| 9/20/2013 8:00:00 AM

Capitales fugados

Aparece el rastro de fondos secretos de Alexandro Corridori en Suiza y en otros seis países. Son cerca de US$4 millones que contarán a la hora de reparar a las víctimas de InterBolsa.

Cuando se acerca el primer aniversario de la caída de InterBolsa, las operaciones del empresario Alessandro Corridori –uno de los protagonistas del colapso– conservan todavía rasgos enigmáticos y siguen siendo una caja de sorpresas para los investigadores.

Autoridades colombianas, respaldadas por agencias internacionales que han comenzado a cooperar eficazmente, acaban de encontrar el rastro en paraísos fiscales de parte del dinero que le permitió a este hombre asumir el control de Fabricato y amasar una fortuna personal que todavía no está bien calculada.

Desde el primero de enero de 2012, cuando los riesgos de iliquidez se cernían sobre la sociedad comisionista de InterBolsa, hasta el 22 de marzo de 2011, cuando el italiano era el campeón de los repos que apalancaban sus inversiones, más de US$2,6 millones salieron de Bogotá con destino a su cuenta reservada en Suiza y a un fondo en el que él tiene participación en el mismo país. Otros US$944.055 tomaron rumbos hacia otros países.

La traza de los giros reconstruida hasta hoy indica que todas las transacciones hacia Suiza fueron hechas por Andean Capital Markets, firma que tuvo su génesis hace ocho años en Panamá, cuando Juan Carlos Ortiz y su socio Tomás Jaramillo la crearon bajo la razón social inicial de Inversiones Internacionales Bursátiles Interbolsa S.A. Su nombre definitivo quedó registrado con la llegada de un nuevo socio: Juan Carlos Aspiazo Ballesta, vicepresidente financiero del Fondo Nacional de Garantías. Poco después se integró al circuito a través del cual fluían los dineros confiados por clientes de InterBolsa al Fondo Premium de Curazao.

Las dos primeras transferencias de Andean a Corridori fueron problemáticas. SS&C Fund Services, administrador del Metropolitan Fund en Suiza –el destinatario– las rechazó sucesivamente. Una tenía un monto de US$1’579.619 y el otro de US$73.000. El grado de levantamiento de la reserva de estas operaciones no ha dado todavía para saber cuál fue la causa de la desaprobación que parece haber sido temporal.

Dos giros más, uno por US$1’009.850 y otro por US$32.295, llegaron sin inconvenientes a su cuenta personal.

También hay huellas de transferencias que Premiun Capital hizo a Invertácticas, empresa de propiedad de Corridori, para cubrir inversiones y gastos de viaje en Bahamas, Islas Caimán, Estados Unidos, Italia, Reino Unido y Panamá. Las cifras en estos casos son todavía parciales.

De los “barridos de información”, como los llama un investigador, podrían surgir nuevos cargos contra el italiano, que habría intentado ingresar millonarias sumas a Colombia en el exterior con el respaldo de documentos de soporte supuestamente expedidos por bancos alemanes. La presunción inicial apunta a que varios de ellos no eran auténticos.

La información resulta crucial en momentos en que el esfuerzo estatal, liderado por la Superintendencia de Sociedades, apunta a que los inversionistas recuperen la mayor parte del dinero comprometido. La suerte de los procesos penales también está condicionada, en materia de posibles beneficios judiciales, a que los implicados reparen el daño causado a los inversionistas.
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