| 3/20/2014 5:00:00 AM

I took New York

Esta es la historia de dos cónsules que habrían hecho campaña a favor de la candidatura del congresista Jaime Buenahora, pese las advertencias de la Cancillería.

No todos los funcionarios del servicio exterior colombiano parecen haber oído las advertencias de la canciller María Ángela Holguín sobre la neutralidad a la que estaban obligados durante la reciente elección parlamentaria. Dos de ellos, Elsa Gladys Cifuentes y Cristian Mauricio Rodríguez, cónsules en Nueva York y Newark, fueron suspendidos transitoriamente tras haber sido acusados de ponerse la camiseta de la causa reeleccionista del congresista Jaime Buenahora Febres-Cordero.

La Ministra ordenó separarlos de sus funciones durante la semana en la que los colombianos residentes en el exterior eligieron a sus representantes a la Cámara por la circunscripción internacional. Lo hizo tras recoger una solicitud de la Procuraduría que recibió de manos de dos testigos setenta evidencias entre fotografías, chats, correos electrónicos y mensajes distribuidos por redes sociales cuyo contenido sugería que los cónsules actuaron como una especie de jefes de debate del parlamentario.

La autenticidad de esas evidencias ha de ser avalada por los peritos que las examinan.

La historia es así: el viernes 31 de enero, la cónsul Cifuentes asistió a la gala programada por Buenahora con el propósito de recolectar fondos para la campaña que le acaba de asegurar su reelección como representante en la Cámara por la circunscripción internacional.

La señora Cifuentes no llegó sola a la velada que se realizaba en el restaurante Boulevard del condado de Queens, sino que se hizo acompañar por otros funcionarios de su oficina y por contratistas que ejecutan los programas vinculados a la “Ventanilla Social” del consulado, encargada de la consecución de becas para estudios, realización de ferias de empleo, asistencia jurídica y protección al inmigrante.

Esa noche, en medio de la efervescencia de los discursos y la celebración de un bingo bailable amenizado por el DJ Lugo y una cantante conocida como la Reina del Despecho, solo a algunas personas les pareció extraño que los directores de los programas hicieran parte de los cuadros de la campaña de Buenahora en la capital del mundo. El más representativo de ellos era John Moreno, presidente del Colombian Education Fund, un fondo irrigado en parte con recursos públicos. Moreno figuraba como gerente de la campaña.

Entre las promotoras del acto proselitista e invitadas especiales figuraban también Gladys Noreña Rendón, designada por la cónsul como directora la red VIP, un voluntariado adscrito a la Ventanilla Social y Luz Carreño, operadora del programa Colombia nos Une, orientado a cobijar con los beneficios de políticas públicas a 4,7 millones de migrantes, de los cuales 34,6% vive en Estados Unidos. La página oficial del candidato incluía a la señora Noreña dentro del cuadro de los directivos de su empresa electoral.

La promoción del certamen, a cargo de Luz Mery Quintero, asistente de la sede consular. Ella desplegó en su perfil varias fotografías de Buenahora durante actos sociales en el consulado.

Cena, bingo y baile con la presencia de los funcionarios consulares fueron celebrados apenas seis días después de que la Ministra de Relaciones Exteriores les dirigiera a embajadores y cónsules el último de una serie de memorandos y circulares en los que recordaba que la legislación colombiana prohíbe a todos los servidores públicos participar en política y que el Código Disciplinario Único establece que quien viole esas disposiciones incurrirá en una falta gravísima.

Actos similares habían sido programados por el consulado de Newark, con el auspicio de otro cuadro de la campaña: el colombiano Jorge Meneses, alcalde de Hackensack, en Nueva Jersey.

Actos de campaña de esa naturaleza, con el que parecía ser un auspicio abierto de funcionarios del servicio exterior, no iban a pasar desapercibidos. Menos aun después de que de que Humberto Suárez Motta, un activista de la comunidad latina en Nueva York, hubiese denunciado ante la Procuraduría General que Buenahora convirtió los consulados del área en feudos electorales.

A la voz de Suárez Motta, a quien Buenahora acusa de haber desatado una campaña de desprestigio a expensas de montajes (ver recuadro), se unió la de la abogada María Angélica Vera. Fue ella quien durante cerca de dos meses acopió los contenidos de la web, los registró con fechas y horas exactas e incluso hizo un video con todo ello previendo que alguien borrara los contenidos.

Al principio, el escándalo parecía flor de un día. Algunos medios registraron lo ocurrido, pero el debate fue acallado cuando Buenahora adujo que los denunciantes eran aliados de la campaña rival del conservador Zoilo Nieto. La cónsul en Nueva York, Elsa Gladys Cifuentes, puso de inmediato en su perfil de Facebook un desmentido según el cual la cuenta en la que fueron puestas las fotos es falsa.

Los cónsules se han negado a hablar y dicen que para eso necesitan permiso de la Cancillería. El Ministerio explicó que la reserva legal de la investigación no permite por ahora que hagan declaraciones públicas.

La Procuraduría espera los resultados de la indagación preliminar de la Cancillería, y el Consejo de Estado podría abocar un proceso de pérdida de investidura en caso de que las evidencias resulten ciertas. De hecho, la investigación cobró nuevo vuelo el 20 de febrero. Ese día, la abogada Vera compareció ante el jefe de la Oficina de Control Disciplinario Interno de la Cancillería, Carlos Alberto Rodríguez Córdoba, y entregó un cúmulo de nuevas pruebas.

De inmediato decidió separar de sus funciones electorales a los dos cónsules y enviar en su lugar a funcionarios con rango de embajadores que asumieron tareas de cónsules ad hoc para todas las tareas relacionadas con los comicios.

La experiencia de elegir a los representantes de la circunscripción electoral durante una semana de votación no fue afortunada. En Venezuela hubo problemas similares con la vicecónsul Rosiluz Sepúlveda. La situación sugiere que las reformas al sistema electoral deben ir mucho más allá de las fronteras patrias.

***

“La Cancillería le hizo el juego a una infamia”


El representante Jaime Buenahora habló con Dinero desde Nueva York. Estas son las principales frases de su réplica.

- “Al separar de sus funciones electorales a la cónsul Elsa Gladys Cifuentes, la Cancillería le hizo el juego a un montaje, a una infamia. Con esa decisión no solo la desacredita a ella y viola el derecho universal al debido proceso, sino que me afecta enormemente a mí. Creo que el daño que me hicieron no solo se reflejó en los resultados electorales, sino en una lesión irreparable a la integridad ética”.

- “Las pretendidas pruebas en mi contra y en contra de los cónsules hacen parte de un montaje hecho por la campaña del conservador Zoilo Nieto, en cuya campaña militaron incluso expresidiarios con antecedentes por narcotráfico”.

- “En ningún momento la cónsul Elsa Gladys Cifuentes estuvo presente en el bingo. Ni en ese ni en ningún otro evento de mi campaña. Admiro su trabajo comunitario y la gente de New York aprecia su gestión.”

- “Los programas comunitarios que pueda promover el consulado son totalmente distintos a la función consular misma. Quienes los desarrollan no son servidores públicos y por esa razón no tienen impedimentos legales para apoyar una campaña seria como la mía. Ese es el caso de John Moreno”.

- “Humberto Suárez (el denunciante) ha sido un enemigo desde hace varios años y por supuesto no ha hecho otra cosa que desatar una persecución con base en calumnias, difamación y denigración”.

- “La Cancillería envió cónsules ad hoc a 40 lugares del mundo. No entiendo por qué se ensaña conmigo. Tampoco por qué no se procedió contra la candidata del Mira que en España consiguió nueve de cada diez votos a punta de ofrecer prebendas a los electores. Lo ocurrido en Canarias fue grotesco”.
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