| 5/25/2017 12:01:00 AM

¿Cómo tomar buenas decisiones empresariales?

Decidir es clave para el presente y futuro de cualquier empresa. ¿Cómo se toman las decisiones? ¿En qué contextos se producen? ¿Cómo es la calidad de la información?

Hoy, cuando el crecimiento de la economía global se ha contraído en los últimos años, según el Banco Mundial, al pasar de ritmos anuales de 4,37% en 2010 a 2,62% en 2015, el sector productivo es un actor estratégico para que los países retomen la senda de crecimiento y reviertan dicha tendencia.

En este contexto, la conquista de los mercados es prioritaria para las empresas en los cinco continentes y máxime cuando el comercio exterior internacional, según UN Comtrade, mueve más de US$36 billones anuales. Para lograrlo, la toma de decisiones es fundamental en un escenario de intensa competencia entre las Pymes –que representan más de 90% del parque fabril del mundo– y las multinacionales con presencia en todas las latitudes.

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¿Cuál es la importancia de la toma de decisiones en una empresa? Según Laura Alba, Human Resources Business Partner de Michael Page Colombia, esta radica “en la viabilidad y en el sostenimiento de la misma, considerando que los mercados se han vuelto cada vez más dinámicos y competitivos. Por esta razón, las compañías son cada vez más el resultado de las decisiones a las que se enfrenta, toma y ejecuta”.

Sin importar su tamaño, para una organización saber el rumbo a seguir con el objetivo de cumplir con las metas financieras es un aspecto que marca diferencia en los mercados y le permite adaptarse a los cambios de los entornos globales y locales. Por ello, las decisiones requieren de unas condiciones básicas. ¿Cómo se toman? ¿En qué contextos se producen? ¿Cómo es la calidad de la información?

La respuesta a estas preguntas da un acercamiento a los logros obtenidos.

“El proceso de toma de decisiones se ha convertido en la principal función de los directivos dentro de una organización, ya que se enfrentan a un gran número de decisiones de manera consciente o inconsciente. Dicho proceso permite definir y sostener las actividades que se realizan dentro de una organización, buscando generar el mayor valor a sus accionistas”, explica la ejecutiva.

De acuerdo con María Reina Andrade, gerente de María Reina Consultores, si bien la toma de decisiones es “un proceso importante” en las empresas y el Medidor de Inteligencia Emocional y Felicidad (EQ-i2), el de mayor reconocimiento en el mundo, lo considera dentro de sus cinco factores de evaluación corporativa; en la práctica llevar a cabo esta acción es menos complejo, aunque dispendioso.

Foto: Laura Alba, HR Bussines Partner de Michael Page, María Reina, Gerente de María Reina Consultores y Jairo Burgos, Gerente de Talento & Talante

“Es simple –explica Reina–, pero en muchas oportunidades se convierte en un tema extenso y requiere de muchas reuniones para su definición cuando el grado de complejidad aumenta. Varios autores lo explican como un proceso circular que incluye cinco fases: definir el problema, analizarlo, evaluar alternativas, selección de estas y aplicar la selección”. Por su parte, Alba plantea cuatro pasos: identificar, evaluar, confrontar e institucionalizar.

Una segunda condición en este proceso es el contexto. Según Jairo Burgos, consultor empresarial y gerente de la firma Talento & Talante, este se configura con la intervención de una serie de elementos que se cruzan. “Hoy día, las organizaciones toman decisiones en entornos cada vez más cambiantes, de mucha incertidumbre, abundante o incluso excesiva información, mayor complejidad y fuerte interdependencia entre los actores”, advierte.

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Para enfrentar este cúmulo de variables, Burgos recomienda aplicar buenas prácticas de gobierno corporativo porque, según su visión, estas son muy útiles al momento de diseñar la arquitectura de decisiones.

Laura Alba, de Michael Page, agrega que, aunque todos los días se toman decisiones en una compañía, la preponderancia de estas es definida por los contextos, los mismos que se producen en donde se busca un beneficio para la organización. “Son de mayor relevancia en los contextos en los que la compañía está explorando la apertura en nuevos mercados, la venta o apertura de unidades de negocio, la creación de un nuevo servicio o producto y la transformación de su visión o misión, entre otros contextos”, puntualiza.

María Reina considera que las decisiones se producen en contextos de diverso tipo que involucran los intereses personales y corporativos y asegura que el grado de dificultad a la hora de tomarlas depende del conocimiento, control y de las variables que trae consigo el tema a resolver. En este punto plantea tres a tener en cuenta.

“Certeza: se conocen variables relevantes, se tienen el control y el conocimiento. Riesgo: en este caso no cuento con toda la información, pero puedo encontrar indicadores que me acerquen a definir porcentajes de probabilidades e Incertidumbre: en estos casos no se cuenta con los indicadores para generar una tabla de posibilidades y se debe buscar pasar de un escenario de incertidumbre total a un contexto de riesgo medido”, plantea.

En un año en el que el precio de los commodities recupera terreno, Estados Unidos estrena administración con una visión más nacionalista y Europa se mueve en medio de las consecuencias del Brexit, las empresas en cualquier lugar del mundo deben tomar las mejores decisiones para garantizar su permanencia y éxito.

El poder de la información

Así como un país requiere de la información que producen sus institutos de estadística para que los gobernantes tomen mejores decisiones, las empresas requieren de datos, cifras e insumos que permitan orientar sus directrices. Pero más allá de volumen, la calidad es la característica esencial.

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Según Jairo Burgos, consultor empresarial, este material debe poseer una serie de atributos. “La información que sirve de insumo para cualquier decisión debe ser pertinente, completa, confiable, oportuna, válida y suficiente”, dice.Laura Alba, de Michael Page, considera que la característica principal de este insumo es la relevancia. “Tener mucha o muy poca información puede resultar en confusión y desviar la toma de decisiones. Adicionalmente, debe provenir de fuentes diferentes y apropiadas, de manera que se acerque a la realidad”.La especialista plantea adicionalmente que los insumos que estén a disposición del responsable de tomarla sean pertinentes. “Deben estar relacionados directamente con el problema, ya que esto ayudará a que se tenga un mejor entendimiento sobre la solución de la empresa”.Finalmente, para María Reina Andrade, “el conocimiento y uso de la información para la toma de decisiones se convierte en un recurso esencial dentro del ámbito empresarial”. Esta temática, según explica, ha generado una nueva oferta en los centros de formación terciaria.“Hoy se habla en este ámbito del Business Intelligence o Inteligencia de Negocios, profesión o carrera que se enfoca en analizar en detalle la información para una gestión o toma de decisiones empresariales”, agrega la consultora empresarial.

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