| 12/15/2016 12:00:00 AM

El top de los escenarios globales que convulsionarán la economía en 2017

En el campo global, el escenario no podría estar más convulsionado. Trump, brexit, Cuba e Italia lideran la agenda.

¿Qué esperar de Trump?

En contra de las predicciones, el comportamiento de los mercados financieros ha sido favorable desde la elección de Donald Trump. Los principales índices de las bolsas estadounidenses están en máximos históricos y el dólar se fortaleció frente a las monedas del resto del mundo después de la jornada electoral del 8 de noviembre pasado.

Estas tendencias reflejan la creencia de los inversionistas en que la desregulación y el estímulo fiscal propuestos por el presidente electo acelerarán el crecimiento y la inflación en ese país.

Por tal motivo, la Reserva Federal apuraría el incremento de la meta para su tasa de interés sobre los fondos federales en 2017 y 2018.

A pesar de que el nuevo gobierno cuenta con mayoría republicana en el Congreso, quizás el estímulo fiscal no resulte de la magnitud planteada durante la campaña, porque sería excesiva para sus miembros más ortodoxos. En consecuencia, la aceleración del crecimiento no sobrepasaría el 0,3% anual en los próximos dos años, como prevé JP Morgan.

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La aceleración del cronograma de incremento de las tasas de interés en los Estados Unidos sería una mala noticia para las economías emergentes con amplios déficits externos, como Colombia, porque encarecería y disminuiría más rápido de lo previsto su financiación externa.

También podría dificultar una reducción de las tasas de interés domésticas, porque sería necesario preservar la paridad con las externas para prevenir fugas de capital, depreciaciones excesivas de la moneda y rebrotes de la inflación. En tales circunstancias, no sería fácil estimular la actividad económica interna.

Foto: Teresa May, Primera Ministra del Reino Unido

Un brexit prolongado

Después de recibir el mandato para abandonar la Unión Europea (UE), el gobierno del Reino Unido (RU) tiene cuatro prioridades en la negociación de la salida: detener el flujo de los trabajadores europeos a su territorio, tener una política comercial independiente, no contribuir al presupuesto de la UE y no acatar la Corte Europea de Justicia.

La UE no quiere mantener los privilegios del RU en el mercado único si no permite la movilidad de los trabajadores europeos hacia él, ni contribuye al presupuesto comunitario.

En consecuencia, el RU deberá negociar un tratado comercial con la UE. Lograr un acceso amplio no será fácil, debido a la necesidad de la UE de un precedente disuasorio para otros que quieran abandonarla. En tales circunstancias, la negociación se prolongará más allá de 2019, cuando debe ocurrir la salida. Es probable que se requiera un periodo de transición, durante el cual el RU conserve los privilegios comerciales, prolongue la movilidad de los trabajadores y mantenga la contribución al presupuesto.

Foto: Enrique Peña Nieto, Presidente de México

Corrido mexicano

Menores flujos de inversión, mayores presiones inflacionarias, un duro ajuste fiscal y la segura subida en las tasas de interés hacen parte de la agenda económica que el gobierno mexicano alista para 2017. Pero, más allá de estas medidas, la enorme incertidumbre frente al comercio y la inversión con su principal socio comercial, Estados Unidos, tiene en ascuas al gobierno de Enrique Peña Nieto.

La llegada al poder de Trump, quien basó su campaña en ataques a la inmigración, los acuerdos comerciales (TLC-AN) y la inversión que ha salido de su país hacia México, generan  temores a la economía. De hecho, expertos como el banco UBS acaban de ajustar a la baja el pronóstico de crecimiento para este año a 2,2% y para 2017 a 1,7%, según El Financiero.

La demora en la llegada de inversión privada a Pemex, así como el recorte en la producción petrolera, se han sumado a las alertas económicas. Pero,  analistas como Finamex Casa de Bolsa creen que el ajuste fiscal del gobierno le ayudará a pasar este ‘chaparrón’, al igual que un alza en las tasas de interés. Finalmente, la definición del sucesor de Agustín Carstens en el Emisor  –por siete años estuvo al frente de la entidad– será clave para disipar las dudas sobre la política monetaria que adoptará el banco central en un año que genera muchas dudas.

Foto: Michel Temer, Presidente de Brasil

Vuelve el crecimiento

Brasil es el claro ejemplo de cómo una crisis política e institucional termina arrollando la economía del país, que por tercer año consecutivo caerá este año hasta -1,7%. Pero lo peor ya pasó y ahora, cuando se avizora la etapa final del escándalo de corrupción más grave en la historia de ese país, el ‘Lava jato’ –que terminó con la salida de la presidente Dilma Rousseff–, los pronósticos de recuperación vuelven a aparecer.

Las expectativas frente al PIB del próximo año son variadas, pero positivas. El Grupo de Consenso Económico G100, un reconocido centro de estudios, cree que la economía volverá por la senda del crecimiento y en 2017 alcanzará 1,5%, el FMI la sitúa cercana a 1%, mientras que la encuesta de LatinFocus Consensus Forecast, citada por el diario El País, apunta a 0,8%, cifra similar a la mencionada previamente por el Banco Central.

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La recuperación de la confianza del empresariado, y en especial del consumidor, será la clave para retomar el rumbo. “Necesitamos olvidar un poco a los políticos” fue el llamado del presidente del G100, Rodrigo Romero, que resume muy bien las condiciones que se necesitarán para que en 2017 el país crezca de nuevo. En materia de inflación, se espera que el próximo año no supere el 5,18% y que la deuda del gobierno frente al PIB llegue a niveles entre 70% y 75%, después de superar el 100% hace apenas unos años.

Foto: Raúl Castro, Presidente de Cuba

Segundo tiempo

Noviembre no fue un mes de buenas noticias para el gobierno cubano. Primero fue la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, el 8 de noviembre, y quien durante su campaña arreció las críticas contra el régimen de los hermanos Castro. Y cuando la isla apenas se reponía, el 25 de noviembre se conoció la muerte de Fidel Castro.

Estos dos hechos sin duda marcarán el desempeño político y económico de la isla durante el próximo año. Por un lado, no se sabe si el gobierno de Estados Unidos continuará con el proceso de flexibilización de sus relaciones con el gobierno de Raúl Castro y, por el otro, hay gran incertidumbre frente al ritmo de reformas emprendido en Cuba.

El buen desempeño de la economía dependerá de que se formulen nuevas leyes para abrir el mercado, entre ellas una que reforme la inversión extranjera; una ley de empresas para ampliar los oficios que se pueden ejercer como trabajo privado; una que permita la constitución de pequeñas y medianas empresas; otra que facilite un real mercado mayorista; una más que amplíe los servicios de banca móvil y otra para masificar el internet vía celular, le dijo recientemente el economista cubano Omar Everleny Pérez a la agencia IPS. Con el viento en contra, en 2017 la isla espera seguir navegando hacia un modelo de mercado que le permita garantizar su sostenibilidad económica.

Zona de conflictos

Los conflictos en el Medio Oriente, los problemas de los inmigrantes en Jordania, Líbano, Turquía y Europa, el terrorismo o una expansión del Zika en América Latina, el sur de Estados Unidos y el Sudeste Asiático, entrañan riesgos para la estabilidad financiera y la actividad económica mundial el año entrante.

La intensificación de estos factores podría generar la desconfianza y el pesimismo de los inversionistas, que los llevaría a refugiarse en activos seguros –como la deuda pública de los países avanzados y el oro– y a una venta masiva de los más riesgosos –como las acciones y la deuda pública de los emergentes–.

Esa reacción generaría una retracción del consumo y la inversión en el resto del mundo, junto con dificultades de financiación para los emergentes.

¡Mamma mia!

Por una abrumadora mayoría (59%) los italianos rechazaron las modificaciones constitucionales propuestas por el exprimer ministro, Matteo Renzi, quien renunció.

El presidente Sergio Mattarella nombró en su reemplazo a Paolo Gentiloni, a quien encargó formar un nuevo gobierno, cuyo mandato se prolongaría hasta 2018, si logra el voto de confianza del Congreso.

Los dirigentes de la oposición, partidarios de abandonar la Zona Euro, reclaman unas elecciones generales inmediatas, que los favorecerían.

La derrota de Renzi puede generar inestabilidad financiera en Europa, puesto que inversionistas institucionales extranjeros habían aceptado capitalizar el Banco Monte dei Paschi de Siena, que es el tercero del país, con la condición de que llevara a cabo reformas estructurales.

Foto-. Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela

¿Tocará fondo?

2016 tampoco fue un buen año para la economía venezolana. Todo apunta a que este año la caída del PIB se profundizará y alcanzará -8% (el FMI lo ve en -10%), ajustando tres años seguidos de cifras en rojo; que la inflación podría llegar a 730% y que la crisis fiscal se profundizaría como consecuencia del crecimiento en el gasto público.

Pero no solo en el campo económico las noticias son poco alentadoras. En el político, las crecientes tensiones entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y sus opositores hacen prever que una solución negociada podría tomar un tiempo adicional, alargando la agonía de un país que sigue en la cuerda floja.

Expertos como el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, creen que lo peor todavía está por venir y que en 2017 Venezuela vivirá “la peor etapa inflacionaria de su historia”, llegando a ser 400 veces más alta que la del segundo país en el rankingmundial inflacionario, según le confirmó al diario El Nacional.

La solución a esta profunda crisis pasa por lograr acuerdos políticos que pongan fin a las tensiones, por lo menos hasta las elecciones de 2018. El desempeño de los precios internacionales del crudo también será determinante para que el país salga del atolladero, comience a recuperarse y deje atrás los malos resultados.

Foto: Xi Jinping, Presidente de China

Nadie está a salvo

Como fruto de la transición en su patrón de crecimiento, de uno basado en la inversión intensiva en productos básicos y la expansión de la industria y las exportaciones, a otro basado en el incremento del consumo doméstico y una mayor provisión de servicios, se espera que la economía de China continúe desacelerándose de una manera gradual en 2017, cuando crecerá 6,2%, después de hacerlo a 6,6% en 2016.

Esa transición saludable para China en el mediano plazo podría generar altibajos el año entrante, que tendrían implicaciones adversas para el crecimiento de los países exportadores de maquinaria y materias primas, lo mismo que para la estabilidad de los mercados financieros internacionales.

Los mecanismos de estímulo de la actividad económica utilizados por las autoridades incrementan esos riesgos. El Banco Popular sigue irrigando crédito barato sin que hayan sido resueltos los problemas de endeudamiento y mal gobierno de las empresas estatales. Con ello se corre el peligro de un ajuste desordenado que desestabilizaría los mercados internacionales.

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