| 2/11/2000 12:00:00 AM

Fideicomisos, el otro negocio

Fideicomisos, el otro negocio
Las dificultades del sector financiero y la recesión en el sector real han cambiado las reglas del juego para los bancos, que ya no tienen prestar plata como su negocio principal y así lo indican las cifras de la cartera total del sistema, que al 15 de enero mostraban una caída anual del 6,8%.



Pero la otra cara de esta moneda está en las empresas que de manera inevitable siguen necesitando capital de trabajo para subsistir. ¿Hay un mecanismo para lograr que los créditos lleguen a las empresas sin que el banco sienta que arriesgan su propio patrimonio? Aunque los debates entre gremios y gobierno parecen concluir que no hay salida, hay experiencias que indican que sí. Los resultados que ha obtenido Fiduciaria Colpatria con los fideicomisos de administración y pagos son dicientes. Molino Pacandé, que se encuentra desarrollando un acuerdo concordatario desde hace año y medio, logró $1.000 millones de recursos frescos mediante esta figura. Otras compañías como Hilacol y Educar también cuentan con capital de trabajo para desarrollar sus proyectos y evitar la parálisis de sus actividades por la falta de crédito que ahoga a los empresarios.



La mecánica



Para Néstor Andrés Abella, gerente de Fiduciaria Colpatria, los fideicomisos son una manera de semiindustrializar la actividad bancaria. En Colpatria, el primer paso es establecer el monto del capital de trabajo que requiere el empresario a partir de análisis de flujos de caja, condiciones de mercado y perspectivas de crecimiento de la producción. Luego el banco aprueba y desembolsa el dinero, pero en vez de entregárselo al empresario se lo traslada a la fiduciaria para que con esos recursos conforme un patrimonio autónomo con destinación específica, como puede ser la compra de materias primas y el manejo de inventarios. El fideicomiso contrata al empresario como maquilador para que transforme la materia prima que compra y mantiene un stock de producto terminado o facturas de venta que respaldan los recursos depositados en el patrimonio autónomo. En la práctica, el fideicomiso se convierte en una nueva empresa que controla procesos de facturación y cartera mediante la constitución de varios contratos. En el caso de Molino Pacandé, se firmaron 4 contratos diferentes: contrato fiduciario, de maquila, de comercialización y de cartera. En los últimos 18 meses, el fideicomiso le ha pagado a Molino Pacandé $1.300 millones para sus gastos de producción. Para el empresario, los recursos de capital no se convierten en un pasivo financiero porque en realidad son proveedores del servicio de maquila para la transformación de materias primas en producto terminado. ¿Beneficios para el banco? Incrementa su cartera comercial neta, mejora sus indicadores de cartera vencida, logra que los abonos por el préstamo sean más rigurosos, sabe cómo se está manejando el dinero prestado y, en caso de una liquidación, cuenta con una garantía cierta sobre los recursos que se prestaron representada bien sea en materia prima o en cartera por recaudar. Cada fideicomiso cuenta con un director con sede en las empresas a las cuales se les gira la plata del patrimonio autónomo. Hasta el momento, Fiduciaria Colpatria ha sido la pionera en el desarrollo de este nuevo mercado para el manejo del crédito y todo indica que los demás bancos están esperando los resultados que esta demuestre para iniciar un proceso similar.
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