| 10/4/2014 12:00:00 PM

La hora de la democratización

El consumidor ha capitalizado una coyuntura de agresiva competencia y más recursos para acceder a un mayor número de productos y servicios. Radiografía.

Los consumidores de hoy son más selectivos, maduros y difíciles de convencer. Se han convertido para las empresas en un mercado muy complejo de atraer. Incluso, la coyuntura los favorece: la agresiva competencia de las marcas por acceder a su preferencia los colocó en un escenario en el que ponen las reglas del juego.

Un mayor acceso a las marcas, precios más asequibles, presentaciones ajustadas a los presupuestos y a las ocasiones de compra, y la multiplicidad de canales han democratizado el consumo. Este es en la actualidad el panorama de seducción para fidelizar a los consumidores y convertirlos en apóstoles de las marcas.

Sin embargo, los consumidores siguen siendo muy hábiles, pues buscan las oportunidades de generar valor para ellos y representan las dos caras de una misma moneda: por un lado, buscando hacer la mejor ‘cacería o recolección’ y, por el otro, andan tras la mejor forma de satisfacer sus necesidades.

Estas particularidades se dan en un contexto de país diferente, al de hace diez años, con una oferta mucho mayor de productos pero con unos compradores y consumidores que han aumentado en su capacidad de compra.

Según cálculos del Gobierno, la clase media se acerca a representar el 30% de la población, al tiempo que los niveles de pobreza en el país vienen en descenso. Cálculos del Departamento de la Prosperidad Social, establecen que el ingreso disponible mensual de la clase media es de unos $9 billones. Si este segmento de la población llegara a cerca del 50% de la población, ese ingreso podría ascender a $17 billones. Por eso, una de las tareas más apremiantes del país es transformar la reconocida pirámide social en un rombo, con una clase media más robusta y fuerte.

Hay una mayor sofisticación de consumo de la clase media. Según Nielsen, 52% de su gasto es destinado a la compra en las tiendas y 30% en supermercados, los cuales han comenzado a ganar cada vez más importancia. Lo que quiere decir que han incrementado sus compras en ese canal, que ofrece cosas distintas y más sofisticadas que el tradicional. Este comprador visita cada dos días una tienda mientras que la frecuencia del supermercado está alrededor de una vez cada diez días.

Bogotá es la ciudad con mayor concentración de clase media al presentar un 11% más que el promedio colombiano, mientras en Medellín hay más de 21% de hogares en los estratos socioeconómicos alto y medio, frente al promedio del país.

Este hecho lo que deja en evidencia es también una de las fortalezas de Colombia en materia de consumo: además de Bogotá, tiene tres grandes ciudades –Medellín, Cali y Barranquilla– que fácilmente se comparan con otras capitales de la región; otras ciudades, como Bucaramanga, Cartagena, Santa Marta, Pereira, Manizales, que vienen creciendo; y más de decenas de municipios de más de 100.000 habitantes.

El panorama para el consumidor parece que pinta bien. De hecho, mientras en América Latina el crecimiento se está desacelerando y el incremento de la clase media se modera, Colombia pareciera ser la excepción en la regla. Según un análisis de la agencia Moody’s, las condiciones económicas siguen siendo favorables y es probable que el gasto de los consumidores se mantenga. No obstante, la polarización política del país, una eventual caída en la confianza y el impacto de la reforma tributaria y de la desaceleración de la locomotora minero-energética que jalonó el crecimiento y dio los recursos para crecer en el pasado reciente, podrían minar este interesante panorama.

Este capítulo trae un análisis gráfico de las características del consumidor y comprador y cómo Colombia se ha convertido en un excelente mercado de regiones.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?