| 4/1/2005 12:00:00 AM

Vientos de cambio

Las compañías de financiamiento comercial especializadas en leasing están en uno de los mejores momentos de su historia. Pero, al parecer, varios factores cambiarán la fisonomía del sector.

La cartera de los múltiples bienes colocados en leasing o arrendamiento financiero por las compañías de financiamiento comercial creció 126%, entre febrero de 2004 y febrero último. La cifra -sorprendente si se la compara con el aumento de 13% en la cartera de los bancos- muy posiblemente se mantendrá este año. El beneficio tributario que les permite a las empresas pequeñas y medianas deducir completamente de los impuestos lo pagado como canon de arriendo, vence en diciembre próximo. Y por aquella costumbre nacional de dejar las cosas para última hora, muchos de los presidentes de estas compañías esperan un auge en la demanda del leasing en el segundo semestre de este año.

Las compañías de leasing mejoraron notablemente sus indicadores. La cartera de bienes entregados en arrendamiento creció de $2,5 billones a $3,9 billones entre el primer bimestre de 2004 y el primero de 2005. La participación de la cartera calificada en A, en el total de la cartera pasó de 90% a 94% en ese lapso. El indicador de calidad de cartera mejoró de 5,4% a 2% (cero es el mejor resultado) y el cubrimiento de cartera pasó de 30% a 78%.

A pesar del éxito, la fórmula de negocios de las leasing no se mantendrá inalterada. Al contrario, parece estar cerca de grandes transformaciones, inducidas por la necesidad de cubrirse del riesgo, por cambios en normas y, además, está en discusión la posibilidad de que en el futuro se fusionen con los bancos comerciales.

Mejor que antes

La crisis de 1995 redujo el número de competidores en el negocio de 70 en 1994 a 10 en febrero. Además, hoy las compañías que se especializan en leasing pertenecen a grupos financieros.

Las operaciones de leasing tienen varios puntos fuertes. Son primordialmente empresariales y tienen como garantía el bien que se entrega en arriendo.

Su portafolio es más diversificado que en el pasado, porque toda la industria está demandando ese producto. "Todo el sector industrial está preparándose para el TLC", argumenta Carolina Castellanos, gerente financiera de Leasing Popular. Danilo Gómez, presidente de la leasing de Bancoldex, menciona el auge de operaciones con empresas metalmecánicas, de plásticos y alimentos. Pero también hay negocios en el sector de transporte. Satena, por ejemplo, tiene una gran parte de las compañías metidas en la financiación de su flota. Igualmente, los proyectos de transporte urbano -los TransMilenios- son grandes usuarios de esta financiación.

El leasing de infraestructura también despegó con fuerza. Álvaro Motta, presidente de Leasing Colombia, recuerda que hay proyectos de centrales telefónicas, plantas de tratamiento de aguas para empresas concesionarias y para municipios, obras para adecuar los puertos y redes de transmisión de gas.



El riesgo del crecimiento

El crecimiento acelerado y sostenido, en apariencia bueno, plantea nuevos riesgos para la actividad. De un lado, el aumento de la actividad facilita que se cuelen proyectos malos. "Hay que ser muy cuidadosos en el análisis de los riesgos", admite Carolina Castellanos. De otra parte, en ocasiones, las entidades financieras no alcanzan a mejorar sus procedimientos tan rápido como crecen las operaciones, lo que incrementa el riesgo operativo. Algunos ejecutivos del sector se preocupan por el disparo del leasing inmobiliario para bienes productivos como bodegas y oficinas. Piensan que habrá problemas si se desacelera drásticamente la rentabilidad de los negocios en los centros comerciales, porque estos locales concentran un porcentaje importante de las operaciones de leasing inmobiliario.

A otros más les inquieta que la inversión que están haciendo algunos de sus clientes no sea suficiente para aguantar la competencia que genere el TLC y salgan del mercado en los próximos años.

Por lo pronto, muy seguramente las leasing tendrán que ajustar fuertemente sus procesos de administración de riesgo, para acomodar el aumento en la demanda del segundo semestre y para manejar el deterioro de la cartera de algunos sectores en el futuro.



Ventaja tributaria

Pero además de mejorar en administración de riesgo, las compañías tendrán que prever qué les ocurrirá si cambian las normas de impuestos a las que ya demostraron ser supremamente sensibles.

En diciembre vence la ley que les permite a las pequeñas empresas deducir de sus impuestos la totalidad el valor del canon de leasing, lo mismo que la norma de la Reforma Tributaria de 2004 que extendió ese beneficio a las empresas de mayor tamaño.

Las compañías de leasing hablaron con el presidente Álvaro Uribe y con Mario Aranguren, director de la Dian, para explicarles la importancia que para la inversión tiene la prórroga del beneficio, dice el presidente de Suleasing, Luis Fernando Pérez. En principio, habría un compromiso del gobierno para mantenerlo para empresas con activos menores a $11.000 millones. El ejecutivo es escéptico ante la posibilidad de que la ventaja fiscal se extienda a las empresas grandes. "Lo veo muy difícil", dice con franqueza.

Las compañías usaron entre otros argumentos, un estudio contratado con Fedesarrollo que señala que el desmonte de las ventajas "puede ser perjudicial para las empresas de todos los tamaños, y especialmente para las pequeñas y medianas en tanto que su inversión depende en gran medida del acceso a estos recursos con bajos costos".

El estudio de Fedesarrollo también muestra que la deducción es importante para invertir en equipos arrendados. El 42% de las firmas encuestadas por esa entidad en 2004 consideró que la deducción del canon era la principal bondad de este mecanismo de financiación.

Las restricciones de crédito también afectan más a las pequeñas y medianas empresas. "Entre más pequeñas sean, mayor dificultad parecen tener para organizar su información contable, contar con historias crediticias y con garantías para respaldar los préstamos, lo cual hace que acceder al crédito bancario sea más difícil en relación con una empresa grande", dice Fedesarrollo para argumentar la fortaleza del leasing. En general, las leasing -por mantener la propiedad del bien entregado a la empresa- aplica métodos más simples para estudiar y aprobar créditos.

Si no prospera el lobby de las leasing para prorrogar las ventajas tributarias, posiblemente se detendría abruptamente su crecimiento acelerado y su ritmo se reduciría por debajo del crédito bancario, como ocurrió en 1996.

Si, por el contrario, se prorroga el beneficio tributario, las compañías requerirían nuevas capitalizaciones. La relación Activo/Patrimonio ya está en 11, lo que demuestra que están cerca de los límites de su capacidad de colocación con el patrimonio actual.



La fusión definitiva

En ambos casos, si se reduce el mercado o si aumentan las necesidades de capital porque crece el negocio, para los bancos dueños de esas compañías sería más ventajoso absorber la operación de leasing. Hoy las normas solo les permiten a los bancos hacer leasing habitacional (ver recuadro).

No obstante, el gobierno está abierto a propuestas para replantear esa situación. En mayo, el Ministerio de Hacienda abrirá un debate para hacer una reforma financiera profunda, que movería la banca colombiana hacia un esquema más universal, es decir, les permitiera a los bancos ofrecer más servicios. Esto, naturalmente, favorecería la absorción de las leasing. Pérez considera que esa jugada sería buena siempre y cuando los bancos reconozcan que la operación de arrendamiento financiero es muy diferente a la de crédito. Por eso, una fusión debería preservar unidades especializadas en leasing que tengan una cultura y un enfoque de administración de riesgo diferente a la de los banqueros comerciales. Así, aunque están en su cuarto de hora, las leasing parecen estar cerca de grandes cambios.
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