| 5/1/1997 12:00:00 AM

El horizonte del próximo siglo

La administradora de pensiones y cesantías dispone de un equipo de asesores que exploran las mejores opciones de inversión para el ahorro de los trabajadores.

La angustia del coronel re-tirado en un pueblo re-moto a la espera de la carta oficial que le anuncie el giro de su pensión es la imagen hecha arte por la pluma de García Márquez de una realidad que nadie quisiera vivir al llegar a la edad dorada. El progreso registrado en los últimos años del siglo XX ha extendido la conciencia entre la gente de que luego de muchos años de trabajo el premio debe ser un retiro tranquilo y cómodo, en el que se disfrute de una pensión vitalicia, producto del ahorro acumulado a lo largo de la vida laboral. Esa inquietud por el futuro se ha ido generalizando, especialmente porque a principios de la presente década se inició una serie de reformas en los campos laboral y de seguridad social que abrieron nuevas perspectivas al ahorro del trabajador previsto para cuando llega la hora de jubilarse.



El principio que inspiró esas reformas fue el de lograr que los trabajadores se desprendieran del paternalismo a que los acostumbró el Estado, pues durante una buena parte de este siglo dispuso lo que se debía hacer con el ahorro destinado a financiar la propia seguridad social de los trabajadores. Con los nuevos vientos llegaron profundos cambios que conformaron un escenario económico en el que se exigen altos niveles de competitividad a los distintos actores. Esa ola comenzó a extenderse por toda América Latina y en Colombia la reforma laboral se cristalizó con la Ley 50 de 1990, que alivió la llamada retroactividad de las cesantías, un pasivo laboral de las empresas que amenazaba con convertirse en una bola de nieve que hacía peligrar la solvencia de las empresas con mayor tradición en el país, y desestimulaba la llegada de nuevas inversiones a la industria.



Con la reforma laboral se liberó a las empresas de la responsabilidad de administrar unos recursos de los trabajadores que debían generar además una rentabilidad para la que las compañías no tenían la experiencia suficiente. En medio de una polémica que aún persiste en algunos círculos políticos y académicos, se creó el sistema privado conformado por las administradoras de fondos de pensiones y cesantías, entidades cuyo proceso de desarrollo ha sido vigilado minuciosamente por el Estado para garantizar la credibilidad y la solvencia del nuevo modelo privado para administrar el ahorro bajo las figuras de pensiones y cesantías de varios millones de colombianos.



Ese fue el inicio del plan para replantear la cultura laboral, pues la Ley 100 de 1993, que reformó el sistema de seguridad social, estableció de manera definitiva el nuevo modelo para manejar el ahorro pensional, considerado como el principal patrimonio que acumula el trabajador durante su vida laboral. Surgieron entonces las reglas de juego para desarrollar una competencia entre el sistema tradicional de pensiones manejado por el Instituto de Seguros Sociales y las administradoras de fondos de pensiones y cesantías (AFP). En ese mercado surgió en 1994 la firma Horizonte que cuenta entre sus accionistas a la Organización Ardila Lülle, el sector cooperativo, el Banco Ganadero, el Banco Superior, Granahorrar y el Banco de Colombia.



Rompiendo mitos en pensiones

La competencia que se ha generado en el mercado pensional ha puesto a entidades como Horizonte frente al reto de crear un sistema que permita estudiar las mejores alternativas de ahorro para el trabajador, que ahora cuenta con asesoría especializada para diseñar el mejor esquema de ahorro para pensionarse. "Se han creado varios mitos en torno al sistema privado que han limitado el espacio de decisión de las personas. Se cree, por ejemplo, que se debe ser joven para pasarse del sistema tradicional al privado, y eso no es cierto. Una persona madura puede estudiar la posibilidad de trasladar su ahorro pensional a una administradora privada y beneficiarse del llamado bono pensional", dice la presidenta de Horizonte Constanza Nieto.



Ese bono es como un cheque posfechado que gira el sistema público a la administradora privada, reconociendo el valor del ahorro pensional acumulado durante los años que se cotizó al Seguro Social, cantidad a la que además se le reconocen intereses por ese mismo tiempo. Esto favorece que el trabajador con varios años de vida laboral llegue con unos recursos que le permitirán pensionarse con una mejor mesada. La directiva de Horizonte cree que el trabajador de cualquier edad no debe desechar la oportunidad de consultar las alternativas que ofrece la administradora de pensiones, ya que una de sus principales ventajas frente al sistema tradicional es que se puede diseñar el esquema de aportes según la capacidad de ahorro o el esfuerzo que cada persona esté dispuesta a hacer para prever un mejor futuro pensional.



El sistema es tan flexible que rompe con el rigor que los expertos le reconocen al modelo público, en el que una persona se puede jubilar cuando haya ahorrado durante 20 años aproximadamente el 10 por ciento de su salario mensual, y haya cumplido una edad mínima de 60 o 62 años para el caso de los hombres y las mujeres 55 o 57 años. Entonces podrá recibir 14 mesadas al año. En el sistema privado la edad no es un requisito para obtener la misma cantidad de mesadas o más, pues lo que prima es que el trabajador haya alcanzado un buen nivel de ahorro que le facilite acceder a su retiro con una mesada que puede ser tan alta como la programe desde lo más temprano posible de su vida laboral. "Es muy importante que las personas tengan conciencia de la necesidad de vincularse desde jóvenes al sistema pensional para capitalizar el mayor ahorro posible antes de llegar a la edad de jubilación".



De otro lado, aunque se dice que el sistema público es una buena opción para quienes han ahorrado durante pocos años para su pensión, en el modelo privado esas mismas personas podrían obtener mejores mesadas si exploraran con la asesoría de una administradora otras opciones. Tal es el caso de las denominadas pensiones voluntarias que consisten en un ahorro adicional al 10 por ciento del salario mensual a que obliga la Ley. Esta alternativa se convierte en un premio al mayor esfuerzo del trabajador que le permitirá acelerar su ritmo de ahorro pensional, para eventualmente retirarse más temprano de la edad prevista inicialmente. El porcentaje de ese ahorro bajo el esquema de pensión voluntaria puede ser definido de acuerdo con la capacidad de cada quien.



Otra de las ventajas que ofrece el sistema privado, en el caso de la población de altos ingresos, es que se supera la barrera legal del modelo público que fija en 20 salarios mínimos mensuales el tope máximo para liquidar el aporte pensional del 10 por ciento. Es decir, que todos aquellos trabajadores cuyos ingresos mensuales superan los tres millones y medio de pesos aproximadamente, no pueden aportar más del 10 por ciento de este valor con destino al ahorro de su futura pensión, por disposición legal, a pesar de que su rol de gastos les permita hacerlo. En el sistema privado y recurriendo a la figura de ahorro voluntario una persona que supere ese nivel de ingresos al mes puede programarse una pensión inclusive hasta del 100 por ciento o más de su remuneración mensual.



Una herencia segura

Con las administradoras de pensiones se amplía el grupo de beneficiarios que pueden heredar la pensión de un trabajador. La ley establece que en caso de muerte, los beneficiarios de una pensión bajo el sistema público, pueden ser el cónyuge, los hijos menores de 18 años o hasta de 25 años de edad cuando demuestran dependencia de los padres y los hermanos o los padres si dependen del trabajador. En el modelo privado la pensión es heredable por los mismos beneficiarios ya mencionados o por los familiares hasta en un quinto grado de consanguinidad. Contrario a lo que podría pensarse, es frecuente el caso de personas que no tienen herederos de edades menores a los rangos arriba mencionados, cuya pensión se pierde a su muerte cuando ahorraron en el sistema público. En el modelo privado ese capital se hereda automáticamente a los beneficiarios bajo el mismo principio de sucesión que impera en cualquier herencia.



La realidad demuestra, además, que el ahorro en una administradora de pensiones constituye una óptima alternativa de inversión, pues se trata de un ahorro cuya rentabilidad promedio se puede mantener en alrededor del 28 por ciento y que combinada con los beneficios tributarios del esquema de pensión voluntaria (libre de retención en la fuente) puede ubicarse en una rentabilidad superior al 50 por ciento efectivo anual, mientras un plan de pensiones tomado en el exterior ofrece una rentabilidad promedio de 8 por ciento. "Quienes recurren a los planes en el exterior están perdiendo una excelente oportunidad de inversión en su futuro", señalan algunos expertos.



Seguro de desempleo

Es importante difundir la cultura del ahorro pensional especialmente en el grupo de los profesionales independientes como médicos, odontólogos o abogados, pues en muchos casos su ahorro se destina principalmente a la adquisición de terrenos o inmuebles que a su muerte pueden convertirse en bienes de feria. Estas situaciones se pueden prever recurriendo al ahorro pensional como una inversión de largo plazo y de alta liquidez.



La necesidad de promover la cultura del ahorro se extiende al campo de las cesantías, pues éstas y el ahorro pensional pueden constituirse en una fórmula de seguro de desempleo en un momento determinado. Si eventualmente un trabajador llegase a perder su puesto, podría recurrir a las cesantías como fuente sustituta de ingresos mientras se reubica. En otro escenario, en el que la persona tuviese por ejemplo mucho tiempo de trabajo y edad madura, podría optar por pensionarse anticipadamente y si las circunstancias le permitieran vincularse nuevamente a un empleo podría volver a su condición de ahorrador pensional para mejorar su perspectiva de jubilación.



Solvencia garantizada

Los temores acerca del respaldo de los fondos privados de pensiones resultan infundados si se tiene en cuenta que tienen un triple seguro. En el caso de Horizonte, por un lado está la fortaleza patrimonial de sus accionistas, Banco Ganadero, Banco de Colombia, Banco Superior, Granahorrar, Organización Ardila Lülle y ahora el sector cooperativo, con reconocida solvencia; por otro, está el pilar que estableció la ley con la creación del Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafin), que encarna el respaldo estatal, y finalmente está la vigilancia rigurosa de la Superintendencia Bancaria, organismo de control al que se le reportan diariamente los movimientos de los fondos de pensiones en mercados tan complejos como los de valores y las mesas de dinero.



Con tres años de existencia del sistema general de pensiones, en su régimen de ahorro individual, la Superintendencia Bancaria reporta que cuenta con más de 2 millones 155 mil afiliados (15.9 por ciento es la participación de Horizonte) y administra recursos por valor de un billón de pesos (Horizonte participa con el 13.9 por ciento), con una rentabilidad real promedio del 13.29 por ciento efectivo anual. En materia de pensiones voluntarias Horizonte maneja el 20 por ciento del mercado y en el renglón de cesantías el 21 por ciento del total de los fondos manejados por las adminstradoras.



Horizonte supera los 400 mil millones de pesos en los tres tipos de fondos que administra: de pensiones obligatorias, de pensiones voluntarias y de cesantías. Cuenta además con un equipo de expertos que asesoran en la selección de las inversiones para lograr la mayor rentabilidad posible con el ahorro de los afiliados. Dispone de la mayor red de cobertura nacional con 28 oficinas en las principales ciudades del país, tiene comunicación satelital con 180 oficinas del Banco Ganadero y el número total de puntos de atención al usuario alcanza las 600 oficinas. De otra parte, a través de 28 entidades cooperativas millones de colombianos participan como accionistas de Horizonte, conformando así una organización con sentido democrático.



Para mantener concentrados sus esfuerzos en el manejo de los recursos que administra, se ha entregado la responsabilidad de la innovación en materia computacional a la firma IBM. Igualmente, se ha diseñado un modelo de atención al usuario que permite la consulta permanente de información telefónica durante las 24 horas del día.



Estos servicios de atención al cliente la han ubicado en el primer lugar entre sus empleadores, según encuesta adelantada por el Centro Nacional de Consultoría.



El proceso que ha iniciado el país en el terreno de la seguridad social y particularmente en el campo de las pensiones se ha capitalizado en una experiencia que ha alcanzado niveles insospechados, pues organizaciones como Horizonte se han convertido en punta de lanza para transferir ese conocimiento adquirido a naciones como Bolivia, donde realiza la asesoría a la administradora de fondos de pensiones Previsión BBV. El vuelco en materia pensional es irreversible y Horizonte se prepara para lograr que en lo que resta de este siglo y en el próximo historias como la del viejo "Coronel no tiene quien le escriba" sean solamente un motivo irreal de inspiración para los escritores del futuro.
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