| 7/8/2011 8:00:00 AM

La verdadera historia

Dinero reconstruyó los momentos previos a la intervención de la firma comisionista de bolsa Proyectar Valores. ¿Qué fue lo que pasó en realidad?

A finales de 2010, cuando comenzaban a soplar los primeros vientos de la crisis que acaba de provocar la suspensión de las operaciones, Proyectar Valores puso en marcha una estrategia de contención para proteger su imagen corporativa. Los primeros pasos en esa dirección consistieron en resolver sin dilaciones las quejas de algunos de sus clientes sobre los manejos de recursos confiados a la firma.

Las quejas que dieron lugar a actuaciones disciplinarias del Autorregulador del Mercado de Valores (AMV) eran de doble naturaleza. Indagaciones iniciales habían servido para constatar, de un lado, que dineros de los clientes habían sido destinados a operaciones distintas a las contempladas en sus mandatos iniciales y, de otro, que habían sido usados para respaldar y pagar obligaciones de la firma comisionista.

Mauricio Ospina Ortiz, entonces representante de la firma comisionista, se presentó ante el AMV para proponer un acuerdo de terminación anticipada de los procesos y el pago de las multas. Su petición, finalmente acogida por Carlos Alberto Sandoval, presidente de AMV, propició una revisión crítica de los procesos.

Solo en uno de ellos, el radicado con el número 02-2010-139, se encontró una razón atenuante. El cargo consistía en que los saldos cumplidos a favor de los clientes no se encontraban depositados en su totalidad en las cuentas bancarias operativas correspondientes al balance fiduciario de la sociedad. Sin embargo, los hechos habían ocurrido entre marzo y agosto de 2008 y eran de responsabilidad exclusiva de la firma Gesvalores S.A., que más tarde se fusionó con Proyectar.

Aun así, Proyectar asumiría las consecuencias de este y otros procesos en los que no parecía haber reparado previamente. Fuentes del mercado de valores recuerdan que el interés de Proyectar por hacerse a toda costa a Gesvalores -como ocurrió en noviembre de 2008- tenía como origen un atractivo muy particular: la firma absorbida había participado en la venta de las acciones de Ecopetrol y contaba entonces con una cartera jugosa.

Otras de las irregularidades fueron atribuidas directamente a la compañía. "Proyectar Valores -se lee en otro de los procesos objeto del acuerdo- violó la prohibición según la cual los intermediarios de valores no pueden realizar operaciones en el mercado mostrador con sus vinculados". Un total de 85 operaciones de ese tipo se presentaron entre el 13 de julio y el 16 de octubre de 2009 con firmas que eran titulares, en total, de más de 70% de las acciones suscritas y en circulación de la sociedad comisionista.

La realización de operaciones de intermediación de valores por parte de empleados de la firma que no estaban inscritos ante la Bolsa de Valores fue otra de las anomalías. Pero quizá la más seria de todas era el uso de recursos de sus clientes para cancelar intereses de créditos bancarios propios. "Ese es uno de los principales síntomas de una crisis de liquidez que Proyectar se empeñaba en ocultar", dijo una fuente de la Bolsa. "Por mucho menos que eso, Intervalores recibió castigos más drásticos", recordó.

Al final, las sanciones del Autorregulador se convertirían en multas que, tasadas inicialmente en poco más de $600 millones, fueron rebajadas en una tercera parte por la colaboración que prestó el investigado.

La conexión Nule

La estrategia de contención no sirvió, sin embargo, para evitar que la imagen corporativa de la firma comenzara a sufrir un marcado deterioro después de que su razón social apareció mencionada en el expediente penal por las maniobras fraudulentas del grupo Nule en el campo de la contratación pública.

El 27 de abril de 2010, los contadores Miriam Galvis Gómez y Javier Cárdenas Morantes, miembros del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, rindieron un informe que describió el concurso de la empresa comisionista en el manejo de millonarios anticipos recibidos por los Nule por contratos que jamás cumplieron. El caso más representativo es el del contrato para la adecuación del sistema Transmilenio que terminó en siniestro declarado mientras estuvo en manos de la Unión Temporal Transvial.

Con cargo a los anticipos recibidos, Transvial le hizo a Proyectar tres consignaciones por valor total superior a los $8.590 millones que luego fueron transferidos a Gas Kpital GR S.A., una de las empresas del grupo en virtud del contrato 003-09, que se fue ampliando en la misma medida en la que crecían los anticipos que luego se esfumaron.

Proyectar sirvió también como puente para el manejo de recursos del anticipo, por $18.000 millones, para atender una oferta mercantil presentada al consorcio por MNV S.A. -otra compañía de los primos Nule- a la unión temporal. "Los pagos fueron autorizados por MVN S.A. mediante cartas dirigidas a Proyectar Valores, las cuales tenían como soporte las autorizaciones suscritas por Lisbeth Carvajalino, tesorera general del denominado 'Grupo Nule'", se lee en el informe de los investigadores.

El informe de los expertos llevó, tanto a la Fiscalía como al juez que debe dictar sentencia en el caso Nule, a presumir que los recursos de los anticipos "puenteados" a través de Proyectar regresaban al comisionista y luego quedaban limpios para que los Nule pudieran disponer de ellos libremente, como si fueran propios. ¿Se configura entonces un posible lavado? Esta pregunta tendrá de absolverla en breve la justicia.

Catorce operaciones de transferencias internacionales en las que intervino el comisionista de valores hacen parte del escrutinio judicial y han llevado al Estado colombiano a pedir cooperación de Estados Unidos, Panamá y Venezuela para conocer su magnitud.

La relación entre la firma y los Nule habría sido aún más profunda. Está documentado que por manos de sus comisionistas pasaron $42.731 millones correspondientes a excedentes de liquidez de la firma Enerpereira que luego se convirtieron en préstamos a empresas de los Nule. "Invertir excedentes de liquidez a través de un comisionista no es delito, pero su posible desvío sí puede serlo", dijo un experto en auditoría que asesoró recientemente a la compañía energética.

Su relación con el manejo de los recursos de la intervenida EPS Saludcoop también podría ser un capítulo aparte si las autoridades deciden investigar a fondo.

Apuestas arriesgadas

Funcionarios de la Superintendencia Financiera, que varios días antes de la suspensión de operaciones venían haciendo un seguimiento a las actividades de la compañía, verifican ahora la validez de las quejas de clientes que durante la última semana de junio comenzaron a llegar a las oficinas de la comisionista en la zona industrial de Puente Aranda y en el norte de Bogotá.

Algunos clientes aseguraban que sus dineros habían sido convertidos, aparentemente sin su autorización, en pagarés o en títulos negociados con otras empresas y que luego perdían su valor. Varios de los denunciantes dijeron que las operaciones se hicieron a través de empresas que estarían relacionadas con socios de Proyectar.

Cuando se habla de la crisis de Proyectar, varios de los operadores del mercado piensan de inmediato en Juan Carlos Ortiz, un hombre que por el tamaño de los portafolios que maneja y por la confianza que han depositado en él clientes poderosos, es considerado uno de los zares de la bolsa.

Dinero habló con Ortiz, quien asegura que no es cierto que él sea la voz cantante de Proyectar. "La compañía tiene más de cien socios, todos pequeños. Yo apenas soy uno de ellos. Allí, salvo el representante legal, no hay un doliente, alguien que tenga la representatividad necesaria para actuar como interlocutor válido ante clientes y organismos de control", dijo.

Cuando la Revista le insistió en las preguntas sobre injerencia en la toma de decisiones que generaron la crisis de la empresa, él replicó: "Desde mucho tiempo atrás yo había estado al margen de las actividades de Proyectar. Ni siquiera asistía a las asambleas y siempre le daba poder a alguien para que me representara en ellas".

Con todo, Ortiz cree que esta no debe ser la hecatombe. "Yo confío en que, con la ayuda de la Superin-tendencia, podremos encontrar una fórmula salvadora. Creo que Proyectar tiene clientes muy importantes y una cartera atractiva y que alguno de los operadores del mercado puede interesarse en comprar sus activos y pasivos".

El capítulo final no está escrito. Todo dependerá ahora de las decisiones que tome la Superintendencia, que podrían darle un nuevo aire o dejar que se marchite la compañía.

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