| 5/26/2000 12:00:00 AM

Todos tuvieron la culpa del problema...

En solo tres años, los bancos se metieron en una de las peores pesadillas que ha vivido el negocio. Entre 1996 y 1998, las entidades financieras se volcaron sobre los entes territoriales para colocar préstamos sin tener un conocimiento sobre la manera en que se medía el riesgo de este tipo de deudores y cómo se administraba esta cartera. La razón de ese apetito era el exceso de liquidez y la falta de clientes en el sector privado. Ante la oportunidad de incrementar los recursos para inversión si

Todos tuvieron la culpa del problema...
En solo tres años, los bancos se metieron en una de las peores pesadillas que ha vivido el negocio. Entre 1996 y 1998, las entidades financieras se volcaron sobre los entes territoriales para colocar préstamos sin tener un conocimiento sobre la manera en que se medía el riesgo de este tipo de deudores y cómo se administraba esta cartera. La razón de ese apetito era el exceso de liquidez y la falta de clientes en el sector privado. Ante la oportunidad de incrementar los recursos para inversión sin depender de las transferencias y el recaudo fiscal, los departamentos y municipios no dudaron en aceptar las ofertas para embarcarse en cuantiosos créditos con multiplicidad de entidades financieras. Sin buenos estados financieros, con muy pocas garantías y un gran afán de plata para cumplir metas de inversión, los entes empezaron a incumplir los compromisos de pago al poco tiempo de recibir los recursos.
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