| 12/10/2016 12:01:00 AM

Financiación: La prueba de fuego de las 4G

La financiación del programa de infraestructura ha sido uno de los mayores desafíos. Una cuarta parte de los proyectos de 4G y APP ya tiene cierre financiero definitivo. En 2017 se esperan los otros.

Financiación: La prueba de fuego de las 4G
Nunca en la historia, el país se había enfrentado al reto de financiar un programa de más de $40 billones. Las nuevas concesiones de cuarta generación y los proyectos que vienen no solo le van a cambiar la cara a Colombia en materia de vías e infraestructura sino también en la forma de hacer las cosas, especialmente en su financiación.

Por eso, afrontar ese ‘nuevo mundo’  ha tenido numerosas lecciones y aprendizajes que todavía se están dando, donde el énfasis ha estado –inicialmente– en la estructuración, pues en promedio los proyectos deben tener 70% deuda y 30% equity de los concesionarios, y además los largos plazos de financiación –de casi 18 años– son un nuevo ingrediente para el sector financiero.

Estas condiciones y la necesidad de traer, además de los jugadores locales, a los bancos y actores de otros países, hicieron que los estándares se subieran a niveles internacionales lo que generó cierto revuelo entre los concesionarios. Por ejemplo, se les exigían cartas de crédito para respaldar el equity, las condiciones para desembolsos son más fuertes –como tener las licencias ambientales de los proyectos completas, no por hitos, lo mismo que las consultas– y los bancos –además de sus economistas, analistas y abogados– han puesto ingenieros independientes para verificar los procesos.

Todo esto en medio de una coyuntura compleja. Una de las firmas más emblemáticas del mercado –Conalvías– tuvo problemas financieros y debió someterse a reestructuración. Eso encendió las alarmas del sector financiero. Pero no fue su única preocupación: las tasas de interés aumentaban y la inflación llegaba a niveles muy superiores al rango meta. Además, las demoras en las licencias ambientales y los acuerdos con las comunidades también atizaron este caldeado panorama.

Los proyectos tienen dos etapas en los cierres financieros. La primera, la denominada cierre ANI, donde los concesionarios presentan ante esta agencia cartas de intención de los bancos respaldando la iniciativa. Y la otra es el cierre financiero definitivo y contractual con el sector financiero. 

Según la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) –vehículo creado para facilitar la financiación de los proyectos– hasta la fecha de 31 proyectos –entre la primera, segunda y tercera ola de 4G y las iniciativas privadas– siete ya tienen cierre financiero definitivo –de la primera ola– y faltan 24. Hoy, están en estudio los cierres de 11 proyectos más y se estima que la mayoría de ellos se den para el año entrante y gran parte se cristalizarán en el primer semestre, según la FDN.

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De los siete proyectos que tienen cierre financiero, la FDN ha participado con cerca de $1,1 billones, en deuda, en otros tres que no tienen cierre definitivo también para deuda están aprobados $865.000 millones, y en garantías bancarias para el equity la cifra se acerca a los $540.000 millones. Además con los fondos de deuda de Ashmore y CAF y al de Credicorp, Sura y Sumatoria los compromisos son de $100.000 millones y tiene otros $100.000 millones disponibles para otros dos fondos de deuda que están por entrar: BTG Pactual con Sumitomo del Japón y el de Blackrock. En total, el monto comprometido es de $2,7 billones. Si los otros 11 proyectos cierran, la cifra superaría los $6 billones.

“En los siete cierres definitivos, en deuda, se lograron movilizar $13,2 billones de recursos de los cuales 48% provino de bancos locales; 13% de banca internacional; 15% viene de mercado de capitales (bonos); 3% de los fondos de deuda; 11% de bancos de desarrollo multilaterales, 9% son FDN. Con los recursos de Isagen esperamos que este porcentaje llegue a 20% y en algunos proyectos pueda ser incluso superior”, dice Clemente Del Valle, presidente de la FDN.

Para esos cierres definitivos se dieron en plazos un promedio de 17 años, periodo que contrasta en promedio con la financiación de antes de 4G que eran entre ocho y diez años. Y las tasas fueron de 7% reales sobre IPC y en dólares de libor más 3. El otro hecho relevante fue la participación de la banca local. Además de Aval –representado en Banco de Bogotá y Occidente– y de Bancolombia –del Grupo Empresarial Antioqueño– también han participado en la financiación Corpbanca, Davivienda y el Banco Agrario. Por el lado de los internacionales, llegaron Sumitomo, Caixa, Itaú, Cabei (de Centroamérica), Banco de Crédito del Perú, KDB de Corea, el BID e ICO de España. 

Además se crearon fondos de deuda como vehículos para que los fondos de pensiones y aseguradoras lleguen a la etapa de construcción y, de otro lado, se destaca lo hecho en el mercado de capitales que no se esperaba en los primeros proyectos, pero dos cierres se dieron bajo este modelo. Entre las cuatro emisiones –dos de Pacífico III y dos para Costera– se logró una movilización de cerca de $2 billones en bonos. Y en esos dos proyectos con los bonos cubrió más del 50% de la financiación. Y además participaron dos fondos de deuda con $435.000 millones. 67% de la financiación de esos dos proyectos se hizo con plata institucional.

El modelo ha empezado a ser reconocido afuera. La revista LatinFinance destacó la estrategia y el programa de 4G recibió siete distinciones por los cierres financieros. también otras publicaciones especializadas han destacado la estructuración de los proyectos.

Para los cierres que vienen, no solo de las 4G sino de las APP aprobadas y las 12 que están en estudio, la FDN debe aumentar su participación y buscar nuevas herramientas para que lleguen jugadores. La explicación se da porque las fuentes locales ya están más expuestas y la banca va a tener menos capacidad. Ya incluso se habla de algunos bancos que participaron en el proceso de financiación de primera ola que están en sus topes.

“Tenemos que empezar a mirar alguna posibilidad de refinanciar bancos para generarles capacidad porque precisamente se van empezar a llenar. Estamos viendo la posibilidad de crear un vehículo titularizador de cartera para bancos y comprar cartera o una línea para que nosotros podamos comprar cartera incluso de proyectos de carreteras viejas y abrirles capacidad nueva”, agrega Del Valle. 

En el frente externo, hay dos temas: el cambiario –pues las iniciativas privadas no tienen cobertura cambiaria– y el otro que muchos bancos no pudieron participar por limitaciones en la regulación de Basilea III, en especial por los plazos tan largos a 18 años. Para este caso, la FDN está trabajando en mecanismos como una estructura de crédito diseñada para que se refinancien a partir del año cinco, cuando debe terminar la construcción.

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Por su parte, para Luis Andrade, presidente de la ANI, las Olas uno y dos y las primeras iniciativas privadas ya todas cumplieron en la fecha exigida. “Ellos tienen que iniciar obras y esa es la obligación contractual y si no logran que el banco le desembolsen tienen que arrancar con su equity”.

Explica que el proceso de cierre es cada vez más fácil porque en la medida en que van pasando los procesos viene un aprendizaje porque más o menos son los mismos bancos, las mismas firmas de abogados, las mismas bancas de inversión. “Y el número seis será más fácil que el cinco. Esa era la idea de estandarizar el proceso”, dice.

Dentro de los jugadores que considera pueden llegar a financiar los proyectos están los fondos de infraestructura canadienses y ya hay otros, por ejemplo el fondo inglés Infrared, que están analizando al menos dos proyectos. La razón: están buscando proyectos que den mejores rentabilidades al promedio del mercado.

Pero el reto de la financiación no para acá. Vienen los planes de APP sociales, los grandes proyectos locales de transporte y el desarrollo de las iniciativas del Plan Maestro. No solo serán necesarios billonarios recursos, sino también la creatividad para facilitarle al mercado financiero  la entrada a la nueva era de la infraestructura en Colombia.

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