| 6/23/2016 12:00:00 AM

Cuarta revolución industrial en el radar internacional

La cuarta revolución industrial es un cambio al que se deben montar los países para ser competitivos. Durante el Foro Económico que se celebró en Medellín se discutió cómo Colombia y sus empresarios pueden insertarse a ese nuevo modelo económico.

El Foro Económico Mundial –WEF, por su sigla en inglés– tuvo su decimoprimera versión sobre Latinoamérica el pasado 17 y 18 de junio en Medellín. El WEF es una reunión peculiar ya que incluye multiplicidad de temas y de sesiones en paralelo en las cuales es fácil perderse, confundirse o quedarse por fuera cuando se llenan. Estas sesiones abarcaron temas tan diversos como crear un ecosistema de innovación para la educación, construir un sistema de salud para la región o transformar su sistema agrícola; la gobernabilidad del Amazonas, el emprendimiento para la prosperidad y cómo construir el futuro energético, entre otras cosas.

En ese sentido el WEF es muy distinto a las reuniones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial, del FMI o del Banco Internacional de Pagos, donde los economistas más influyentes del mundo se reúnen con los Ministros de Hacienda y con los gobernadores de los bancos centrales para discutir sobre la coyuntura económica y los prospectos de corto y mediano plazo.

El WEF, por el contrario, ensaya reconocer tendencias de largo plazo, muchas veces difíciles de identificar, pero que van teniendo una profunda repercusión sobre nuestra realidad. Uno de estos temas y quizás el central en el hilo conductor del Foro fue la llamada “Cuarta Revolución Industrial”, que se basa en un libro del mismo nombre de Klaus Schwab, el legendario fundador del Foro.

Según él, aún no hemos asimilado la rapidez y la amplitud de esta nueva revolución. Estamos viendo profundos cambios a través de todas las industrias, marcados por la aparición de nuevos modelos de negocio en los que confluyen la inteligencia artificial, la robótica, el internet de las cosas, la nanotecnología y la computación cuántica, solo para mencionar algunos pocos.

Estamos asistiendo a profundos cambios en todos los sectores de la economía marcados por la aparición de nuevos modelos de negocios disruptivos y la reconfiguración de la producción, el consumo y el transporte de los productos. La proliferación de aparatos móviles –que les permiten a miles de millones de personas estar conectadas al mismo tiempo– ha aumentado exponencialmente la capacidad de procesamiento de información, de almacenaje y de acceso al conocimiento.

Todas estas tecnologías están permeando muy rápidamente nuestra sociedad de una manera multifacética. Por ese motivo, el Foro cree que hay que crear un marco conceptual para pensar sobre la revolución tecnológica, sus impactos principales y proveer una plataforma que integre al sector público y al privado en pos de acelerar este cambio tecnológico.

Pero el WEF es mucho más que eso. En cierto modo es como una cebolla a la que cada vez que se le quita una capa aparece otra. De forma paralela a las presentaciones formales del foro, se llevan a cabo centenares de entrevistas, reuniones y foros privados. En ellos se encuentran gran diversidad de personajes entre los que se cuentan estadistas, hombres de negocios, académicos, emprendedores sociales y artistas, entre otros.

Como resultado de dichas reuniones, Dinero logró conversar con algunos de los principales líderes empresariales de multinacionales que operan en Colombia. Esta es hoy su visión del país, sus planes y sus expectativas futuras.

A aprovechar la tributaria

En Colombia, aún 87% de las transacciones se hacen con efectivo y solo 13% por medios electrónicos, que incluyen dinero plástico y operaciones por internet. Cambiar estos hábitos se ha convertido en un objetivo prioritario para las franquicias de pagos como Mastercard y Visa. Gilberto Caldart, presidente de MasterCard para Latinoamérica y el Caribe, piensa que la devolución del IVA que se aplicó en el pasado se puede retomar pero haciendo la devolución de forma inmediata y no después, cuando llegue el extracto de la tarjeta, pues así se motiva a los tarjetahabientes. Otra idea sería incentivar a los comercios, tal como lo han hecho en Corea del Sur, en donde se busca que estos estén dispuestos a recibir pagos electrónicos o establecer tarifas diferenciales de IVA para quienes paguen con tarjeta débito o crédito.Salvador Pérez-Galindo, vicepresidente de asuntos gubernamentales para Visa en América Latina, señala que en la región se han dado anuncios importantes en este sentido: en Ecuador se aprobó un aumento del IVA de 12% a 14% y de manera paralela una devolución de dos puntos para aquellos que realicen pagos electrónicos; en Uruguay se anunció un paquete de ajuste fiscal que incluye, entre otras medidas, incrementos en impuestos sobre la renta junto con el compromiso de mantener la devolución de 4 puntos del IVA por compras con pago electrónico y en Argentina se promulgó una nueva ley mediante la cual se reduce el IVA al menos 15 puntos porcentuales sobre una tasa de 21% para aquellos beneficiarios de los programas sociales que utilicen medios de pago electrónico para realizar compras.

La fuerza femenina

Pese al problema de desempleo que vive América Latina, la mitad de las vacantes no son ocupadas porque las empresas no encuentran el talento adecuado –en Colombia esa cifra es de 47%- y eso no solo tiene un costo en términos de competitividad, también le cuesta dinero a las empresas. Para Mónica Flores, presidente de Manpower América Latina, esas vacantes no se llenan porque pocas veces las empresas hacen sus búsquedas de personal dirigidas hacia los jóvenes o hacia las mujeres, que hoy se educan más que los hombres. Su recomendación es diseñar estrategias para atraerlas, motivarlas, retenerlas y llevarlas a puestos de liderazgo. “Somos 50% de la fuerza laboral global, pero menos de 25% de las mujeres tienen puestos de alta gerencia. Entre las 100 multilatinas más grandes, solo 43 tenían una mujer en su junta directiva y es porque son empresas familiares, así que se lo ganan por derecho hereditario”, subraya y agrega que esta situación se da pese a que está comprobado estadísticamente que las mujeres en juntas directivas vuelven más rentables las empresas. Su argumento es que ellas aportan diversidad y ninguna empresa puede decir que entiende el mercado si no tiene diversidad a su interior, pues solo tiene un punto de vista. “Entre las competencias que se requieren en el siglo XXI, además del conocimiento técnico-académico, se necesitan habilidades como curiosidad, iniciativa, persistencia, comunicación y colaboración, que son básicamente competencias femeninas”, agrega Flores y dice que faltan más de 20 años para alcanzar la equidad de género en la región y que para lograrlo no solo se requiere el compromiso de las áreas de recursos humanos, sino de todas las áreas de las empresas.

Hora de invertir en la gente

La cuarta revolución industrial, que fue uno de los ejes de la pasada versión latinoamericana del WEF, está enfocada en la tecnología y la innovación, pero para que funcione debe venir acompañada de capacitación que les permita a las personas adaptarse a los cambios y ser exitosas.

Esa es la opinión de Brian Gallagher, presidente de United Way, ONG que maneja recursos del sector privado, con presencia en 41 países y una red de más de 1.800 organizaciones. Está convencido de que la clave para el desarrollo de los países está en mantener una clase media exitosa, más ahora que por la globalización se está pasando de la manufactura hacia los servicios.“Pronto los robots lo harán todo y la pregunta es ¿para qué necesitamos a la gente? Entonces, lo que hay que hacer es educar para estar preparado para esa nueva economía. Si eso no se hace, vamos a tener mayor inestabilidad social y más inequidad” opina y agrega que en los últimos años a la economía de América Latina le fue muy bien gracias a los precios de los commodities, pero ahora que estos bajaron, solo la educación y el entrenamiento laboral permitirán que la región siga generando valor.Cree que la economía que mejor lo está haciendo en este campo, pese a que es caótica, es la India, pues está muy enfocada en la educación y en el entrenamiento en el uso de tecnologías. En América Latina destaca a México, que es hoy el cuarto país del mundo que más gradúa ingenieros. En Colombia United Way trabaja con Dividendo por Colombia y Gallagher destaca su trabajo en la promoción de la educación en la primera infancia.

En busca de una APP

Aunque en el país las Alianzas Público Privadas (APP) están de moda para la construcción de infraestructura, hay otras compañías que buscan aprovechar esta figura para unirse a los gobiernos y ayudar al desarrollo, así como a sus negocios. Una de ellas es la holandesa Philips, que ya tiene modelos de APP para la salud en Brasil y quiere replicarlos en Colombia.

Henk de Jong, CEO de Philips Latinoamérica, explica que tienen una APP en el estado de Bahía, mediante un software que conecta todos los hospitales y las máquinas de salud de esta región. Con esto se busca consolidar los datos que se recogen a diario para tener un mejor diagnóstico de la salud de Bahía, así como un mejor uso de los recursos, lo que permite ser más eficientes en la atención de los pacientes.“En este tipo de alianzas, el Gobierno pone la infraestructura y nosotros ponemos las máquinas, compartimos el riesgo y hacemos proyectos de largo plazo”, dice De Jong y agrega que en su APP en Brasil ya realizan 183.000 exámenes en un año, con un costo menor al que se ofrece actualmente en el sistema público.“América Latina también se ve afectada por la cuarta revolución industrial, la cual surge del crecimiento del big data. En tan solo los dos últimos años se han generado 90% de todos los datos que se producen hoy en día a nivel mundial. Esto tiene importantes implicaciones para el sector de la salud”, comenta.Actualmente cerca de mil millones de personas en mercados emergentes tienen acceso a las soluciones de imágenes de diagnóstico de Philips y la empresa administra 18 petabytes de datos de imágenes para proveedores de salud. Sin embargo, en América Latina queda mucho camino por recorrer para la adopción de tecnologías que ayuden a impulsar un mejoramiento de la salud.

Internet de la cosas

La decisión del Gobierno de bajar los aranceles a computadores y tabletas, así como eximirlos del pago del IVA, sirvió para mejorar los indicadores tecnológicos del país. Mientras antes de 2006 solo uno de cada 20 colombianos tenía acceso a un computador personal (PC), hoy ese acceso lo tiene la mitad de la población. Es más, en las grandes ciudades, entre 70% y 80% de los hogares tiene acceso a un PC, portátil o tableta.

Así mismo, entre 2010 y 2015 con el plan Vive Digital se triplicaron las conexiones a internet; sin embargo, en ese periodo no crecieron las ventas de servidores, al tiempo que la adopción de tecnologías como la nube, por parte de empresas o el Gobierno, marcha a paso lento.Carlos Rebellón, líder de gobierno para América Latina de Intel, asevera que solo entre 10% y 20% de las Pymes nacionales dice tener algún servicio de nube, que es diferente a tener presencia online. “Es no tener todas las cosas almacenadas en tu propio edificio, sino que un tercero ayuda a almacenar y ahí no estamos aprovechando la tecnología, lo que nos va a rezagar en términos de competitividad”, advierte y dice que otra área en la que hay que trabajar es en el internet de las cosas, que consiste en el desarrollo de máquinas que se conectan a la red y que pueden suministrar mucha información, como por ejemplo sensores para equipos industriales, cuya adopción en el país es casi nula. Destaca la alianza público privada con el MinTIC, Colciencias y varias empresas, entre ellas Intel, para crear el centro de internet de las cosas en la Universidad Javeriana, con el objetivo de desarrollar máquinas conectadas a internet para las empresas. “Se deben crear incentivos para que las compañías decidan transformarse con la tecnología y también atraer más estudiantes para que se interesen en crear máquinas para el país”, insiste Rebellón.

Con una apuesta de largo plazo 

En 2014, cuando la noruega Yara compró a Abocol pasó a convertirse en el segundo mayor fabricante de abonos, plaguicidas y químicos de uso agropecuario del país, con una facturación por encima del $1 billón y 700 empleados. Svein Tore Holsether, CEO de esta empresa que tiene 110 años de existencia y operaciones en 60 países, explica que han aumentado su apuesta por América Latina debido a su potencial agrícola.

En Colombia están desde 1990 y les interesa el mercado local pues consideran que hay varios cultivos de alto valor que se ajustan a su portafolio de productos, como el café y la palma. Frente a las quejas de los altos costos de los fertilizantes en el país, Holsether dice que lo que los encarece es la logística de su transporte, pues mover una tonelada un kilómetro es 2 a 3 veces más costoso que en otros países similares. “Además de mejorar en la logística, nos interesa asegurar que nuestros productos les den los resultados adecuados a los agricultores y a eso es a lo que le trabajamos todos los días. Queremos ayudarles a mejorar su rentabilidad”, explica. Les interesa apostarles tanto a los agroindustriales como a las familias campesinas, que se calculan en unos 2,5 millones en Colombia y que usan muy poco o nada de fertilizantes. La idea es fortalecer la cadena de valor para que puedan producir más que el sustento familiar. Tras la compra de Abocol invirtieron US$150 millones en su planta de Cartagena y su apuesta por el país es de largo plazo. De hecho, cambiaron su sede en América Latina de Argentina a Bogotá

Todos a la nube

La cuarta revolución industrial está apenas comenzado en América Latina, región que representa 10% de la población de usuarios de internet en el mundo, aunque se estima que solo uno de cada dos latinoamericanos tiene acceso a la red. Por este motivo, empresas como British Telecom (BT), la gigante de las telecomunicaciones del Reino Unido, ven muchas oportunidades en la región.

Fuera de su país natal, BT ofrece servicios para empresas y gobiernos y acá en Colombia, además de atender multinacionales y multilatinas, como Nutresa, Bancolombia y Argos, trabaja con el Gobierno en el plan Vive Digital, mediante la conexión de 591 kioscos ubicados en zonas rurales del país. Bas Burger, presidente Américas de BT Global Services, región que incluye Estados Unidos y Canadá, dice que con la creciente dependencia de las comunicaciones esperan ver un mayor crecimiento de su negocio en el país. En 2015, según la Supersociedades, facturaron $70.393 millones, 1,89% más que un año atrás. Una de sus estrategias para ganar mercado será por sus servicios de cloud of clouds (nube de las nubes), con lo que ofrecen una infraestructura de seguridad adicional para sus clientes. Esto es vital en un momento en que crecen los delitos derivados de ataques cibernéticos y justo cuando más empresas migran su información a la llamada nube."El mundo está cambiando rápidamente y cada día descubre más cosas que puede hacer con la tecnología. A eso lo llamamos the digital possible. Desde 2004 estamos ayudando a reducir la brecha digital en Cololombia, primero con el programa Compartel y ahora con Vive Digital, y los resultados ya saltan a la vista”, señala Burger.

Hay que atreverse a cambiar

La desaceleración económica del país se ha convertido en una oportunidad de negocios para las empresas de consultoría como Accenture, que aprovechan que esta coyuntura ha motivado a las empresas a transformarse. Prueba de ello es que el año pasado vendieron en Colombia $127.000 millones, con un alza de 56%.

Beatriz Carmona, gerente de Accenture Colombia, dice que la clave es incrustarse rápido en la ola de la cuarta revolución industrial, no solo por las ganancias que traen las tecnologías en términos de competitividad, sino porque al final la sociedad es la más beneficiada. “Casos como el carro que se maneja solo van a ahorrar muchos accidentes y salvar vidas, así como las tecnologías de energías renovables van a reducir las emisiones de CO2. El que no se monte se quedó atrás. Nuestra recomendación es arrancar y equivocarse, porque este no es un cambio pequeño, sino grande”, insiste.Estadísticas de Accenture muestran que 80% de la nueva fuerza de trabajo, que son millennials, ve como positiva la revolución digital, pero eso solo lo piensa 30% de los gerentes, que son de una generación anterior y le temen al cambio.Carmona destaca que Colombia ya ha logrado ser competitiva en servicios como los call centers, pero aún le falta encontrar esa vocación en otras áreas. Añade que para sacarle jugo a la transformación digital hay que trabajar con más fuerza en construir habilidades para la gente, con más formación técnica. “La ventaja de los latinoamericanos es que somos desestructurados y eso nos permite ajustarnos mejor a los cambios. Ahí tenemos una ventaja competitiva para montarnos en esta ola temprano”, reitera.

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