| 7/18/2012 7:00:00 PM

Viento en popa

La venta de yates pasa por su mejor momento. Ejecutivos locales mueven este millonario negocio.

Nada ofrece más libertad, estatus y placer que un yate de lujo. Es el imán perfecto para la fama y las miradas envidiosas de los que se movilizan incluso en un Ferrari o un Maserati, un peldaño más abajo en ostentación. Este creciente ‘club de ricos navegantes’ no superaba en Colombia la decena hace unos años, ahora se habla de cientos de aventureros.

No en vano el lema de Sea Ray, una de las mayores firmas fabricantes de yates en el mundo es: ‘Donde termina la tierra empieza la vida’, algo que aplica por estas tierras donde las carreteras ofrecen poco a estos hedonistas. “El mercado anda muy bien porque el arancel hace tres años estaba en 35% y ya bajó a 10%. ”, explica Jorge Londoño, gerente de Todomar, comercializadora de estas motonaves en Colombia.

La fiebre náutica también se siente en el altiplano bogotano. Ralph Navarro de Florida Yachts International, le contó a Dinero desde Miami que, producto del buen momento de ventas en Colombia, la empresa abrirá en octubre su primera oficina en Bogotá. “Los cachacos están comprando. Acabo de cerrar un negocio para un yate de 50 pies por US$1,8 millones”, dice este cubano experto en estos ‘juguetes’.
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