La economía estadounidense, despertó de su adormecimiento para crecer 3,4% en el segundo trimestre, la mayor tasa del último año. Este crecimiento se atribuye al aumento en el gasto del gobierno y las empresas. Los consumidores, en cambio, se apretaron el cinturón por los altos precios de la gasolina y los efectos de la desaceleración en el mercado de la vivienda.

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