| 10/15/2010 12:00:00 AM

Jim Collins - Los grandes también caen

Para Jim Collins autor de varios libros, Good to Great, Built to Last y el más reciente How the Mighty Fall: and How Some Companies Never Give In, lo bueno termina siendo enemigo de lo mejor y es por esta razón que tantas cosas se quedan en eso, en ser solo buenas. Se necesita pasión para construir el futuro y lo que caracteriza a los líderes de las compañías excelentes es que tienen humildad genuina y autocrítica, pero también fuerza para lograr que sus compañías sean exitosas. Sienten que están hechos para eso y son útiles de una forma valorada por la sociedad.

Hay que tener una razón para luchar. Preguntarse qué pasa si la compañía se acaba. Si no tiene una respuesta, lo más probable es que su compañía desaparezca. Hay que tener un propósito que vaya más allá de la plata. Aquellos que cambian el mundo son consistentes en su aproximación. La principal señal de mediocridad es la inconsistencia. Hay que tener consistencia en los valores y en el esfuerzo, pero siempre hay que evolucionar. Preserve los valores y estimule el progreso.
Collins es un estudioso de las empresas que perduran exitosas y de cómo hacen para lograrlo. A la pregunta ¿cómo lograr resultados extraordinarios? Collins responde que no es por azar, sino porque hay una decisión consciente y disciplinada de lograrlo. Así mismo, hay que preguntarse ¿por qué, empresas que son las mejores caen y van pasando a ser simplemente buenas, luego mediocres, malas y por último irrelevantes. Algo que le puede pasar a cualquiera. Sin embargo, no sucede de la noche a la mañana, sino que se da en cinco estados. El proceso es como el de una enfermedad. Al principio no se nota y todo parece estar bien. Sin embargo, cuando se llega al cuarto estado, la empresa se derrumba y es asustador. Hay que detectarlo en los primeros momentos.

Cinco estados anteriores al derrumbe de una compañia.

 Hubris. El primer estado es hubris, o arrogancia, que surge del éxito. Hay arrogancia y se pierde la pasión que se tenía al comienzo. Ya no hay la convicción de hacer lo que sea necesario para llevar la compañía a la excelencia. Se pierde la humildad, la pasión y la ambición por una causa por la cual se esté dispuesto a hacer lo que sea.

 Crecimiento sin disciplina. En el segundo estado se busca crecimiento sin disciplina. No se tiene consciencia de la importancia de contar con la gente adecuada en cada posición clave de la empresa. En este estado se empieza a perder la gente buena y es algo que debería producir pánico.
 Negación. El tercer estado se caracteriza por la negación de lo que está ocurriendo. Hay que ser capaz de confrontar los hechos, aun antes de que ocurran.

 Reacción. El cuarto estado es definitivo. Es la capacidad que se tiene de responder cuando la empresa se desploma. Aquí se necesita foco, disciplina y tener claro que el éxito se logra después de veinte años de trabajo. Nunca hay que decirse mentiras.
 El no regreso. Si se cae en el quinto estado, es el fin. No hay forma de regresar. Es la liquidación.

Lo que hay que hacer para lograr empresas mejores

Haga un diagnóstico (en jimcollins.com encuentra una herramienta para hacerlo).

En cada paso construir un espacio de grandeza.

Pregúntese cuántas posiciones clave hay en la compañía y cuántas están ocupadas por la persona adecuada.

Pregúntese si estas personas son interesantes o están interesadas.

Pregúntese cómo está cambiando el mundo y cuáles son los hechos concretos. Esto genera ansiedad.

Encuentre tiempo para pensar de forma disciplinada y generar este espacio para todos en la compañía.

Deje de hacerlo todo. No se trata de cuánto se hace, sino de cuanta disciplina se tiene para decidir cuándo parar.

La vida es corta. No hay mejor forma de vivir que teniendo pasión y siendo útil para la sociedad.

Deje de hacer trabajos. La gente no tiene trabajos sino responsabilidades. Elimine los cargos.

Tenga una visión a 15 ó 20 años y trabaje para llegar a ella.

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