| 6/10/2011 8:40:00 AM

El paganini

Uno de los grandes perjudicados con la quiebra del Grupo Nule es el empresario Alberto Ríos, quien tendría que responder con su patrimonio por algunas de las deudas de sus ex socios.

El empresario Alberto Ríos, principal accionista de Enertolima, se verá abocado a acudir a los tribunales por vez primera después de que estalló la crisis de la contratación pública que condujo a la disolución del grupo Nule, también accionista de esta compañía. La Financiera Energética Nacional (FEN) no dará marcha atrás en su intención de cobrar en los estrados cerca de $122.000 millones, saldo de una deuda contraída por la empresa basada en Ibagué en mayo de 2006, para ejecutar un plan de ampliación de cobertura y mejoras en la calidad del servicio, según las razones que sustentaron inicialmente su solicitud.

Las posiciones de las partes parecen irreconciliables. Para la junta directiva de la FEN, Enertolima busca modificar de hecho las condiciones de pago, con manejos que sugieren una estrategia dirigida a ocultar una creciente crisis de liquidez. Para los representantes de la compañía demandada, lo que esta busca es todo lo contrario: pagar por anticipado sus obligaciones y aligerar así sus cargas financieras.

Según el ex magistrado de la Corte Constitucional, Eduardo Montealegre, uno de los asesores jurídicos de Ríos, la deuda -pactada a diez años-, se ha venido amortizando trimestralmente como fue acordado, por lo cual resulta extraño que la FEN hubiese anunciado acciones judiciales. Incluso, según él, el 26 de mayo pasado Enertolima no pagó la cuota ordinaria de $1.700 millones, sino que desembolsó $8.000 millones para mostrar su interés en que la entidad financiera acoja una propuesta de pago anticipado que fue formulada en febrero.

La lectura de la FEN es distinta y sugiere incluso que la compañía deudora quiere cambiar las condiciones de pago para eludir también la obligación, adicional a la económica, de presentar cuentas claras sobre su gestión financiera y demostrar transparencia en los manejos corporativos.

Dinero le pidió a la Financiera información sobre las razones que la condujeron a tramitar el cobro a los estrados. Aunque su respuesta no aludió en concreto a Enertolima, pues las directivas invocan reserva mientras las autoridades judiciales se pronuncian, las razones de fondo son categóricas. Después de recordar que los recursos prestados son públicos, destacó en su respuesta: "La FEN no ofrece simples préstamos de libre destino a una tasa de interés. Debido a que estos recursos públicos tienen un destino específico y claro que es garantizar la continuidad y expansión de un servicio público fundamental, la FEN estructura operaciones bajo condiciones claras y expresas en donde no solo se obliga al pago de la deuda, sino que están sometidas a condiciones de gobernabilidad, transparencia, acceso a la información de la empresa, seguimiento y obligaciones de gestión financiera y corporativa".

"Este tipo de préstamos, agrega la respuesta, similares a los que otorga el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, no son negociables; es decir, que quien lo toma lo debe tomar tal y como está estructurado. Este esquema de condiciones busca que gracias a la buena gestión del prestatario se garantice la prestación del servicio público y la recuperación de la cartera", agrega.

Con los Nule en la cárcel y el escándalo en la opinión pública, todo parece indicar que Ríos podría terminar siendo el 'paganini' en este episodio.

Enertolima ha sido cuestionada públicamente por el manejo de recursos destinados a asuntos que no hacen parte de su objeto social, como la celebración de suntuosas fiestas, torneos de golf y conciertos. Todo indica que ahora tendrá que explicar en los tribunales qué destino les está dando a los recursos públicos.

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