| 4/11/2012 6:00:00 PM

Al mejor postor

Colombia tiene una sólida legislación contra el lavado de activos. Sin embargo, Dinero comprobó que una franja del mercado de cambios todavía sigue bajo la influencia de los ilegales.

Son las 10:00 a.m. del miércoles 21 de marzo. Los 19 locales que se apiñan en los edificios de Unirueda, Epicentro y Ahorramas, en el sector de Usaquén, acaban de abrir sus puertas y están a la caza de los escasos clientes que se ven por allí.

-Señorita, venga que aquí le conviene más: tenemos el mejor cambio, grita un hombre desde el umbral de su negocio, al ver pasar a una joven extranjera que ha perdido su pasaporte pero necesita cambiar con urgencia unos dólares.

-Lo que pasa es que se trata de una suma fuerte... son como US$60.000, le responde la chica con acento mexicano.

-Si necesita cambiar mucha plata, por la seguridad no se preocupe, adentro del local tengo una salita privada donde atiendo a los clientes especiales… por el pasaporte no se aflija y tampoco le toca firmar nada, insiste el encargado de la atención del negocio Cambios, Monedas & Monedas.

Periodistas de Dinero, apostados durante dos días, en diferentes horarios en las afueras de estos tres centros comerciales contiguos verificaron escenas similares. En 16 de los establecimientos, dueños, dependientes e incluso empleados de cumplimiento –encargados de reportarles a las autoridades fiscales y tributarias todas las operaciones– se mostraron dispuestos a realizar transacciones, independientemente de su monto, sin que el cliente tuviera que llenar alguna forma, estampar su huella o hacer una declaración mínima sobre el origen de su dinero en aquellos casos en que la suma era superior a los US$2.999. Esta cifra representa el límite estipulado por la Resolución 9605 de 2009 de la Dian para cada operación.

En tres locales el “no” fue rotundo. Los representantes de Oro y Moneda Internacional; Hamilton Money Exchange y Cambios Unicentro les citaron expresamente a los interesados sus límites legales y se negaron a hacer transacciones que los desbordaran.

No muy lejos de allí, en el Centro 93, localizado en la carrera 15 con calle 93 en el barrio Chicó, al norte de la capital, la situación es similar: pocos clientes y laxo cumplimento de las normas en algunos establecimientos. En este centro comercial hay once locales de profesionales del cambio. Dinero pudo verificar que en algunos locales los empleados no exigían al cliente identificarse, no compilaban la declaración de cambio y algunos se mostraban dispuestos a cambiar cifras superiores a los US$3.000.

“Los culpables de estas irregularidades son unos pocos colegas que compiten deslealmente y ofrecen cambios entre $5 y $10 más de lo que razonablemente podemos pagar nosotros”, explica un empleado de la empresa Kairo Internacional.

Las antiguas casas de cambios, que luego de la formalización de la gran mayoría de ellas pasaron a denominarse Sociedades de Intermediación Cambiaria y de Servicios Financieros Especiales (SIC & SFE), han ido liberándose del estigma que tuvieron en el pasado como fuentes del lavado de activos. Sin embargo, algunos operadores del mercado cambiario han quedado de nuevo bajo el ojo escrutador del Estado.

Recientemente, el director de la Policía, general Óscar Naranjo, advirtió que bandas emergentes como los Urabeños intentan tomar el control de una parte del mercado, ya sea mediante la extorsión a sus dueños o a través del uso de testaferros para ejercer el control directo de transacciones con las que buscan blanquear capitales producto de actividades ilícitas.

Colombia tiene una de las legislaciones más avanzadas de América Latina para el control del lavado de activos. A menudo, el país es puesto como ejemplo en escenarios internacionales por el cabal cumplimiento de las 40 recomendaciones del Gafi (Grupo de Acción Financiera Internacional) –creado por el G-7 para atacar globalmente las finanzas de narcotraficantes y terroristas– y por el acatamiento a las recomendaciones hemisféricas de la OEA en el mismo campo.

Aún así, entre 2005 y 2010 fueron reportadas en Colombia operaciones de lavado por $16 billones, según cifras de la Unidad de Inteligencia y Análisis Financiero (Uiaf) y, durante ese mismo lapso, fueron condenadas cerca de 450 personas por ese delito, según la Unidad de Lucha contra el Lavado de Activos de la Fiscalía.

Pero, aunque la estrategia estatal para enfrentar el fenómeno parece sólida, todavía persiste el riesgo en una amplia franja del mercado cambiario. Para comprobarlo, Dinero recorrió zonas neurálgicas de Bogotá. Así, pudo darse cuenta de que, si en el norte de la ciudad es relativamente fácil evitar cualquier tipo de control, en el centro se encuentra el paraíso del cambio. En la plazoleta contigua a la Universidad del Rosario hay por lo menos dos edificios donde algunos de los operadores ilegales logran cambiarle a un solo cliente hasta US$300.000 en un día.

–Me llama al celular unas horas antes y si no tengo la plata se la reunimos entre todos, promete una mujer elegante a un cliente que la aborda en la calle. Ella, junto con otros, atiende en el Edificio Exprinter, localizado en la carrera 6 # 14-47, justo detrás del Banco de la República. El otro punto de compra y venta ilegal de dólares es el edificio del Restaurante “El Recodo” en la carrera 6 # 12C-40. Dinero pudo verificar la presencia de al menos 20 cambistas ilegales fuera de los dos edificios.

En el sur y occidente de la ciudad no fue posible identificar situaciones similares a las del norte y el centro. En los cinco centros comerciales visitados, tres en el sur y dos en el occidente, solo hay dos locales de profesionales del cambio. Allí el mercado de cambio de divisas está en manos de las SIC & SFE y de Compañías de Financiamiento Comercial. A diferencia de los profesionales del cambio, las primeras, además de cambiar divisas, pueden hacer giros internacionales y las segundas pueden captar ahorro del público y prestar plata.

Tanto en los principales centros comerciales del sur (Plaza de las Américas, Centro Comercial Ciudad Tunal y Centro Mayor), como en los de occidente (Salitre Plaza y Gran Estación), las Sociedades de Intermediación Cambiaria y las Compañías de Financiamiento Comercial son estrictas en el cumplimento de las normas cambiarias. En ningún caso se pudo observar que no se compilaran las declaraciones de cambio y a quien quisiera cambiar más de US$3.000 se le exigía comprobar la procedencia del dinero.

Deslindar responsabilidades es una tarea todavía pendiente, pues las alarmas están encendidas hace rato.

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