| 10/31/2013 7:00:00 AM

El ranking de la transparencia

La Procuraduría y el Centro Nacional de Consultoría acaban de producir la primera medición de transparencia en la administración pública. Varios órganos de control se rajan.

La información que reposa en las bases de datos y en los archivos del Estado colombiano no es confiable. De los 137 sistemas de información revisados por investigadores del Banco Interamericano de Desarrollo, la Procuraduría y el Centro Nacional de Consultoría, solo 18 arrojaron datos relevantes para la preparación del primer ranking oficial sobre transparencia en la administración pública.

Los especialistas encargados de producirlo se encontraron con otra sorpresa: Colombia carece de un inventario de sus entidades públicas. Mientras el Departamento Administrativo de la Función Pública habla de 6.247, el Ministerio de Hacienda las calcula en 12.000 y el Archivo General de la Nación fija su número en 7.855.

La anarquía que manifiestan las cifras parece reflejarse también en los procesos de gestión estatal. Los encargados de producir el informe debieron hacer un esfuerzo mayúsculo para depurar las cifras y preparar seis indicadores que sirvieron de base para su medición: planeación, manejo financiero, contratación, ejercicio de control interno, administración del talento humano y cumplimiento de la misión institucional.

Su estudio abarcó un universo de 9.041 entidades de los órdenes nacional y territorial, incluidos ministerios, departamentos, municipios y entidades descentralizadas y de economía mixta. La medición, denominada Informe Íntegra y presentada oficialmente como una herramienta útil para prevenir la corrupción, deparó también sorpresas gratas. Una universidad regional –la Surcolombiana de Neiva– superó en un auténtico cabeza a cabeza a Ecopetrol, la compañía más rentable y mejor organizada del país.

Departamentos como Casanare y San Andrés, hasta hace poco postrados por los malos manejos, registraron un repunte que los sitúa en los primeros lugares del ranking. Pero el Informe Íntegra, conocido de manera anticipada por Dinero, señala dos problemas fundamentales: el altísimo nivel de entidades públicas que no reportan sus actuaciones ante ningún organismo de control y el creciente nivel de riesgo de incumplimiento en las funciones que desempeñan las que sí lo hicieron.

Íntegra tuvo como antecesora desde 2009 otra medición conocida como Índice de Gobierno Abierto (IGA), cuyo universo de aplicación era más pequeño y cuyo indicador único era el cumplimiento de la gestión.

El nuevo sistema de medición ha traído consigo depurados sistemas de observación y monitoreo que, de acuerdo con los expertos que lo elaboraron, han estimulado las buenas prácticas en varios sectores de la administración. “El fenómeno –dijo uno de ellos- puede ser explicado con esta analogía: los hielos que se sirven en el vaso de whisky, cuando se preparan en la cocina, a escondidas, se cogen con los dedos; en cambio, cuando se sirven ante los ojos de los invitados, en la sala, se toman con pinzas. Esto significa –agregó- que mientras más ojos vean la actuación pública, esta estará menos expuesta a la corrupción”.

Con base en los resultados de la medición, Dinero destaca los rankings de los diez mejores en las principales modalidades.
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