| 8/31/2011 6:00:00 AM

El zar del contrabando

¿Quién es realmente Diego Marín Buitrago, señalado por las autoridades colombianas de ser el cerebro del contrabando en el país? Investigación de Dinero.

La mañana del lunes 29 de agosto, agentes de la Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional llegaron por sorpresa a las oficinas de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa), en el centro de Bogotá. “Vamos a aplicar pruebas de polígrafo y a todo el personal que llamemos, lo queremos sin uniforme, con ropa de civil”, notificó el oficial al mando.

Aunque poco usual, la operación hacía parte de la rutina propia de una serie de procedimientos ordenados por el gobierno nacional para asegurarse de que las agencias estatales comprometidas en la lucha contra el contrabando no estén afectadas por sobornos u otros vicios de corrupción promovidos por delincuentes que anualmente le abren a la economía nacional un boquete por el que se le fugan, en promedio, US$5.000 millones.

“Nuestros resultados están a la vista. Durante lo que va corrido del año, hemos aprehendido mercancías de contrabando por casi $204.000 millones (ver cuadro con cifras)”, le dijo a Dinero uno de los oficiales de la Polfa. “Está bien que nos sometamos a estas pruebas, sin uniformes, porque los grados y las jerarquías no deben contar a la hora de calibrar el tono moral de una institución”.

El proceso de depuración del circuito fiscal y aduanero avanza sin pausa y se ha intensificado después de que la propia administración descubrió que de años atrás venía enquistada en la Dian una red ilegal que se hizo a más de $70.000 millones con devoluciones del IVA. Esta vez la idea es actuar con mayor criterio preventivo y con sentido de anticipación.

Por pedido de industriales, empresarios y otros agentes económicos, el Gobierno se enfrenta con mayor ahínco a un fenómeno que, junto con el lavado de activos, es el más lesivo económica y socialmente. Por una parte, como generador de pérdidas para el sector real y, por otra, como factor de desempleo cuya cerviz –pese a que en junio de 2010 era 11,6% y en junio de este año bajó a10,9%–, aún no ha sido doblegada.

Los objetivos tienen nombres propios. El general Óscar Naranjo, director de la Policía, dijo públicamente que uno de los zares del contrabando es Diego Marín Buitrago, alguien que ha estado conectado a organizaciones de narcotraficantes del Valle del Cauca. “Lo digo –advirtió– a riesgo de ser denunciado penalmente por una organización mafiosa”.

Conocido dentro de su organización como ‘Papá Pitufo’, porque los contrabandistas iniciados lo ven como su jefe mentor, la justicia no parece tener mayor información y solo por exhortación permanente de la Policía y la Dian, la Fiscalía acaba de abrirle un primer proceso. Los servicios de inteligencia saben mucho más: por ejemplo, que obtuvo la nacionalidad española, que ha ido cediendo su participación en empresas de comercio exterior a amigos y testaferros y que hace millonarias inversiones en Miami y en paraísos fiscales que lo protegen como a un cliente predilecto.

Así como en la película de Los Pitufos, éxito de cartelera, los pequeños seres azules se meten, mientras huyen del hechicero Gargamel, en un agujero de gusano que los lleva de su remoto reino a las calles de Nueva York, ‘el Papá Pitufo’ del contrabando colombiano parece haber abierto uno gigantesco entre China y varios puertos colombianos. Con una diferencia: hasta ahora no ha surgido un ‘Gargamel’ capaz de seguirle la pista.

Antecedentes que no cuentan

Misiones especiales de inteligencia de la Polfa y de la Dijín han venido ordenando y actualizando archivos dispersos sobre Marín, un hombre de origen caldense radicado durante años en el Valle del Cauca. Los rastros más recientes se encuentran en su paso como gerente de una compañía de Cali con la razón social Agencia Colombiana de Aduanas. Sin embargo, se retiró de allí hace dos años y hoy la empresa no tiene ningún requerimiento de orden judicial o tributario.

Lo propio ocurre con International Currier On Time, una compañía de correos de la que fue socio y representante legal y que durante varios años fue considerada por los conocedores una empresa de papel.

“Sabemos –contó uno de los integrantes de la misión– que trae ropa, calzado, textiles y tecnología de China y que acepta sociedades transitorias con quienes estén dispuestos a invertir mínimo $100 millones para cada operación de trasiego ilegal”. La mercancía entra principalmente en contenedores que vienen en buques de distintas banderas, camufladas entre productos legales que tienen manifiestos de aduana y otros papeles en orden (ver mapa).

“Hay antecedentes del ‘Papá Pitufo’ que deberían contar, pero que legalmente ya no tienen validez alguna por el tiempo que ha transcurrido desde que fueron abiertos los procesos que normalmente terminaron archivados”, dijo otro oficial. El principal de ellos es que en 1994 la entonces Dirección de Policía Judicial e Investigación (Dijín) lo vinculó con la organización de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela.

En aquella época, su nombre aparecía en expedientes como uno de los hombres que articulaba redes de empresas y servicios a través de los cuales el ya desaparecido Cartel de Cali lavaba dineros provenientes del tráfico de estupefacientes. Después de la captura y extradición de los Rodríguez, decidió crear una nueva organización basada esta vez en el contrabando, pero no ajena, según las autoridades, al lavado de activos.

La Policía Fiscal y Aduanera calcula que se ha incautado de mercancías por más de US$15 millones de este hombre durante los últimos dos años, pero se duelen de que durante mucho tiempo la Fiscalía les haya exigido tarifas probatorias muy altas –casi la plena prueba– para abrir al menos una indagación.

El seguimiento a sus bienes se dificulta porque en las bases oficiales de datos solo figura una casa a su nombre. Por eso los investigadores que le prestan soporte al proceso de la Fiscalía están mirando los patrimonios de los miembros de su entorno familiar y de sus socios de negocios, la mayoría de los cuales no tiene ninguna tradición en el mundo de los negocios y las finanzas.

Pero Marín no es el único de los ‘reyes’ en el imperio del contrabando contra el que hoy lucha el Estado. Hay otros hombres que no son de menor monto y que controlan, con él, más de 70% de esta industria ilegal. Uno de ellos es conocido por ahora solo como ‘César’ y demuestra un enorme poder económico, como quiera que en el último lustro sufrió pérdidas calculadas en US$25 millones por incautaciones, pero sigue campante (ver recuadro).

De acuerdo con los cálculos de las agencias de policía judicial, una eventual captura y condena de este hombre representaría la ruptura de varias vértebras de la columna dorsal del contrabando. El Gobierno ofrece por él recompensas de hasta $100 millones. ¿También caerá?
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?