Al finalizar julio, el peso se depreció con respecto al dólar cerrando en $1.989,89 un aumento de $38,89 frente al día anterior. La disminución de las ventas de la vivienda en Estados Unidos —6,6%, frente al 2,7% esperado por los inversionistas—, produjo un temor que indujo a la venta de las posiciones en monedas de mercados emergentes. En lo corrido del año, el peso se apreció 11,17% y en los últimos doce meses 19,13%.

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