| 11/29/2016 3:36:00 PM

‘El yo con yo´en las bancas de inversión

¿Cuál es el criterio que defiende y guía las posiciones de mi equipo de banca de inversión? Como cliente o como directivo es una pregunta que se debería responder recurrentemente y sin ambivalencias.

Los modelos de negocio y el tipo de servicios que ofrecen las bancas de inversión son muy diferentes en el mundo: predominantemente se dedican a ayudar a vender o adquirir compañías, a levantar recursos financieros a través del mercado de capitales y en muchos casos, son básicamente asesores financieros -en una versión más chic y términos más sofisticados-. El negocio de las bancas significa estar, a veces de parte de los compradores, típicamente inversionistas, y a veces, del lado de los vendedores, típicamente empresas o sus accionistas.

El negocio incluye estructurar alternativas financieras, en algunos casos crear instrumentos financieros para la inversión y esto implica una diversidad de roles para los banqueros de inversión desde: vendedores, valoradores, expertos, compradores y analistas. Por ello un reto común a toda la industria: es administrar conflictos de interés, y preservar la confianza de sus clientes, reguladores y el propio mercado donde operan. La diversidad de productos que ofrecen, el tipo de clientes que atienden o los negocios que han estructurado en el pasado, les generan conflictos de interés a los banqueros de inversión, algunos de estos connaturales e inevitables.

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A cualquier persona le generaría desconfianza que el asesor para vender su compañía, esté vinculado al mismo tiempo con el potencial comprador; o que la empresa que valoró el negocio para venderlo, sea al mismo tiempo el asesor de un comprador. Con la estructuración de instrumentos financieros propios, por parte de las bancas de inversión, la participación en otros negocios, no simplemente como asesores, sino como inversionistas directos y la interacción de las bancas en contextos de conglomerados financieros, se generan buena parte de los conflictos de interés que se deben gestionar en la industria.  

La presión por resultados de esta industria ha conducido a crear estrategias para diversificar ingresos, la creación, por ejemplo, de fondos de capital privado o estructurar nuevos instrumentos financieros tipo derivados financieros o con la titularización de ciertos activos ilíquidos, las bancas han evolucionado en los últimos años. Sin embargo, la innovación en la estructuración de productos o la reformulación de los modelos de negocio, es delicada y compleja, precisamente por el tipo de conflictos de interés que pueden llegar a generar.

Para las bancas de inversión que hacen parte de grupos financieros a esto se suma, la relación con otros negocios y productos que realizan empresas del mismo conglomerado. Por ejemplo, cuando empresas que se financian en el mercado de capitales, deben ser analizadas por bancas de inversión del mismo beneficiario real, para que los títulos los compren otras compañías del mismo grupo que gestiona portafolios de inversión de terceros o incluso del público. Estas variables generan conflictos de interés que afectan, o pueden percibirse como que afectan, el juicio objetivo que debe guiar la banca de inversión.

¿Cuál es el criterio que defiende y guía las posiciones de mi equipo de banca de inversión? Como cliente o como directivo es una pregunta que se debería responder recurrentemente y sin ambivalencias.

En el ámbito internacional, fue evidente en la última crisis financiera que los bancos de inversión americanos aparecían en diversas “puntas”: comprando, vendiendo o asesorando. En nuestro contexto, la configuración de conglomerados financieros, vinculados en algunos casos con grupos empresariales, formales o informales, con diversidad de negocios pero con beneficiarios reales comunes, genera conflictos de interés.

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Las soluciones para este tipo de situaciones no son minúsculas, y requieren liderazgo y compromiso ético del primer nivel, en las juntas directivas y los comités de presidencia. Administrar conflictos de interés en el negocio financiero puede ir desde: murallas chinas para aislar información entre áreas de la misma compañía, reenfocar ciertos productos, o quizá hasta renunciar a algunos de ellos, reconfigurar los modelos de remuneración, para disminuir los dilemas éticos. Y en general definir estándares que guíen comportamientos y faciliten la toma de decisiones desde el front hasta el back office, para crear una cultura ética que reconozca que para una banca es más valiosa su reputación que cualquier negocio.

Hacer un autoexamen sincero y oportuno, y valorar con un estándar ético alto este tipo de situaciones es una de las medidas más efectivas para preservar la confianza de grupos de interés cada vez más exigentes e intercomunicados. En Latinoamérica, a esto se le ha puesto poca atención y es un reto transversal a toda la industria financiera. Transparencia y compromisos palpables, son fundamentales para cuidar el activo principal de este negocio: la confianza.

Por Andrés Bernal C.

Socio Governance Consultants S.A.

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