| 8/1/1997 12:00:00 AM

Hidroeléctrica y comunidad: beneficios compartidos

Hidroeléctrica y comunidad: beneficios compartidos
"Nosotros llegamos aquí tocando la puerta y pidiendo permiso para entrar", cuenta Gabriel Jaime Ortega, presidente de Generadora Unión S.A. E.S.P.



Esto hizo que desde el primer momento se diera una confluencia de intereses entre los ingenieros que llegaron a Jericó para construir el Proyecto Hidroeléctrico del Río Piedras y los habitantes del municipio (7.000 en el casco urbano y 15.000 en total).



Así, en vez de llegar arrasando, el proyecto fue recibido con los brazos tan abiertos como los de aquel Salvador que saluda desde un cerro a todo el que llega a la 'Atenas del suroeste antioqueño', un lugar donde aún crecen el café y el plátamo en pequeñas y ariscas parcelas, y se exporta cardamomo en cantidades industriales hacia Kuwait y Arabia Saudita.



"Eso sí, toca poner que el cardamomo es made in Medellín porque si no se armaría un problema religioso y no lo compran", aclara el alcalde Rafael José Arteaga.



Recibir el beneplácito de la comunidad de Jericó no es un 'examen sencillo': este es uno de los pocos municipios en el país que tiene su propio Estatuto del Medio Ambiente y cuenta con 70 grupos cívicos y ecológicos, lo cual se traduce en un inmenso potencial de conservación de los recursos naturales que desde el punto de vista del proyecto, garantizan que durante los 50 años que dura la concesión de las aguas del Río Piedras, "cada día habrá una gota más del vital líquido", como dice el alcalde.



Por su parte, una vez que la central entre en funcionamiento Jericó recibirá regalías por un equivalente al 6 por ciento de la producción bruta de energía; de los cuales, un 3 por ciento será administrado por el municipio y el otro 3 por ciento por la autoridad ambiental encargada.



Cerca de 150 personas del pueblo han sido empleadas en la construcción del proyecto que avanza según lo establecido en el cromograma inicial y, sin alterar el paisaje de la zona, dado que la producción de energía se efectúa por un sistema de turbinas a filo de agua, lo que implica que todas las obras son subterráneas, incluso el embalse que con el mínimo caudal alcanza a almacenar 10.000 m3 de agua.



Por disposición del propio alcalde, los empleados del municipio ganan el salario mínimo: "No queremos que la idiosincrasia del campesino se pierda y abandone las actividades agrícolas. Yo como Estado me encargo de procurar que el salario mínimo alcance haciendo todo lo que nos gusta hacer: trabajar", dijo Arteaga.



Además, la empresa Generar S.A. ha comprado 90 hectáreas en algunas de las zonas donde nacen las once quebradas que abastecen al río Piedras, y desarrolla varios programas con la comunidad tales como: reforestación, educación ambiental, asesoría para la clasificación de piezas del Museo Antropológico, e instaló una oficina dotada con servicios médicos, odontológicos y educativos.



Por eso, concluye el alcalde, "queremos mostrar que en Colombia se pueden hacer las cosas bien".
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