| 8/1/1997 12:00:00 AM

Un buen negocio

La prevención y la administración de riesgos profesionales son una inversión productiva y rentable para las empresas.

Si algo distingue a una organización y la hace exitosa, es el compromiso con sus principios. Es el caso de la Fundación Social que advirtió en el campo de la seguridad social un área, no sólo de negocios, sino de aporte a la sociedad a través de los distintos frentes que abrió la Ley 100.



El sistema de seguridad social en Colombia ha tenido dos momentos: el monopólico a través del Seguro Social, cuya cobertura era reducida, y el que se inició con la nueva normatividad de seguridad social. Con ella se creó un espacio para que el sector privado compita, ofrezca posibilidades, y para que el propio mercado sea quien señale las pautas de calidad en todos los campos.



En el caso de riesgos profesionales, el Seguro ofrecía cobertura, aunque pocos sabían cual era el objeto de cotizar en esta área. Lo hacían para cumplir una norma, sin considerar su importancia.



Con la apertura de riesgos profesionales al sector privado, hace dos años, Colmena quiso participar y para ello constituyó ARP Colmena, que desde sus inicios se posicionó como pionera en la incorporación de la cultura de la prevención y administración de riesgos en la empresa nacional con el objetivo de mostrar sus beneficios: proteger el capital humano, el más importante, y la infraestructura física, que se traducen en productividad con calidad.

Para ratificar la trascendencia de la prevención y la administración de riesgos profesionales basta analizar el caso chileno.



Antes de que se afianzara la cultura de la prevención, por cada 100 personas que trabajaban, durante un año 35 se accidentaban. Hoy, solamente se accidentan 9 de cada 100, que sin embargo aún representa pérdidas para la economía de aproximadamente un 2% del PIB.



Colmena no se conformó con ser uno de los líderes en el sector en cuanto a número de afiliados, 310.000 y primas emitidas por $48.000 millones a la fecha, logrando más del 30% de las cotizaciones del sector privado. Creó una infraestructura propia, en más de 22 ciudades con un importante número de profesionales en prevención (médicos, ingenieros, terapeutas, psicólogos, ergónomos), y puso a su disposición una completa infraestructura de instalaciones propias y modernos equipos.



Las ARP también han generado otro fenómeno, empleo especializado. Cerca de 800 profesionales en salud ocupacional trabajan en este campo. Colombia es el país de América Latina que ofrece mayor cantidad de programas de postgrado en esta área, alrededor de 32.



El compromiso es la diferencia



Colmena entendió que la función de una ARP va más allá de liberar a los empleadores del pago de una calamidad y que cumplan con una obligación. "El liderazgo lo tienen las compañías que entienden que la administración de riesgos va más allá de vender pólizas. Necesitan una infraestructura sólida y propia en gente y equipos que les permita establecer un modelo propio de prevención. Una ARP es más que una aseguradora. Es la suma de una AFP y una EPS con una visión técnica de la prevención", indicó Fernando Robledo, presidente de ARP Colmena.



La experiencia de la administración de riesgos profesionales ha demostrado que el éxito se consigue en la medida en que los directivos del más alto nivel, presidentes, vicepresidentes y gerentes, incorporen la cultura de la prevención como factor crítico de la productividad de sus negocios.



Además, la prevención y la administración de riesgos tiene implicaciones para una economía que quiere ampliar sus fronteras. Son factores evaluados por empresas internacionales a la hora de establecer alianzas y negocios conjuntos. Alrededor de este aspecto ya rigen las normas de calidad ISO 9.000 y 14.000 en las cuales estos aspectos son determinantes.



Para conseguir este objetivo, Colmena ARP lanzará un enfoque a su producto GIRE (Gerencia Integral de Riesgos en la Empresa) encaminado a que la ARP se convierta en "socia de negocios" en beneficio del incremento en la rentabilidad de las empresas por medio de sus conocimientos en la prevención, administración de riesgos y ocurrencia de siniestros que afecten los recursos de las organizaciones. Es claro que en la medida en que se logre disminuir la siniestralidad aumenta la productividad a través del control de las pérdidas.



GIRE se constituyó con base en premisas claras: la primera, y que le da cohesión al programa, está compuesta por el compromiso, el liderazgo y la responsabilidad amarradas en los niveles más altos de las organizaciones. La segunda, busca promover los beneficios de la prevención y administración de riesgos profesionales, que se traducen en reducciones en la cuantía de las cotizaciones, que están entre el 0.34% y el 8.7% de la nómina dependiendo de la clase de riesgo y pueden reducir por los resultados positivos del programa. También se pueden conseguir disminuciones en los costos indirectos que genera un accidente de trabajo, por la ausencia de un operario, sus gastos de atención, el lucro cesante de tener una máquina parada y los daños a la propiedad.



En general, son las empresas multinacionales las que realmente conocen los costos ocultos de este tipo de situaciones. GIRE permite identificar las pérdidas para que se pueda establecer una meta, y luego de un tiempo observar el impacto del programa en términos de costos y disminución de pérdidas.



Durante una primera etapa, el plan de salud ocupacional debe tener mayor incidencia mientras se puede establecer un seguimiento estadístico. Infortunadamente, una muestra de la poca importancia que tiene la administración de riesgos para la empresa nacional es la ausencia, en muchas de ellas, de un seguimiento estadístico que permita establecer las causas y consecuencias derivadas de los accidentes de trabajo. Si la empresa tiene un programa que permita hacer un seguimiento, el GIRE entra a operar sobre los factores que generan las pérdidas.



La tercera, tiene como objetivo involucrar a las empresas en un proceso de calidad, que incluso involucre a terceros como proveedores, por medio de su identificación y evaluación.



Otros compromisos de los líderes en el campo de riesgos profesionales es advertir que sectores de la economía presentan mayor crecimiento y fortalecer sus servicios para soportar esas actividades. Tal es el caso de los hidrocarburos, comunicaciones y servicios, campos en los cuales ARP Colmena tiene gente especializada.



Pero estos esfuerzos deberían tener respaldo del Estado que les permitan concentrar sus recursos en la atención de sus afiliados. "Se necesitan reglas de juego claras y permanentes. Si eso se consigue en el modelo colombiano, que está siendo analizado por varios países en Latinoamérica para implantarlo, tendrá importantes repercusiones", agregó Fernando Robledo. También se requiere mejorar el soporte estadístico, y claridad en el campo jurídico.



Uno de esos obstáculos ha sido el Decreto 1530 de 1996 que congeló la afiliación de nuevas empresas a las ARP privadas. "En este campo no puede haber reglamentaciones diferentes ni favoritismos. Si bien el Seguro Social requiere un período de ajuste, debe participar como cualquier actor, como lo indicó la ley", concluyó el presidente de ARP Colmena.



A pesar de ello, Colmena alcanzará cotizaciones en 1997 de cerca de $38.000 millones, y un nivel similar de reservas que hoy en día ya es de $29.000 millones. Cifras de estas dimensiones dan una idea de lo que significarán estas compañías en el futuro dentro del mercado de capitales. Incluso, algunos piensan que superarán a las compañías de seguros de vida.



Si bien en la actualidad se habla de integración y del final de las fronteras, en lo que a comercio se refiere, la prevención y administración de riesgos profesionales serán ventajas competitivas que nadie se podrá dar el lujo de despreciar.
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