| 7/18/2012 7:00:00 PM

La promesa de siempre

El escándalo del grupo energético Odín no cesa. Mientras los inversionistas se declaran defraudados, el presidente de la compañía promete que les pagará.

Jaime Enrique Lara Díaz, ingeniero electrónico e inversionista frustrado en Odín Grupo de Energía S.A., confía en que el brazo de la justicia de Estados Unidos pueda llegar hasta Anjouan, un paraíso fiscal africano donde se supone que está buena parte de la fortuna del empresario japonés Mamoru Saito, presidente de la compañía en Colombia.

Su esperanza es, desde luego, simbólica. Lara no es parte en un proceso que se adelanta en una corte de Nueva York, donde el bufete de abogados de Florence Rostami promueve una acción judicial contra Saito por la aplicación de un “esquema Ponzi” (pirámide para defraudar a inversionistas) en sus negocios en el sector energético. Se trata más bien de la frustración que le produce el hecho de que Saito no haya dado el retorno que les prometió a él y a otras personas que le confiaron sus recursos para apalancar el montaje de plantas de biodiesel en Colombia.

“La Superintendencia de Sociedades intervino a tiempo, tan pronto como advirtió que Odín estaba prácticamente abocada a la quiebra, pero aún no se ven los resultados del proceso y yo no he recibido un solo peso”, le dijo Lara a Dinero. Quizá la misma sensación que hoy tiene él, embargue también a otros inversionistas frustrados como Juan Ernesto y Luis Roberto Franco Cadavid, NHU S.A.S y otras personas y empresas que le dieron poder a la abogada Laura Catalina Barriga Durán para que haga valer sus derechos.

Y es que la crisis de Odín no ha afectado solo a un puñado de notables del departamento del Magdalena, como se ha dicho hasta ahora, sino a particulares y empresas del interior.

Cuando Lara y otros inversionistas le dijeron a Dinero que, de haber sabido que el señor Saito enfrentó problemas similares en Estados Unidos y en Panamá, no hubieran arriesgado un solo céntimo con él, reporteros de la revista se comunicaron en Nueva York con el abogado Garth Goldberg quien lleva el caso en representación de los clientes de Florence Rostami para averiguar si el caso colombiano puede ser una réplica de lo ocurrido en Estados Unidos.

“No conozco lo que ocurre en Colombia. Pero puedo decir que aquí, en los Estados Unidos, el señor Saito invitó a decenas de personas a invertir a través de la compañía Amiworld en proyectos de generación de energía alternativa y explotación de petróleo. Les ofreció retornos de hasta de 30% y el 40% y no les cumplió.”, explicó Goldberg.

Por estos antecedentes, los inversionistas colombianos podrían pensar que quedaron atrapados entre los escombros de una nueva pirámide financiera. Sin embargo, el empresario japonés ha estado atendiendo todas las citaciones y requerimientos de las autoridades.

Un alto funcionario de un organismo de control le contó a Dinero que Saito se presentó recientemente en su despacho. Estaba impecablemente vestido y peinado con una permanente. Se hizo acompañar de una intérprete y agachaba reverencialmente la cabeza cada vez que su interlocutor le explicaba las irregularidades en las que podía haber caído. “Es mi culpa, solo mi culpa”, repetía el japonés y prometía resarcir con creces a los afectados.
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