| 4/16/2004 12:00:00 AM

Lo hecho

Colombia tiene una buena experiencia en la titularización de activos, pero hay mercados que no se han tocado.

Lo hecho
Desde 1993, cuando se hicieron los primeros experimentos de titularización, se ha ganado experiencia en estructurar estos títulos valores. Se han hecho operaciones sobre cartera de crédito, acciones, inmuebles, cartera hipotecaria, flujos futuros de impuestos y peajes, documentos de crédito y ganado. En total, 122 emisiones por $5,98 billones.

Algunas sin muchas arandelas, como las que han hecho Corfinsura, Corficolombiana y Corfivalle con empresas grandes (EPM, ISA y Codensa, entre otras). Las estructuras son simples, porque no necesitan garantías adicionales pues se trata de firmas en las mejores condiciones financieras y con calificaciones de riesgo muy buenas.

Otras, como las que lideró el grupo Colpatria, sirvieron para conseguir fondos para empresas en Ley 550, un truco de los alquimistas financieros para mejorar el crédito.

Otras más, como las del comisionista Correval, se respaldan en flujos de fondos de títulos del exterior. Una de ellas, por US$100 millones, titularizó notas de tasa fija AAA del Credit Suisse First Boston en dólares y las convirtió en papeles a siete años en pesos que pagan una tasa atada al IPC. La estructura incluye un mecanismo de cobertura para evitar el riesgo de devaluación y un swap para convertir la tasa en dólares a IPC.

Commodities y Banca de Inversión, Opciones Bursátiles, Profesionales de Bolsa y Estructuras en Finanzas, entre otros, realizaron emisiones sobre activos agropecuarios, como ganado y azúcar.

Aunque la lista es buena, todavía hay campos intactos, como los de titularizar pagarés de créditos educativos, tarjetas de crédito o contratos de leasing.
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