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En esta vivienda del barrio Nicolás de Federmán funciona la sede de una de las mayores empresas que manejan el alquiler de máquinas tragamonedas del país.

| 5/24/2012 3:14:00 PM

El zar del juego

Un ciudadano taiwanés y sus socios controlan buena parte del mercado de juegos de suerte de azar en Colombia. No pagan impuestos ni aportan créditos a la salud.

Asus 27 años, el ciudadano taiwanés Lin Pao Ming es considerado por los operadores del mercado de los juegos de suerte y azar en Colombia como uno de los zares del negocio. El aspecto de su centro de operaciones no es, sin embargo, el de un palacete: funciona en una casa del barrio Nicolás de Federman en Bogotá y no tiene avisos que llamen la atención o representen una oferta de servicios.

Dos guardias armados se presentan esporádicamente allí. Se hacen visibles solo en las horas en que camiones cargados de dinero y repuestos para máquinas tragamonedas se parquean frente a la casa de rejas blancas cuando han concluido los recorridos que hacen a diario por tiendecitas, bares y otros 700 negocios a los que les cobran por alquiler de equipos que cautivan y hacen compulsivos a jugadores y apostadores.

De acuerdo con denuncias que están siendo evaluadas por autoridades administrativas, fiscales y judiciales, cada día son guardados en un depósito especial de valores varios millones de pesos provenientes del recaudo. La misma operación se repite en una casa del barrio Alta Suiza – Colseguros de Manizales y en otra más del conjunto Chaquen, en Ibagué. En total, sus ingresos mensuales se acercan a los $400 millones y anualmente bordean los $5.000 millones, solo por el alquiler de las máquinas. Varios de sus antiguos clientes aseguran que las ganancias son mucho más grandes. Sus giros a cuentas en el exterior parecen darles la razón (ver recuadro).

Estas cifras, no obstante, no se compadecen con el flujo de sus pagos de impuestos ni con los aportes que los operadores del mercado deben hacer al sistema de salud. En materia contable, sus documentos son más que conservadores. El contador público Pedro Elías Umbarila certificó que Mundo Game House Machine Ltda., empresa matriz del ‘imperio’, obtuvo en 2010 una utilidad de tan solo $2’032.663 y calculó en $70’222.168 la suma del pasivo con el patrimonio.

Dinero constató que el ‘imperio’ de Lin se oculta detrás de tres razones sociales: Mundo Game House Machine Ltda., NIT 9240149-2, con el World Baby, cuyo NIT está en trámite, y Mundo Game House, NIT 7.043253-0. Las tres tienen sus sedes en la casa del barrio Nicolás de Federman y hasta su correo electrónico es el mismo.

El objeto social de estas empresas no corresponde a su actividad central. Las autoridades tienen firmes razones para creer que se trata simplemente de empresas de fachada representadas por otros socios taiwaneses: Huang Hsiu Ching y Yu Kai Chen. Un documento apócrifo de la Dian que supuestamente los habilita para operar, comercializar y explotar máquinas tragamonedas es exhibido a menudo ante sus clientes cada vez que alguno de ellos entra en dudas.

El documento falso ha sido presentado también a la policía de carreteras cuando sus agentes inspeccionan la carga de los camiones de Mundo Game House Machine. Hace más de un año, los colabores de Lin, entre ellos su amiga Huang Hsiu Ching, quisieron gestionar ante la estatal Etesa, en liquidación, un contrato de concesión para sus negocios de suerte y azar, pero vencido el término legal no habían aportado los documentos requeridos.

El rastro de Lin

Según documentos de migración, Lin Pao Ming entró a Colombia en 2007. El 10 de julio de ese año, el taiwanés se registró como propietario de un local comercial llamado Mundo Game dedicado a la venta de equipos electrónicos. Dos meses más tarde tramitó una visa temporal BA466821 con vigencia de un año. Poco antes del vencimiento de la visa, el local comercial se convirtió en la empresa Mundo Game House Machine Ltda. Para crear la compañía, Lin Pao Ming formalizó en la Cámara de Comercio de Bogotá su sociedad con Huang Hsiu Ching y Yu Kai Chen.

Actualmente, el manejo de los negocios está a cargo de estos dos últimos socios, quienes sin embargo utilizan el nombre de Lin en algunas de sus gestiones.

El rastro de Lin se perdió el 16 de septiembre de 2008, cuando según clientes suyos montó su complejo y se fue antes de que la justicia comenzara a recibir denuncias sobre posible lavado de activos, evasión fiscal y falsificación de documentos públicos, entre otros delitos. Antes de usar el documento apócrifo con sellos de la Dian (La ‘resolución’ 0013982), sus empresas se dedicaban a la compra, venta y arriendo de productos eléctricos y electrónicos y a la venta al por menor de pañales.

Periodistas de Dinero fueron hasta la carrera 36ª # 54-66, su centro de operaciones en el mencionado barrio bogotano. Dos hombres armados y otros dos con facciones orientales los invitaron a alejarse. Después llamaron al teléfono de las empresas y hablaron con una dependiente taiwanesa, quien se encargó de traducir las preguntas al señor Yu Kai Chen, subgerente de Machine. El directivo remitió a los reporteros a hablar con el abogado Sergio Mogollón, de la firma de asesoría ART Jurídica Ltda. “No puedo confirmar ni negar nada de lo que preguntan. Solo puedo decir que nuestros clientes fueron víctimas de un robo de máquinas y están siendo extorsionados por los responsables del delito, que además pretenden desacreditarlos”.

La Revista se comunicó también con la embajada de Taiwán para saber de la suerte de Lin y de posibles requerimientos en su contra, pero la subdirectora del Área Consular no dio respuesta alguna al requerimiento.

Por ahora está claro que las máquinas de Lin Pao Ming no hacen parte de las más de 65.000 que están registradas válidamente ante Etesa, sino a 40% de esta cifra que se presume operan de manera irregular a lo largo del país. Así, Lin Pao Ming no contribuyó con un solo centavo de los más de $600.000 millones que se destinaron en 2011 al sector salud por explotación de juegos de azar.

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