| 12/12/2011 6:00:00 PM

Contratos en familia

Mientras la Alcaldesa de Bogotá pide la intervención de la Veeduría para que investigue anomalías en contratos de la ETB, se conocen nuevas modalidades de negocios dudosos.

Durante tres de las cinco horas que duró la sesión de junta directiva del 30 de noviembre, el presidente encargado de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, Mario Contreras, se ocupó de explicarles a la alcaldesa de la ciudad, Clara López, y al secretario de Hacienda, Héctor Zambrano, los “costos y beneficios” de millonarios contratos outsourcing firmados, buena parte de ellos, con ex funcionarios de la compañía.

Cuando la alcaldesa lo inquirió sobre los cuestionamientos hechos por Dinero en su pasada edición, Contreras aseguró que se trata de interpretaciones sesgadas promovidas por opositores suyos e insistió en que no han generado detrimento alguno. No obstante, cuando tuvo que explicar casos concretos citados por la Revista, Contreras hizo llamar al vicepresidente de Gestión Humana, Luis Fernando Vergara, y dejó en cabeza suya la responsabilidad de eventuales anomalías.

Vergara no negó, por ejemplo, que él autorizó un contrato por más de $4.000 millones para el manejo de nómina adjudicado a Alfredo Suancha, quien, como funcionario de la empresa, hacía el mismo trabajo con el salario mínimo integral. Vergara recibió la orden de cancelar el contrato con Suancha, quien creó su empresa particular después de haber recibido la adjudicación. Pero hay un dato que permaneció oculto a los ojos de la Junta: la supervisión del negocio estaba a cargo de Sergio Eduardo Pinzón, mano derecha de Contreras en la vicepresidencia financiera. No fue posible localizar a Pinzón porque se encuentra en comisión de estudios en el exterior.

La Alcaldesa pidió que la investigación sobre el desangre producido por la contratos de tercerización quede en manos de la veedora distrital, María Consuelo del Río. Sin embargo, la investigación tendrá un espectro mucho más amplio si esta funcionaria decide revisar otras modalidades de contratación que estarían siendo lesivas para la entidad. Dinero conoció íntegramente los cuadros de contratación y encontró que otras fuentes de desangre son la firma de contratos con empresas de propiedad de familiares de ejecutivos de la ETB y la firma de convenios interadministrativos que se hacen extensivos a varias entidades a la vez y terminan en manos de un círculo de subcontratistas.

En la primera modalidad, uno de los casos más representativos es el de la firma Inversiones Gutiérrez García y Cía. S. en C., de propiedad de la ex vicepresidente de la ETB, María Eugenia García de Gutiérrez, y su esposo, un oficial retirado del Ejército. García, amiga y compañera de trabajo de Contreras desde la época en que ambos trabajaron en Telecom, llevó a trabajar a la ETB a su yerno Carlos Hernández, vicepresidente de informática, y a su hija Liliana Gutiérrez, quien trabaja actualmente en la gerencia de adquisición de bienes y servicios.

Aunque han sido radicados con códigos de acceso restringido, entre los documentos que prueban la vigencia de la relación contractual entre dicha empresa y la ETB hay varias actas de conciliación, la más reciente de ellas, la RD23896, del pasado 27 de octubre, por $924’310.000.

Respecto a los contratos interadministrativos, manejados especialmente por Isam Hauchar, vicepresidente comercial, hay memorandos (ver facsímile) en los que este le ordena a María Mónica Hubbs, gerente de suministros, usar una especie de ‘contrato madre’, suministro e instalación de cableados estructurado, y hacerlo extensivo a entidades como Fondelibertad y la Secretaría de Ambiente. Con ello se estaría haciendo un esguince a las normas de contratación. La palabra la tiene ahora la Veeduría Distrital.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?