| 10/13/2011 2:00:00 PM

Crisis anunciada

Aunque el empresario David Wigoda culpa a la ‘pirámide ganadera’ de la crisis de Factor Group, hay documentos que revelan que esta venía haciendo agua de tiempo atrás.

Dos meses antes de que estallara la controversia sobre la existencia de una ‘pirámide ganadera’ que, según él, ‘capturó’ $9.500 millones de la caja de su compañía, el empresario David Wigoda, presidente de Factor Group, visitó con frecuencia la Superintendencia de Sociedades en busca de ayuda. “El único apoyo que le podemos dar es el previsto en la ley y creo que usted debe acogerse a un proceso de reorganización para resguardar los intereses de sus clientes”, le aconsejó uno de los expertos.

Resultaba difícil de creer que un hombre con su experiencia y tradición en el mundo de los negocios, adquiridas desde la época en que fue alto ejecutivo de una de las compañías del entonces llamado Sindicato Antioqueño, quedara al borde del fracaso por un negocio de contratos de compra y engorde de ganado por representativo que este fuera.

Dinero conoció los estados contables de Factor Group a 30 de junio de 2011 y tuvo acceso a documentos de la Superintendencia que confirman que su situación era crítica antes de que se metiera en el negocio de engorde de 40.000 reses con el ganadero Luis José Botero. “La sociedad –dice uno de esos documentos– presenta los siguientes indicadores financieros que ilustran sobre la difícil situación que la compañía atraviesa: la razón social corriente es de 1,08, el capital de trabajo es de $914 millones, los indicadores de rentabilidad sobre ingresos, activos y patrimonio son negativos y el endeudamiento total es de 91% (...)”.

Durante el primer semestre del año, la empresa perdió prácticamente el equivalente a su patrimonio. En efecto, en ese momento sus activos totales sumaban $24.285 millones, su pasivo externo alcanzaba los $22.175 millones y el patrimonio era de $2.409 millones. En esos seis meses los ingresos operacionales fueron de $7.650 millones, mientras las pérdidas operacionales se situaron en $8.850 millones.

Sin embargo, cuando Wigoda presentó su solicitud ante la Superintendencia, invocó como única razón el hecho de que el ganadero Botero, en quien varios de sus clientes cifraron sus esperanzas de una inversión rentable, había sido removido de la operación a raíz de las irregularidades que públicamente se le atribuían. “Esa es la única razón de los problemas transitorios que estamos enfrentando”, dijo Wigoda a Dinero.

Incluso algunos de sus colaboradores cercanos dijeron, a título personal, que a comienzos de septiembre Botero estuvo en las oficinas de Factor Group para decir que más de 35.000 reses que respaldaban el negocio “ya no existían” porque “las operaciones, complicadas por el cierre del mercado venezolano y las inundaciones, se las habían comido”. “Lo niego categóricamente. Estoy en capacidad de demostrar que las reses existen. Me parece tremendamente injusto y lesivo para mi nombre que me cojan de chivo expiatorio para justificar una crisis ajena”, replicó Botero.

Cuando Dinero le pidió precisar dónde estaba el ganado, Botero entregó una relación del paradero de 18.063 reses y aclaró que en estos casos las inversiones no tienen como referente los números de cabezas sino el peso.

La Supersociedades y posiblemente la Superintendencia Financiera –por tratarse de uno de sus vigilados– investigan el grado de afectación de recursos captados al público en una inversión que no parece funcionar.
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