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No deja de ser un contrasentido que una firma de socios de Ortiz esté administrando ahora una cartera colectiva dentro del proceso de liquidación de Proyectar Valores. Juan Carlos Ortiz

| 5/3/2013 7:38:00 AM

El imperio del silencio

Relaciones de negocios entre investigadores e investigados e intervención de exsocios en la liquidación de firmas explican el rezago en los procesos relacionados con la crisis del mercado de valores.

El escritor francés Charles Perrault, conocido por por obras como La cenicienta y Pulgarcito, solía utilizar las moralejas de sus fábulas para lanzar dardos a áulicos y poderosos de la corte de su país a comienzos del siglo XVIII. En el colofón de la historia de la niña de la capa roja que sobrevive en el vientre del lobo que la ha devorado, el autor –abogado y conocedor de las intrigas y litigios de la época– plantea que ninguna ventaja personal es suficiente si no hay un buen padrino de por medio.

Algunos de sus críticos sostienen que Perrault y sus émulos inventaron la figura del hada madrina para caracterizar a quienes traficaban con influencias. Esos seres alados y tiernos estaban siempre dispuestos a servir a sus protegidos, incluso en situaciones extremas que desafiaban sus dotes mágicas.

Fábulas, moralejas y hadas madrinas permitirían hacer una analogía con lo que ocurre, en la vida real, en los procesos de liquidación de compañías que captaban dinero del público. La intervención de exsocios en la liquidación de las compañías que, como Proyectar Valores, se apropiaron indebidamente de dineros del público son elementos de la trama de historias rondadas por hadas madrinas. Dinero relata algunas de ellas.

El concurso mágico

El proceso de liquidación de Proyectar Valores, la firma que le dio una triste celebridad al economista Juan Carlos Ortiz en el mercado bursátil, parece haber observado formalmente los protocolos técnicos. La administración de sus más complejas carteras colectivas ha sido escogida mediante concurso y se ha hecho de manera tal que nadie duda de que al menos las apariencias estén guardadas.

Pero un extraño duendecillo ha rondado un sistema de selección que debería ser transparente. Su presencia se advirtió cuando la firma Fidupetrol fue seleccionada por un comité de expertos para administrar la cartera Proyectar Factoring 180, una de las que congrega el mayor volumen de inversiones comprometidas.

A la hora de revisar las propuestas presentadas, ninguno de los expertos advirtió que Fidupetrol ha sido una compañía atada por un cordón umbilical a Proyectar Valores. Uno de sus socios principales, Helbert Otero, fue socio de Proyectar Valores y ha negociado con Juan Carlos Ortiz, un antiguo aliado suyo, una mayor participación de Otero en la Bolsa Mercantil como manera de limar viejas asperezas.

Lo cierto es que la escogencia de Fidupetrol, producida en febrero de 2012, genera un contrasentido: un antiguo socio de una empresa naufragada entra ahora a formar parte activa en su liquidación. ¿Puede ser confiable su actuación? ¿Es tan hábil Juan Carlos Ortiz que hasta logró colarse en la liquidación de la que alguna vez fue la joya de su corona? Estas son algunas de las preguntas que quedan flotando en el ambiente.

Si fue una jugada preparada, nadie parece haberlo advertido. Ni siquiera alguien tan versado como Darío Laguado, exsuperintendente de Sociedades y un hombre que ha hecho parte de la cúpula de entidades que vigilan el mercado de valores.

Cuando se produjo el proceso de selección del administrados de la cartera colectiva Proyectar Factoring 180 Laguado fungía como defensor del cliente de Proyectar Valores.

El secreto de la calle Aquilino

Como en la fábula del Pastorcillo mentiroso, David Wigoda, dueño de Factor Grupo, firma que está actualmente en liquidación, parece no haberle dicho toda la verdad a la Superintendencia de Sociedades durante el proceso de desmonte de Factor Group ni se la ha dicho hasta ahora durante el proceso de liquidación.

A juzgar por el contenido de sus propios documentos, el organismo de vigilancia ignora, por ejemplo, que Handash Development Inc., compañía que figura como cliente de Factor Group, es en realidad una firma con domicilio off shore de propiedad del controvertido empresario.

En un requerimiento enviado en diciembre del año pasado, la Superintendencia le preguntó a Wigoda por la naturaleza de Handash Development Inc. y sus socios. Este contestó con cajas destempladas que no estaba obligado a entregar información confidencial sobre sus “clientes”.

Dinero obtuvo documentos que demuestran que Handash Development y Credic Mart SAS. –otra compañía del mismo circuito–, firmaron poco antes de la ‘quiebra’ de Wigoda un contrato mediante el cual la primera le permite a la segunda explotar todo el pipeline de negocios de Factor Group a cambio de 50% de las utilidades anuales.

La Revista también consiguió documentos que demuestran que la creación de estas empresas en paraísos fiscales y las operaciones de traspasos de acciones eran manejadas por el abogado Mariano J. Oteiza Icaza, presidente del bufete Icaza, González Ruiz & Alemán, situada en la calle Aquilino de la Guardia número 8, en pleno corazón financiero de Ciudad de Panamá.

Entre esos documentos hay un memorando fechado el 5 de marzo de 2010 enviado por orden directa del dueño de Factor Group a la firma de abogados en el que se lee: “Instrucciones para Factor Group Corp., High Yield Plus Inc. y Santamaría Investing”. El High Yield Plus es el fondo radicado en Islas Vírgenes que parece haber jugado en esta crisis un papel similar al desempeñado por el Premium de Curazao en la de InterBolsa.

Aunque ejecutivos de Factor Group lo venían negando, el memorando pone al descubierto que ellos estaban detrás de las operaciones de tods y cada una de las compañías off shore.

Allí está contenida una instrucción impartida por Diana Correa Bonnet, jurídica de Factor Group, en los siguientes términos: “Adjunto copia simple de la comunicación de la fecha 2 de marzo de 2010, por medio de la cual la doctora Clara Olga Cuartas renunció al cargo de director de la sociedad, razón por la que instruimos para que dicho cargo sea ocupado por el doctor Andrés Jaramillo Cuartas, identificado con el pasaporte número 98.554.931 y para que procedan a elaborar las actas correspondientes para tales efectos y el nuevo Register of Directors”. Andrés Jaramillo es el cuñado de Wigoda.

Como apoderado de algunas de las empresas en paraísos fiscales, figura otro hombre que ha tenido notoriedad en el mercado financiero y entes de regulación y vigilancia. Se trata de Rodrigo Galarza, que hasta hace poco tiempo hizo parte del Autorregulador del Mercado de Valores en representación de Asocolfondos. Su participación en el esclarecimiento de estos hechos podría resultar fundamental para las autoridades.

Los feudos del Monarca

Una de las mayores operaciones impactadas por el desplome de Factor Group es la realizada con el Grupo Monarca. El negocio abarcaba inversiones para las construcciones de los edificios Odonata, Luciérnagas y Saladamandra, en el municipio antioqueño de Sabaneta, lo mismo que el lote La Macana, en el área metropolitana de Medellín.

El Grupo Monarca captó $26.000 millones de clientes de Corredores Asociados; $21.000 millones del propio Factor Group y $10.000 millones del Instituto para el Desarrollo de Antioquia (Idea). La inversión del Idea fue hecha en tiempos en que la entidad era dirigida por Álvaro Vásquez.

Como Promotor para el Grupo Monarca, presidido por Henry Madrid, fue designado Alfonso Sanín Fonnegra, quien además es presidente vitalicio de la Fundación Bertha Arias de Medellín, institución a través de la cual respetables empresarios antioqueños hacen aportes filantrópicos.

El asunto estaría a margen de dudas, de no ser porque la Fundación estuvo relacionada con la compra de tierras del Fondo Ganadero que estaba a cargo del empresario Mauricio Henríquez. Henríquez y Álvaro Vásquez se vieron envueltos en una controvertida negociación de acciones del Fondo Ganadero que terminaron a nombre del chofer de Vásquez.

Los inversionistas del Grupo Monarca están preocupados por un anuncio según el cual, pese a los antecedentes, Henríquez será nombrado asistente del promotor Alfonso Sanín.

¿La designación obedece a un padrinazgo oculto? Si es así, el proceso de salvamento del Grupo Monarca, actualmente en reestructuración, podría verse seriamente empañado.

Todo el proceso, desde el comienzo, ha sido poco claro. A partir del hecho mismo de la reestructuración de oficio del Grupo figura que, de acuerdo con el abogado de los clientes José Luis Giraldo, no existe.

La reorganización fue puesta en marcha sin que Monarca hubiera saldado una deuda de $1.800 millones por impuestos.

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