| 5/18/2010 7:00:00 AM

Los líos de los Nule, una historia que no termina

El papel jugado por un intermediario que dice haber cobrado jugosas comisiones por frenar la caducidad del contrato para las obras de Transmilenio, genera nuevas dudas sobre la transparencia del proceso. Escuche las grabaciones que lo comprueban.

El 6 de mayo, Miguel Nule, socio de la firma IGK Infrastructure, anunció que denunciaría penalmente a funcionarios del Distrito de Bogotá que en febrero pasado obligaron al conglomerado de su familia a ceder el contrato de las obras de la fase III de Transmilenio en la calle 26. Anticipó que uno de los blancos de su acción judicial sería Liliana Pardo Gaona, entonces directora del IDU. "Ella -asegura Nule- forzó indebidamente la cesión con la constante amenaza de declarar la caducidad y de esta manera incurrió en un chantaje".

El anuncio podría darle de nuevo notoriedad al episodio del colapso que estuvo a punto de sufrir el proyecto de transporte masivo por cuenta de los retrasos en las obras y el incumplimiento de los contratistas, reprochado por la Alcaldía. Sin embargo, no será el único hecho que lo pondrá de nuevo en el plano de la actualidad, porque detrás del caso hay una historia todavía inédita.

Uno de los protagonistas de esa historia es Emilio Tapia Aldana, un hombre que se ha convertido en una especie de zar de la intermediación, consecución y adjudicación de contratos públicos en varias regiones. Oriundo de Sahagún, Córdoba, su perfil comenzó recientemente a ser descrito en expedientes judiciales.

En la Fiscalía, el nombre de Tapia figura, al lado de un cúmulo de testimonios y evidencias, como la persona que se valió de sus contactos en la Alcaldía de Bogotá para conseguir que el contrato de obra de la 26 fuera cedido y no se tomara una decisión más drástica y gravosa como habría sido la declaratoria de caducidad.

En un reporte de quejas enviado a la Procuraduría el 12 marzo pasado -dos días antes de las elecciones parlamentarias- la Unidad de Reacción Inmediata para la Transparencia Electoral (Uriel) lo menciona como una persona que movió fuertes sumas de dinero en efectivo para conseguir votos en Sahagún y otros municipios de Córdoba a favor del senador Iván Moreno Rojas, hermano del Alcalde de Bogotá (ver recuadro con la respuesta del senador).

Una de las evidencias que está en poder de las autoridades es una grabación en la que el propio Tapia se compromete ante representantes de la Cooperativa del Territorio Colombiano (Cootecol) a devolver las millonarias sumas que recibió como anticipo de contratos gestionados por él, pero incumplidos por amigos suyos que estarían encargados de su ejecución en municipios de Cundinamarca, Caldas y Boyacá. Esos contratos fueron gestionados por Tapia a favor de la Cooperativa, que hoy se siente defraudada.

De viva voz, el intermediario dice que saldará sus cuentas tan pronto termine de recibir la comisión a la que se hizo acreedor por su "efectiva gestión" al conseguir que el Distrito se abstuviera de aplicar la cláusula de caducidad en contra del grupo Nule.

Según les dice Tapia a sus interlocutores, su injerencia a favor de los Nule fue ejercida a través de contratos y funcionarios que hacen parte de las cuotas burocráticas que recibió en el IDU y en la Empresa de Renovación Urbana (Eru) por haber apoyado económicamente la candidatura de Samuel Moreno Rojas a la Alcaldía de Bogotá y por su cercanía con el senador Iván Moreno. Una de esas cuotas sería Manuel Fernando Pastrana Sagre, asesor de la gerencia de Eru. En las pasadas elecciones parlamentarias, Pastrana y Tapia acompañaron a Iván Moreno en sus giras de campaña por Sahagún. Tapia aparece incluso en fotos y videos acompañando en tarima al parlamentario (ver fotografía siguiente página).

Otro hecho que relaciona directamente al "gestor de contratación", como él mismo se describe, y al congresista hermano del Alcalde, es que la concejal Lida Aldana, tía de aquel, hizo parte de los cuadros de campaña del parlamentario en Córdoba.

Lo cierto es que en los comicios de 2006, el senador Iván Moreno tuvo un voto en Sahagún, mientras que en las elecciones de 2010 consiguió 3.881, del total de 4.525 depositados allí por su partido, el Polo Democrático, y obtuvo una de las más altas votaciones en una de las regiones donde no tenía ningún arraigo político. En todo el departamento pasó de 39 votos en 2006 a 5.515.

Réplica de los afectados

Miguel Nule le dijo a Dinero que conoce a Emilio Tapia, pero que tiene escasas referencias de él. "Sé que es un contratista del Distrito muy cercano a la administración", declaró. Insistió en que ningún contratista o particular abogó a favor del grupo Nule en relación con el contrato de la calle. 26. "Por el contrario -explicó- he hecho mi propia investigación y creo que hubo dinero para que nos quitaran el contrato a nosotros y para que la administración lo cediera a otra firma" (ver recuadro).

Según él, este tipo de cesiones se han hecho frecuentes "y los contratos terminan multiplicados por dos en su valor inicial".

El senador Iván Moreno Rojas dijo que recibió el apoyo de muchas personas en Córdoba y otras regiones del país durante el pasado debate electoral y que Tapia, de quien no conoce vínculo alguno con el Distrito, estuvo entre quienes le ayudaron desinteresadamente. Dijo que no es cierto que haya apelado a la compra de votos ni a otros procedimientos ilegales o antiéticos y que la multiplicación de sus votos obedeció a su intensa actividad y aproximación a regiones donde conquistó numerosos seguidores con su propuesta.

Como quiera que sea, el Grupo Especial de Investigaciones a Aforados de la Procuraduría, que indaga las denuncias sobre compra de votos, tiene en su poder testimonios y denuncias según las cuales el avión privado en el que con frecuencia Emilio Tapia llega al aeropuerto Los Garzones, de Montería, hizo parte del pago de comisiones de contratos que él gestionó ante la Alcaldía Mayor en beneficio de amigos suyos. En las bitácoras de la Aeronáutica Civil y de los operadores privados que administran el aeropuerto Los Garzones, de Montería, hay varios registros de los vuelos privados de Tapia en la aeronave de matrícula N8030F.

Víctor Hugo Hernández Ramírez, abogado consultor y apoderado de Cootecol, figura entre los principales denunciantes. Hernández les entregó a los organismos de control copia de un cheque que Tapia le envió a su oficina a través de su prima, la abogada Luisa Sierra Aldana, para que se abstuviera de seguir con sus denuncias.

Dinero llamó en varias ocasiones a Tapia para conocer su versión. Sus asistentes y uno de sus abogados dijeron que por estos días "no está disponible debido a sus múltiples ocupaciones".

Los investigadores consultados no tienen duda de que si estas evidencias se convierten en pruebas, podría quedar al descubierto el entronque de un tráfico de influencias que comprometería por igual a la Alcaldía Distrital y a los Nule y cambiaría el foco de interés de los pleitos judiciales que apenas comienzan a ventilarse.

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