| 1/26/2015 10:00:00 AM

En qué invertir

2015 no será un año fácil para quienes desean hacer rendir su dinero en los mercados financieros. Las acciones en el exterior y el dólar son las opciones más recomendadas.

La imagen de George Washington impresa en los billetes de un dólar y que durante muchos años estuvo en las billeteras de los colombianos como agüero para que no faltara la plata, fue desplazada de ese privilegiado lugar por cuenta de la revaluación que sufrió el país en la última década. Sin embargo, con el cambio que ha experimentado el precio del dólar desde el año pasado, cuando se fortaleció 24%, es muy probable que en 2015 Washington recupere su función como amuleto.

Al menos esa es la visión de los expertos que no solo consideran que el billete verde es la moneda recomendada para invertir este año, sino que con la devaluación es posible hacer más rentables las apuestas en el exterior, pues se gana por dos lados: la rentabilidad y la tasa de cambio.

No obstante, no prevén una gran subida en el precio del dólar, por el contrario, en promedio los 20 analistas consultados por esta revista creen que a 31 de diciembre de 2015 la divisa va a cerrar 1% por debajo del cierre un año atrás; lo que va a marcar la diferencia es el precio promedio del dólar a lo largo del año; es ahí donde están las ganancias.

Todo dependerá de lo que suceda con el precio del petróleo, pues si en el pasado fue imposible parar la revaluación por cuenta de factores externos y, en particular por la política monetaria de Estados Unidos, ahora, por cuenta del crudo, es difícil determinar dónde va a parar la tasa cambio: si sigue cayendo, el dólar en Colombia seguirá subiendo y viceversa.

La caída en los precios del petróleo ha sido dramática y, de más de US$100 que alcanzó el barril en el primer semestre del año pasado, el valor se ha derrumbado a un poco más de US$40.

El oro negro no solo afecta el precio del dólar, también las inversiones en bolsa, dado el gran peso que tienen las acciones de las petroleras en los índices bursátiles y, peor aún, el crecimiento del país, que para este año se prevé inferior al de 2014. Es más, los analistas consultados, al unísono consideran que la principal amenaza para la economía nacional este año es un mayor abaratamiento del petróleo.

Igualmente, les preocupa que siga creciendo el déficit de cuenta corriente o que la más reciente reforma tributaria impacte demasiado la inversión y el crecimiento. La mayoría espera para 2015 un nuevo cambio en las reglas de juego de los impuestos y estarían dispuestos a flexibilizar la regla fiscal (la cual establece unos límites para el descuadre de las finanzas públicas). Si bien esta mejoró la imagen internacional del país en su manejo fiscal, a su rigidez se atribuye parte del desajuste actual.

El que comienza no va a ser un año fácil para las inversiones, pero como de costumbre el consejo es diversificar y aprovechar las alternativas colectivas, que exigen menos recursos de entrada y que son manejadas por profesionales.

¿Qué hacer con $10 millones?
Los expertos consultados por esta revista consideran que si una persona sin experiencia financiera tiene esa suma disponible la puede invertir de la siguiente manera: “Destinar una parte a comprar acciones, pues como están baratas, allí hay una ventana de oportunidad. Otra parte a dólares y el resto a una opción de renta fija, como un CDT, para tener asegurada esa porción del capital”, dice Francisco Chaves, de Corredores Asociados.

“Yo gastaría $5 millones en la Bolsa, utilizando a favor la caída del mercado para comprar y porque manejo un nivel de riesgo alto. Otros $3 millones para ganado, pues hay que apostarle a que Venezuela toca fondo y vuelve a comprar y $2 millones a un CDT”, señala Orlando Santiago, de Fénix Valor.

“Lo primero es ver el horizonte de tiempo para el que se requiere la plata. Si es para pagar una deuda o un compromiso en 2016, lo mejor es poner todo en un fondo de renta fija o en un CDT. Si no se tiene afán del dinero, la opción son las acciones y las que están más desvalorizadas, pues hay tiempo para esperar a que suban”, advierte Catalina Tobón, de Old Mutual.

Desaceleración a la vista
La expectativa de un precio del barril de petróleo que no subiría más allá de US$70 y que incluso podría caer cerca a los US$30 ha hecho que todos los analistas modifiquen sus pronósticos de crecimiento para este año. En general prevén una desaceleración frente a 2014, que habría terminado con un avance del PIB cercano a 4,5%. Los más optimistas creen que este año la infraestructura va a ser el motor clave para seguir avanzando (no solo por proyectos como las 4G, sino por ser el último año de los gobiernos locales). A eso se sumaría una demanda interna aún fuerte. Entre ellos está Bancolombia que prevé un avance de 4,40%.

En el polo opuesto está Arena Bursátil, que ve un crecimiento de 3,2%. Esto porque al impacto negativo del petróleo, le suman el alza del dólar y la salida de capitales. “Además es muy probable que este año veamos una desaceleración importante en el sector inmobiliario, pues los precios de vivienda están bastante sobrevalorados”, dicen en Arena Bursátil.

Pero en el exterior hay incluso mayor pesimismo. Al cierre de esta edición, se conoció que el Bank Of America redujo su proyección del PIB colombiano a 2% en 2015, argumentando que es uno de lo países emergentes más afectados con la crisis del crudo.

Dudas por la canasta familiar
El Fenómeno del Niño –que impacta los precios de los alimentos y de la energía– y la subida del dólar –que encarece los importados– son dos factores que amenazan la estabilidad de los precios en el país. Para la primera mitad de 2015, los expertos ven una aceleración de la inflación que se corregiría en la segunda mitad del año. No obstante, esta proyección está sujeta a qué tan intenso sea el fenómeno climático y a cuánto más suba el dólar.

Aunque internacionalmente la caída del precio del petróleo abarata la gasolina, ese no es el caso en Colombia, al tiempo que se prevén presiones al alza en arriendos y en comidas fuera de casa, elementos clave en la medición del costo de vida.

En Camacol tienen la proyección de inflación más alta, 3,80%, mientras en Fénix Valor la más baja (3,05%).

Regla, ¿para incumplirla?
En junio de 2011 fue aprobada una norma constitucional que impone límites a los gastos del Gobierno para así controlar el gasto fiscal y tener unas finanzas públicas más sanas. Esta norma, conocida como regla fiscal, le ha implicado al país el reconocimiento externo por la seriedad de su manejo económico, pero internamente se ha convertido en una camisa de fuerza que impide al Estado gastar más dinero, en momentos en que necesita reavivar la economía.

Como la regla tiene una excepción que permite flexibilizarla, se les consultó a los expertos si estarían dispuestos a hacerlo y la mayoría dijo que lo haría si el precio del petróleo se mantiene muy bajo (inferior a US$40 el barril) o si se consolida el proceso de paz, pues este requerirá más recursos públicos.

Quienes no comparten esta idea consideran que no tienen sentido crear una regla fiscal si se va a irrespetar, además, creen que se debe seguir cumpliendo para consolidar la credibilidad fiscal del país y la posibilidad de realizar políticas contracíclicas cuando sea necesario. “Adicionalmente, la regla contempla la posibilidad de tener un ajuste por el ciclo económico y comportamientos abruptos en el precio del petróleo como el que se ha presentado”, explican en Fedesarrollo.

La norma que le da vida a la regla fiscal le permite al Gobierno flexibilizarla en caso de necesidad. ¿Usted se daría la pela de flexibilizarla?

75% Sí y 25% No

¿Tarde para tomar medidas?

La encarecida del dólar, la caída en los precios de las acciones y al alza en las tasas de los TES (los que vencen en 2024 desde junio han subido 5%) no solo implican un descuadre para las finanzas públicas y los inversionistas, sino también para quienes cotizan en los fondos de pensiones, que en sus extractos de fin de año no recibirán buenas noticias.

Lo paradójico es que esta situación se habría podido suavizar si se hubieran tomado medidas cuando el precio del dólar estaba en $1.850 (a mediados de 2014) y los fondos de inversión estaban trayendo dinero a borbotones al país.

En un editorial publicado en esta revista en julio pasado, se hicieron varias propuestas para sacarle provecho a la revaluación y preparase para los vientos en contra. Entre ellas estaba un canje de deuda externa por interna o la diversificación internacional de los fondos de pensiones, para que redujeran su exposición a los TES. No obstante, el dólar cambió de tendencia y no se hizo nada, ¿aún es tarde para tomar medidas?

Tributaria inminente

El hueco que dejen en las finanzas públicas el menor ingreso petrolero y el menor crecimiento económico serán la principal motivación para que el Gobierno tramite por segundo año consecutivo una reforma tributaria. La expectativa de algunos analistas es que este ajuste revise la tributación de las fundaciones sin ánimo de lucro para reducir la evasión y la elusión, pero que no grave más a las empresas o incremente el IVA, pues eso afectaría más la economía.

No obstante, son conscientes de que el Gobierno tendrá que buscar más ingresos y, por eso, no descartan un nuevo apretón de cinturón para los contribuyentes.

Quienes no ven la posibilidad de una reforma en 2015 lo atribuyen a que la iniciativa no tendría respaldo político, pues necesariamente habría que disminuir exenciones y aumentar el IVA. Otros dicen que no será este año, sino en 2016, que es cuando el descuadre fiscal va a ser mayor.

¿Cree que en 2015 se tramitará otra reforma tributaria?
85% Sí y 15% No

¿Cuáles reformas, además de la tributaria, cree que el Gobierno tramitará en 2015?
Pensional 15%
Salud 30%
Consultas previas 5%

Finca raíz, la incógnita

Hasta septiembre pasado, los precios de la vivienda crecían a un ritmo de 7%, una cifra nada despreciable, pero inferior a la de años anteriores. Esta situación, sumada a la idea de que cuando el dólar se encarece la gente prefiere hacer inversiones en esa divisa, reduciendo su interés por activos locales como la finca raíz, hace que muchos analistas estén viendo un 2015 enredado para la inversión en ladrillos. Su estimativo es que se desacelere el crecimiento de los precios o incluso que caiga en las viviendas de estratos altos, que para un gran grupo de expertos están en niveles de burbuja.

Las apuestas para este sector están en la vivienda social, que es la que más crece por los programas del Gobierno. En Camacol explican que 2014 cerró con 167.000 viviendas nuevas comercializadas en las 13 principales regiones del país, 18.000 más que en 2013, lo que pone de manifiesto no solo la confianza de los hogares en el sector, sino la efectividad de los instrumentos que permiten su adquisición; es decir, el crédito y los subsidios.

El gremio estima que este año el valor agregado de la construcción de edificaciones podría subir 9,7% frente a 2014, “dato que sirve de referente para las decisiones de inversión, más aún en un contexto económico mundial en el que se vislumbran algunas fluctuaciones en los mercados”.

6,1% crecieron las ventas de viviendas nuevas en 2014.

13,2% aumentaron los lanzamientos de viviendas.

17,8% creció la oferta disponible de vivienda.

Persiguiendo índices

La unión hace la fuerza y, por eso, las opciones de inversión colectiva se convierten en la mejor alternativa tanto para quienes cuentan con pocos recursos, como para aquellos que no son profesionales de las finanzas y requieren que su dinero sea manejado por expertos.

Los fondos de inversión colectiva, que son ofrecidos por comisionistas de bolsa y fiduciarias, brindan varias opciones para poner el dinero en acciones, títulos de deuda del Gobierno o incluso activos del exterior. Además, registran rentabilidades superiores a las de un CDT (ver ranking), aunque en los fondos el capital no está garantizado y si los mercados van mal, se pueden tener pérdidas.

La forma correcta de evaluar el desempeño de fondos consiste en ver si superaron el índice de referencia del mercado en el que están invirtiendo. Por ejemplo, si es en acciones, que su rentabilidad sea mayor a la del índice Colcap, en el caso de Colombia, o el Dow Jones si es en Estados Unidos.

Sin embargo, existe otra opción que simplemente busca replicar los índices, con el objetivo de que el inversionista tenga una diversificación y no esté concentrado solo en las acciones que le son recomendadas por sus asesores. Esta opción se conoce como los Exchange-Traded Fund (ETF) y cada vez gana más fuerza en Colombia.

¿Qué son?

Son una especie de fondo de inversión colectiva en el que varios inversionistas ponen su dinero y que están divididos en participaciones, al estilo de las acciones, que se negocian en bolsa, de tal manera que los interesados compran y venden participaciones en el mercado.

¿Cómo nacieron?

A finales de los 80 se empezó a buscar una alternativa a los fondos de inversión que fuera más económica para los inversionistas, pues sus administradores no estaban todo el tiempo tratando de ganarle al mercado, sino imitando su comportamiento. Hoy la industria de ETF mueve unos US$3 billones en el mundo.

¿Cuántos hay en Colombia?

En el país funcionan 2 ETF, uno que replica el índice Colcap, llamado Icolcap, que es gestionado por BlackRock y el HCOLSEL, que sigue el índice Colombia Select, el cual fue desarrollado por Standar & Poor’s. Este último es gestionado por lHorizons.

¿Cómo les ha ido?

El Icolcap perdió 5,81% el año pasado, al igual que el Colcap, pero es una pérdida mucho menor al 39% de quien solo invirtió en Ecopetrol. En este ETF hay invertidos hoy $2,3 billones. El HCOLSEL perdió en 2014 1,50%, pues el índice que sigue le da menos peso a Ecopetrol. Hoy cuenta con $74.000 millones.

¿Cómo invertir?

Para comprar una participación en un ETF se debe hacer de la misma manera que para comprar una acción: a través de una comisionista de bolsa. El valor de la participación en el Icolcap está en $15.310 y en el HCOLSEL en $13.000. Aunque ese es el valor mínimo, para que sea rentable por las comisiones es mejor hacerlo desde $5 millones en adelante.

Las amenazas

El ‘coco’ del petróleo

El frente externo es hoy el principal generador de amenazas para la economía, pues se prevé que siga creciendo el déficit comercial. A la preocupación de que se produzca menos petróleo, se suma la de que se venda más barato. Así, el déficit comercial pasaría del 1% del PIB observado a septiembre de 2014 a 1,9% este año, según Anif. También crecería el déficit de cuenta corriente del 4,9% del PIB esperado al cierre del año pasado a 5,1% en 2015. Este es el escalafón de los riesgos de 2015 según los analistas consultados.

1. Una mayor caída en los precios de los commodities, en particular petróleo.

2. Que siga creciendo el déficit de cuenta corriente.

3. Que la reforma tributaria afecte la inversión.

4. Una mayor desaceleración de China.

5. Un estancamiento del tema infraestructura.

6. Un incremento acelerado de las tasas de interés en Estados Unidos.

7. Una devaluación pronunciada.

8. Una caída de Europa.

9. Un deterioro de la seguridad interna.

10. Que el Fenómeno del Niño sea más duro de lo esperado.
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