| 3/26/2010 12:00:00 AM

La infraestructura no es suficiente para aprender

En los últimos años, las instituciones educativas públicas y privadas han adelantado procesos de renovación tecnológica para adaptarse a las nuevas necesidades. Sin embargo, el gran reto sigue siendo integrar los nuevos equipos con los contenidos de las asignaturas.

Antes de que termine el actual gobierno, el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (Mintic) seleccionará las empresas encargadas de construir, poner en órbita y administrar el primer satélite colombiano de telecomunicaciones. Con una inversión cercana a los US$250 millones, este proyecto llevará servicios telefónicos y de internet a unos 30.000 puntos de la geografía nacional, una vez entre en funcionamiento en 2012.

Más allá de la novedad que causa la tardía entrada de Colombia a 'la carrera espacial', este satélite se constituye en un elemento clave para llevar el proyecto educativo hasta las regiones más apartadas del país, a través del programa Compartel. Según Daniel Medina, ministro de Mintic, la idea no es solo interconectar a las instituciones educativas, sino transformarlas en centros donde la comunidad encuentre nuevas vías para comunicarse y aprender.

 "El satélite permitirá llegar a 16.000 escuelas de las regiones más alejadas de los centros urbanos y generará un ahorro cercano a US$150 millones en costos de arrendamiento de los servicios internacionales. Así mismo, habilitará conexiones de banda ancha garantizada de 2 megabytes por segundo (Mbps), lo que nos permitirá adelantar iniciativas de teleducación y telemedicina", afirma Medina.

Este es uno de los elementos clave para el proceso estatal de adopción de nuevas tecnologías en las aulas, a partir del cual desde hace varios años se viene dotando a las instituciones educativas públicas con computadores y conexiones a internet de alta velocidad. El objetivo es elevar el nivel de la educación mediante recursos digitales y herramientas de colaboración en línea.

Para lograr este objetivo, el ministro Medina dice que el Gobierno viene realizando una gran inversión, con un marcado interés por llegar a las escuelas ubicadas en zonas rurales. "Estamos en una situación donde los indicadores muestran que el número de computadores por alumno de las instituciones rurales supera al de las grandes ciudades", comenta.

 Hasta ahora, más de 28.000 escuelas públicas, de las 43.000 del país, han sido beneficiadas con programas de conectividad y aulas de computadores. En agosto de 2006 estos planes apenas llegaban a 2.000 instituciones. "Las cifras de conectividad escolar nos tienen cerca de nuestra meta: llevar tecnología al 85% de la matrícula escolar", dice Medina.

Por su parte, Simbad Ceballos, presidente de Cisco Colombia, comenta que el país aún tiene un déficit en conexiones de banda ancha fuera de los centros urbanos, lo cual afecta de forma directa al sector educativo. De hecho, Barómetro Latinoamericano, un estudio realizado por la analista IDC, por encargo de Cisco, encuentra que la penetración de banda ancha apenas llega al 4,6% de la población.

 No obstante, Ceballos reconoce el gran esfuerzo que realiza el Gobierno para cerrar esta brecha en conectividad. "En este momento estamos en una etapa de evangelizar a los mandatarios locales sobre los beneficios de contar con una educación conectada. Vemos un gran interés del gobierno nacional por trasladar recursos para estas iniciativas, siempre que respondan a un plan bien elaborado", sostiene.

Por lo pronto, el Mintic destina 13% de los ingresos que obtiene el sector a la integración tecnológica en las escuelas públicas de todo el país. El año pasado, dichos ingresos llegaron a $90 billones.

Las escuelas públicas también han sido beneficiadas por el programa de Computadores para Educar; el cual, desde hace diez años, recoge y repotencia equipos que donan las empresas de todo el país cuando realizan sus renovaciones internas. A septiembre del año pasado, el proyecto había entregado 206.636 computadores a 14.862 sedes educativas. La ministra de Educación, Cecilia María Vélez, afirma que "con la ayuda de este programa se ha logrado reducir a 20 el número de niños por computador, con una cobertura del 85% de los menores matriculados en el país".

Lo privado cuenta

Claudia Aparicio, directora de gestión social de la Fundación Telefónica, considera que las instituciones públicas están respondiendo mejor al reto de usar tecnología en las aulas de clase que la mayoría de las privadas, gracias a que siguen un plan completo de formación de maestros, impulsado por el Ministerio de Educación y por el apoyo que reciben del Mintic para renovar sus equipos. "Las instituciones privadas están solas en esa iniciativa, por eso muchas terminan dando tumbos y no encuentran la forma de integrar la tecnología", comenta Aparicio.

Por otro lado, los centros educativos privados han logrado compensar la falta de apoyo estatal para sus proyectos y han tenido libertad para seleccionar las tecnologías que se adapten mejor a sus propuestas educativas. Muchas de estas instituciones son las primeras en adoptar tendencias mundiales en computación, las cuales acercan a los alumnos a la realidad, como la movilidad o la virtualización de aplicaciones.

Por ejemplo, muchos centros educativos están reemplazando las 'salas de informática' mediante el impulso al uso de netbooks porque, además de tener pantallas pequeñas y todas las opciones de conexión inalámbrica, permiten que los estudiantes los aprovechen en todas las asignaturas ya que los pueden tener siempre con ellos. "Desarrollamos estos equipos a partir del concepto de movilidad y con la idea de que sean los primeros dispositivos en los que los niños aprovechen la riqueza del software y de internet", comenta David González, gerente general de Intel en Colombia.

Al utilizar portátiles, los colegios están eliminando el concepto de 'salas de informática', donde los computadores estaban en un solo cuarto al que los niños asistían a una 'alfabetización digital' en la que solo aprendían a usar las herramientas, pero no a aplicarlas en sus trabajos. Para Claudia Aparicio, de la Fundación Telefónica, es importante que los niños sigan haciendo las cosas propias de sus clases y que la tecnología sea una forma para hacerlas mejor.

Álvaro José Montoya, gerente de consumo de Lenovo Colombia, comenta que los colegios privados están invirtiendo en la misma tecnología que utilizan los centros educativos en países del primer mundo. "Está cambiando la forma de educar y los colegios son conscientes de que deben integrar los recursos en las actividades de clase. Algunos colegios de Bogotá, como el Buckinham o el Vermont, ya cuentan con netbooks para que los niños tengan una mejor experiencia durante las clases", afirma.

La tecnología debe verse entonces como una serie de herramientas que pueden contribuir a la innovación y al crecimiento de los estudiantes en la medida en que sean bien utilizadas.

De hecho, los expertos expresan la necesidad de cambiar la forma como los docentes la integran con los contenidos de las clases y en que los alumnos la utilizan para resolver problemas reales. "El potencial de la tecnología necesita un sistema docente preparado para aprovecharlo. Los profesores deben abandonar su rol de magistrados para convertirse en guías de un proceso", sostiene Francisco Piedrahita, rector de la Universidad Icesi y director de Eduteka, un portal educativo gratuito de la Fundación Gabriel Piedrahita Uribe que busca convertirse en el eje y sitio de reunión de la 'red de práctica', tanto de educadores y directivos escolares como de formadores de maestros.

Contenidos, en todo momento

Otras tendencias que contribuyen en la revolución que vive el sector educativo son la virtualización y la computación en la nube. Según Christian Rovira, field service manager de Citrix, estas tecnologías permiten que los estudiantes utilicen las aplicaciones de la institución sin estar atados a espacios físicos determinados. "El alumno puede ingresar a los laboratorios las 24 horas del día los siete días de la semana, sin miedo a encontrarlos llenos", explica Rovira.

La virtualización centraliza los recursos de software en los servidores del centro educativo, permitiendo que los alumnos autorizados tengan acceso a las herramientas en todo momento a través de internet. "En nuestro campus, por ejemplo, contamos con una plataforma llamada VirtualSabana, que permite la interacción en tiempo real entre los profesores y los alumnos", comenta Virgilio Niño, docente de Forum, el instituto de posgrados de la Universidad de la Sabana.

Algo similar sucede con la computación en nube, con la diferencia de que las aplicaciones de software son prestadas en forma de servicio por una empresa externa. Los usuarios acceden a las herramientas a través de sus navegadores web (desde cualquier sitio y mediante todo tipo de dispositivos) y la institución solo paga por el uso que se les da. "Los alumnos cuentan con entornos colaborativos, que les permiten acceder y trabajar en el mismo documento, incluso de forma simultánea, a través de internet", comenta Rovira, de Citrix.

Estas tecnologías también permiten acceder a las herramientas de software y a los contenidos de las asignaturas desde cualquier dispositivo electrónico con conexión a internet. Con esto brindan una respuesta oportuna al nuevo reto educativo de integrar los teléfonos celulares en el proceso educativo.

Según Aparicio, de la Fundación Telefónica, el potencial que tienen los teléfonos móviles en la educación es espectacular gracias a su popularidad, bajo costo y poder de cómputo. "Hay actividades en las que estos equipos serían herramientas muy valiosas. Por ejemplo, en trabajos de campo, donde se requiere capturar datos o comunicar resultados por internet", expresa.

En esto concuerda Susy García, gerente de producto de Hewlett-Packard, quien resalta que cada vez es mayor el número de niños que tienen teléfonos celulares e insiste en que los colegios podrían aprovechar esta infraestructura para conectarse mejor con ellos. "Sería interesante que el Gobierno propusiera planes para que los estudiantes pudieran acceder más fácilmente a estas tecnologías", sugiere.

La tecnología está cada vez más presente en las aulas de clase en sus múltiples manifestaciones. Por ello, un papel que deberá jugar cada vez más activamente el educador es el de integrar estas herramientas a sus actividades de forma creativa y oportuna. Los dispositivos electrónicos y las aplicaciones informáticas deben pasar de ser el objeto de estudio de las 'clases de sistemas' y adquirir el mismo lugar que tienen las escuadras, los cuadernos y los esferos.

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