Revista Dinero

Ofir Elías Filho, Presidente de InterBolsa Brasil.

| 2/8/2013 9:00:00 AM

El coletazo brasileño

La crisis de InterBolsa ha golpeado la reputación de las firmas comisionistas colombianas en Brasil y podría representar un pesado lastre en los mercados internacionales.

Ofir Elías Filho, un viejo lobo de mar del mercado financiero en Brasil, será el último en abandonar el buque de InterBolsa.

Como presidente de la compañía en Brasil, ha seguido asistiendo cumplidamente a su oficina en Sao Paulo y se multiplica para atender los requerimientos que a diario hacen los 4.700 clientes que aún conserva allí una entidad que comenzó a hacer agua en noviembre pasado, a raíz de la intervención de la comisionista de su matriz en Bogotá.

Elías, alto exejecutivo del Banco Central de su país y uno de los brokers y dealers más experimentados que han pasado por prestigiosas firmas estadounidenses, ha visto con angustia e impotencia cómo los comisionistas y empleados se alejan en medio de la incertidumbre y la desilusión generadas por la crisis.

Ya no tiene interlocutor directo en Bogotá, salvo el liquidador designado por la Superintendencia Financiera. La última vez que habló con Rodrigo Jaramillo, presidente del Grupo, fue en noviembre durante una visita a Brasil cuando, en vísperas de la intervención, este todavía le apostaba a la idea de venderle Fabricato a Vicunha.

En ese entonces la pérdida acumulada de la operación en Brasil llegaba a los US$17 millones y el tiempo para concertar una solución estratégica se agotó al estallar la crisis. Elías no ha anunciado aún su retiro, pero sus colaboradores más cercanos, entre ellos dos directivos chilenos, consideran que es prácticamente inevitable y que tendrá consecuencias graves para el futuro de los inversionistas colombianos.

Uno de ellos, que conversó telefónicamente con Dinero, considera que con el ascendiente que tiene Elías sobre autoridades y sobre el mercado en general, un testimonio adverso de su parte les cerrará, al menos por un tiempo largo, el mercado a firmas de inversionistas colombianos que sueñan con tener algún día posición propia en la bolsa de Sao Paulo.

Antiguos ejecutivos de Finabank, la firma comprada en 2009 por InterBolsa para convertirla en pivote de sus operaciones en Brasil, se han declarado arrepentidos de no haber oído a tiempo las advertencias de algunos de sus colegas sobre la inconveniencia del negocio.

Una de las alertas provino de Licinio Silva Neto, presidente de Hencorp Commcor Corretora, y de Luiz Eduardo de Paula, directivo de la misma firma, que estuvo a punto de ser adquirida por los colombianos en 2006. Pese a que la compañía había acogido una avanzada de corredores colombianos que dejaron buena impresión, el negocio se dañó cuando Juan Carlos Ortiz –entonces socio de Rodrigo Jaramillo– presentó la oferta económica en términos que a los brasileros les aparecieron arrogantes y poco ortodoxos.

Hoy de poco vale arrepentirse. Los costos que, en términos de reputación, tendrán que asumir las firmas corredoras colombianas en el exterior serán altos, a juzgar por lo ocurrido en Brasil.
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