| 2/1/2006 12:00:00 AM

¿Y los dividendos?

Ante el fuerte incremento en el precio de las acciones, los dividendos se desplomaron. Las decisiones en las próximas asambleas de accionistas en materia de repartición de dividendos y reinversión de utilidades serán claves para la sostenibilidad del auge del mercado accionario.

Cuando un inversionista compra una acción, su rentabilidad está dada por dos consideraciones: por el incremento de los precios -valorización- que tenga la acción desde el momento en que la adquiere hasta cuando decide venderla y por los dividendos que le paguen durante ese período. Pero, los inversionistas se olvidaron de analizar la rentabilidad por dividendo ante el fuerte incremento que han tenido los precios de las acciones en los últimos años, y que se refleja en una valorización de 336% en los últimos dos años del Índice General de la Bolsa de Valores.

No obstante, si consideramos que los principales analistas del mercado estiman que para el final de 2006 la valorización del mercado alcanzaría alrededor de 20% (ver Dinero No. 245 página 32), y tan solo en el primer mes del año el índice creció más del 14%, es claro que se esperan valorizaciones cada vez menores. Incluso algunos analistas advierten sobre la posibilidad de que se presenten correcciones en el precio de algunas especies, por lo que podría haber meses con rendimientos negativos.

Por tanto, el yield -dividendo como porcentaje del precio de la acción- es un componente de la rentabilidad que debería tener una mayor consideración a futuro.

Hasta hace unos 3 años, los yields en Colombia estaban entre el 6% y el 8%, un poco más que la inflación. Pero ante el aumento de precios la mayoría de empresas reconocen en la actualidad un rendimiento por dividendo cercano al 1% en promedio, con una inflación cercana al 5%. Para los que acabaron de entrar al mercado es un dividendo muy malo (no tanto para los que compraron hace más de un año, porque invirtieron mucho menos) pues significa que por cada $100 invertidos en acciones le van a dar cada año $1, por lo que tendría que esperar mucho tiempo para que la inversión se justifique. Pero la mayoría de la gente está entrando esperando grandes valorizaciones en el corto plazo motivada por las rentabilidades pasadas sin importar los fundamentales.

Esta es una de las razones por las que algunos analistas, como Felipe Gómez, jefe de investigaciones económicas del Departamento de Inversiones de Porvenir, insisten en que desde hace algún tiempo la bolsa está a unos precios que no justifican el riesgo de invertir en acciones. Por esto, con un yield por debajo de la inflación y un retorno por valorización incierto, la recomendación para ingresar al mercado es ser más cauteloso y selectivo, revisando los fundamentales de las compañías. Y recordar que la inversión en acciones es riesgosa y a largo plazo.

La teoría indica que el valor de una acción es el valor actual de los dividendos esperados. En la medida en que el flujo de caja esperado por los accionistas producto de distribución de utilidades sea mayor, el precio de la acción tiene soporte para mantener niveles altos. Por tanto, según Arnoldo Casas, de Promotora Bursátil, las acciones en Colombia necesitan un reajuste en el nivel de dividendos que entregarán las compañías en 2006 y que se definirá próximamente en las asambleas, con miras a mantener o justificar el actual nivel de precios.

Por esto, las asambleas en las que se conocerán los resultados definitivos de 2005, las políticas de dividendos y perspectiva de crecimiento de las compañías serán un momento clave para que el mercado determine si las fuertes valorizaciones que han tenido los precios de las acciones se ajustan o no a sus fundamentales. Esto podría ser el punto de quiebre para que empiecen a darse las correcciones de precio que el mercado espera se dé en algunas acciones.

Precio y dividendo Cuando el precio de comprar una compañía se ha duplicado, la rentabilidad del dividendo se viene a la mitad, por lo que para mantener el dividendo habría que duplicarlo. Pero, los analistas coinciden en que será imposible practicar grandes ajustes para mantener el yield del año pasado.

Un análisis efectuado por Édgar Jiménez, de Promotora Bursátil, muestra que para alcanzar las rentabilidades por dividendo del 2005 se requerirían muy fuertes incrementos en los dividendos de este año lo cual es poco probable. (ver recuadro).

No obstante, los dividendos deberían crecer. Como indica Gustavo Ramírez, vicepresidente de la banca de inversión de Corfivalle, "para mantener precios tan altos los dividendos tienen que subir. Tiene que haber cierta consistencia entre estos y el mercado. Si bien no de inmediato, tienen que ir subiendo. En estas asambleas tiene que haber una señal".

"Lo que ha pasado recientemente es que la mayoría de las acciones sube. Pero hay acciones que van a dejar de subir. El mercado va a empezar a diferenciar y uno de los elementos para empezar a hacerlo serán las utilidades y los dividendos", agrega Ramírez.

¿Reinvertir o repartir? Contrario a la percepción de algunos inversionistas, eso no indica que haya que valorar más aquellas empresas que eleven y paguen más altos dividendos sobre aquellas que no lo hacen, pues en el largo plazo la reinversión de utilidades puede ser una decisión mucho más acertada. Para los analistas, en el mercado colombiano hay algunos segmentos de personas naturales que conservan un paradigma cultural en el cual se percibe el pago de dividendos como una situación benéfica que indica qué tan buena o mala es una compañía y, además, hay inversionistas tradicionales que viven de sus dividendos.

No obstante, una acción que proporcionalmente a su precio reparte mayores dividendos no necesariamente es preferible a otra que reparte menos o ningún dividendo. Para la teória, una empresa debe retener utilidades cuando la firma tenga proyectos de inversión que ofrezcan una rentabilidad superior a su costo de capital. Por lo que se espera que una empresa que se encuentra en expansión no reparta ningún dividendo o reparta un dividendo menor a una empresa que está en una etapa de madurez. Lo anterior tiene sentido bajo el supuesto de que la empresa que se encuentra en crecimiento, con las utilidades retenidas, realiza inversiones rentables que aumentan las perspectivas de ganancias futuras, logrando de esta forma aumentar el precio de la acción. De esta manera, los dividendos que los accionistas dejan de percibir, son compensados con creces mediante un precio más alto de la acción.

Por tanto, las empresas deben mantener un equilibrio entre lo que entregan a sus accionistas y lo que usan para apalancar sus proyectos de inversión con recursos propios o fortalecer patrimonialmente la compañía.

Si pagan mucho hoy, los accionistas estarán felices, pero pueden estar comprometiendo el crecimiento de la empresa a futuro. Pero si no pagan suficiente, pueden dejar a los accionistas descontentos. Este es el dilema que enfrentan cada año las empresas y que esta vez es mucho más crítico por el fuerte repunte que han tenido las acciones.

Momento clave Según voceros de Suramericana, la compañía más transada el año anterior, al momento de decidir qué dividendos repartir los administradores consideran la liquidez o capacidad de endeudamiento de la compañía así como sus planes de inversión. Además, comenta que siempre buscan que en lo posible el dividendo tenga un crecimiento superior a la inflación y cercano al incremento que tuvieron las utilidades operacionales de la compañía.

En general, se espera que ante el excelente entorno macroeconómico los resultados empresariales de cierre de 2005 sean muy buenos, lo cual es un factor que podría hacer que el rally que presenta el mercado se mantenga hasta antes de las asambleas.

Sin embargo, algunos analistas recuerdan que muchas de las empresas en bolsa tienen un portafolio muy amplio que se valorizó y les representará un incremento en las utilidades pero que en la mayoría de los casos no representan caja. Para poder repartirlas, habría que vender sus inversiones y si lo hacen, podrían limitar el crecimiento de la compañía. Además, recuerdan que esta valorización y se efecto sobre el estado de resultados dependerá de cómo tengan registradas en su balance las inversiones.

Por esto, enfatizan que no hay una respuesta única para hablar del mercado. Y que las próximas asambleas serán claves para determinar la sostenibilidad del auge accionario. En cada empresa habrá que analizar su utilidad y, sobre todo, dónde se originó (qué tanto fue en la operación). La señal que den las utilidades que reparten, será muy importante. Pero sobre todo, lo que van a reinvertir y cuáles son sus planes de crecimiento a futuro, pues de eso depende la capacidad del negocio para generar valor.
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