Dinero.com Revista Dinero

| 5/10/2012 8:00:00 AM

El cartel de las cárceles

Una empresaria sucreña, investigada por el cobro de comisiones en un millonario contrato de cárceles, es la cabeza de otro carrusel de contratistas hasta hoy desconocido. Dinero revela las grabaciones que lo prueban.

Diana Nassif, una empresaria sucreña que se ha abierto paso en el mundo de la contratación pública, debía haber estado en el banquillo de los acusados el pasado 26 de abril, fecha prevista inicialmente por la Fiscalía para imputarle cargos por las maniobras fraudulentas que usó para que un negocio por $53.537 millones fuera adjudicado a su colega Aaron Ravinovich.

Sin embargo, la audiencia, a la que también estaba citado Ravinovich, fue aplazada de nuevo y el caso, respaldado en pruebas sólidas, corre el riesgo de perderse en los abismos de la impunidad. La historia tiene que ver con un proceso de contratación abierto por el Ministerio de Interior y de Justicia en 2008 para dotar de sistemas de seguridad electrónica diez cárceles del país. 

Lo más llamativo del asunto es que mientras avanzaba la investigación por un episodio que parecía aislado, los servicios de policía judicial descubrieron que la prestante empresaria era en realidad la cabeza de un cartel de la contratación que movía millonarias comisiones alrededor de sus negocios con distintos organismos estatales.

Dinero obtuvo 71 grabaciones de conversaciones que demuestran que la señora Nassif, su novio Santiago Porras y un abogado asesor; a quien por ahora se conoce sólo como William N., solían reunirse en privado con oficiales de la Policía, congresistas, alcaldes y empresarios para conseguir la adjudicación de millonarios contratos y acordar el pago de coimas.

El episodio del contrato para los sistemas de seguridad de las cárceles permite conocer cómo operaba el modelo del cartel de la señora Nassif. En noviembre de 2008, el entonces zar anticorrupción del gobierno de Uribe, Oscar Ortiz, entró en sospechas al examinar las tres propuestas presentadas por otras tantas uniones temporales.

Lo que le llamó la atención fue que la propuesta presentada por Nassif correspondía a una unión temporal conformada por cinco empresas, de las cuales, sin embargo, solo se aportaba información de dos: Cipecol, de propiedad de la empresaria, y Rapiscan, firma californiana representada por ella en Colombia. No obstante, el resto de las 836 páginas no incluían datos sobre la experiencia ni la capacidad financiera de las tres restantes: EBC, Control Box y Security Business.

Al revisar la segunda propuesta encontró que, curiosamente, figuraban en ella, como miembros en común, EBC y Control Box. Resultaba sorprendente que compañías tan experimentadas en el mundo de la contratación no hubieran reparado en el hecho de que estaban incurriendo en una causal de rechazo al figurar simultáneamente en dos propuestas, asunto prohibido expresamente por la ley.

¿Qué había pasado? ¿La señora Nassif se estaba ‘suicidando’ administrativamente? La respuesta se encontraría a la postre en las grabaciones que revelan que se trataba de una componenda entre la empresaria y Ravinovich, representante de Interseg S.A. –el tercero de los proponentes– para que la adjudicación beneficiara a este, el único de los ‘sobrevivientes’.

Nassif no prestaba gratuitamente el servicio. El contenido de las conversaciones telefónicas pone en evidencia que cobró $1.000 millones, al cabo de una negociación en la que inicialmente buscaba recibir $6.000 millones por los riesgos que corría. “Tú debes entender que $1.000 millones no son una suma despreciable”, le aconsejó con insistencia su novio Santiago Porras.

El día límite para la presentación de ofertas, cuando el Ministerio tomó la decisión de descalificar a dos de los proponentes, Gustavo Domínguez, primo de Nassif, se comunicó con ella para celebrar lo ocurrido. “Nos ganamos $1.000 millones por no hacer nada”, le respondió ella en medio de carcajadas. Ajenos por completo a lo que ocurría, los representantes de EBC y Control Box acudieron al Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción para denunciar la maniobra de la que habían sido víctimas. 

Contaron que inicialmente aceptaron ser parte de la unión temporal con Diana Nassif, pero después de analizar sus probabilidades de éxito, decidieron romper amarras y presentar una oferta distinta con otros aliados. Lo que no figuraba en sus cuentas es que Nassif se había quedado con los documentos de constitución de la primera unión temporal y los utilizaría para engañar a la administración.

Lo que vino después fue cosa de locos. Por iniciativa del Programa, la Procuraduría emitió tres conceptos, en el último de los cuales pedía que se revocara la adjudicación hecha a la empresa de Ravinovich. El contratista reaccionó de inmediato y consiguió, mediante una acción de tutela, que el Consejo Superior de la Judicatura ordenara suscribir el contrato. Finalmente, la Corte Constitucional seleccionó y revocó la tutela, a la vez que ordenó liquidar el contrato en el estado en que se encontrara.

Pero el asunto no terminó ahí. La Fiscalía y la Contraloría tienen razones para creer que durante la ejecución y la liquidación del contrato se presentaron otras anomalías, entre ellas el posible pago de una liquidación inflada.El seguimiento previo que los investigadores le hacían a Diana Nassif les permitió entender, a la luz de sus conversaciones telefónicas, cómo se movía su red.

En algunos audios la empresaria concierta citas con una coronel de la Policía –cuyo nombre por ahora permanece en reserva– para hablar de licitaciones para la adquisición de alcoholímetros y “kits de vida” vehiculares, por cerca de $2.000 millones y con otros oficiales para la compra de equipos para la producción de libretas militares.


Hay otra grabación en la que se le oye hablando con un congresista de la bancada antioqueña, a quien le pide hacer valer sus influencias para agilizar la expedición de un documento Conpes que le daría soporte a la contratación de escáneres para el servicio de aduanas en los puertos del país.

En otra de sus conversaciones, la misma dama menciona arreglos con el entonces Alcalde de Valledupar para un contrato de instalación de cámaras de seguridad. Y en una más acuerda consignar una comisión en la cuenta de un funcionario de uno de los municipios de la Sabana de Bogotá.

Las grabaciones comprueban el viejo adagio según el cual “el pez muere por la boca”.

Conversación 1:

“$1.000 millones por no hacer nada…”
Aquí conversa Diana Nassif con su novio Santiago Porras, quien le cuenta que acaba de hablar con Mauricio Parada, uno de los diseñadores del contrato.

Porras: Hablé con Mauricio, se va mañana a las 5 de la mañana. Me dijo: “Santiago, mire, nosotros ayer después de que salimos de la reunión nos quedamos hablando un rato y nos quedamos aterrados de que no hubieran aceptado nuestra propuesta (la comisión de los $1.000 millones). (…) Pero es que $1.000 millones por hacer nada… pues es una cantidad de plata que no es despreciable… yo nunca la he tenido en mi cuenta (…)”. Yo le dije: Mauricio, entienda que nosotros hemos sido los líderes de este proyecto, hemos estado adentro, hemos manejado las cosas. Fuera de eso hay un compromiso con una gente que Diana no lo quiere desconocer… No es que quiera hacer la avionada de quedarse con un 12%”.

Nassif:
¿Y entonces?


Porras: Entonces le dije: “Diana acepta la oferta si le dan lo de los escáneres”.

Nassif: Por lo menos que me den la mitad…

Porras: De una me dijo que no (…) porque ese fue el aporte que puso… ¿cómo se llama? Security…

Nassif: Sí, el judío (Ravinovich).

Porras: Sí, que eso era como sacarle de la sociedad. Nuestra oferta sigue en pie: ustedes se ganan esa plata y nosotros nos ganamos el proceso.

Nassif: Sí hagámoslo…



Grabación 2

“Cuando la demanda salga estaremos bajo tumba”

Grabación 2: Diana Nasif habla con su primo Gustavo Domínguez. Este le cuenta que acaba de terminar el cierre del proceso y le confirma que dos de las ofertas fueron rechazadas, con lo cual la única que queda en pie es la de Ravinovich:

Domínguez: Se acaba de terminar la audiencia en el Ministerio. Mauricio Parada y Aaron me dijeron: “Eliminados los otros… que labor tan h.p. lo quiero felicitar. Mañana tómense un tinto con nosotros”.

Nassif
: Ja, ja, ja. ¿Alguien más se presentó?


Domínguez: No. Y me dijeron que todo está legal, que no hay riesgo (…) Cuando la demanda salga, si tiene efecto, tú y yo estaremos bajo tumba…




Grabación 3


Gustavo Domínguez, primo de Nassif, habla con un funcionario al que le pide que le confirme un número de cuenta para consignarle una comisión.

Domínguez: Doctor Alfonso, Gustavo Domínguez de Cipecol.

Alfonso
: Sí, ¿cómo está doctor?


Domínguez
: Le estoy consignando en este momento, pero no me colocó el banco. Cuenta de ahorros 5870, Alfonso González Garzón. El banco, ¿qué banco es? Para consignarle de una vez.


Alfonso:
Estoy aquí en Soacha en una reunión con el Presidente… pero el banco es el Banco de Bogotá…


Domínguez:
Meta lo de las cámaras. Yo quiero comprar cámaras para que me ayude.


Alfonso
: Ok.



¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

}
>

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×