| 2/1/1994 12:00:00 AM

Un paso al más allá

"La Ley de Seguridad Social es la más importante de la última mitad de este siglo. Que no quepa la menor duda", dice el Presidente. Pero, ¿a quién le conviene pasarse realmente al sistema privado de pensiones?

A los ojos del presidente, la Ley 100 de 1993 es la reforma más importante realizada por su gobierno. Para millones de colombianos puede significar por primera vez el acceso a la seguridad social. Para el sector financiero significa, tal vez, el verdadero desarrollo de un mercado de capitales. Pero, ¿a quién le conviene pasarse al sistema privado de pensiones?

Como dice Alejandro Alzate, director de Seguridad Social del Ministerio de Trabajo, la intención inicial al presentar el proyecto era "privatizar totalmente la seguridad social. Las circunstancias políticas y sociales llevaron a que finalmente se aprobara un sistema dual, en el que conviven el ISS y las nuevas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) privadas". Los trabajadores colombianos pueden escoger a cuál de los dos sistemas se acogen. Los empleados públicos pueden, por su parte, continuar con el actual sistema de cajas o pasarse a las AFP.

Hay tres diferencias básicas entre los dos sistemas:

1 Mientras que en el ISS los aportes van a un gran fondo común, en las AFP la persona tiene una cuenta individual alimentada únicamente por sus propias cotizaciones y sus rendimientos. Los trabajadores de altos ingresos no están subsidiando a los de bajos ingresos.

2 En el ISS la jubilación es del 85% del salario promedio de los 10 últimos años ajustados por inflación, mientras que en las AFP el monto de la pensión es indefinido. Depende del tiempo cotizado, de los aportes realizados individualmente y de los rendimientos reales. Un elemento determinante es que las pensiones del ISS no podrán superar el límite de 20 salarios mínimos. Para una persona de altos ingresos este tope puede ser excesivamente bajo. En las AFP no hay topes a las pensiones.

3 Para jubilarse en el ISS hay que cotizar 1.000 semanas y en las AFP 1.150 semanas, aunque en estas últimas existe la posibilidad de jubilación anticipada. La edad de jubilación se iguala en 62 años para hombres y 57 años para mujeres en el 2014.

La Ley 100 incrementa los aportes a la seguridad social. Independientemente de los

aportes para salud, que suman 12%, se acaban las tablas de categorías del ISS y las cotizaciones serán simplemente el 13.5% de la base salarial del trabajador. El incremento en las cotizaciones será gradual: en 1994 los aportes serán de 8% para los fondos y 3.5% para seguros y administración; en 1995 el aporte para los fondos subirá a 9% y en 1996 a 10%, hasta ajustar el 13.5% de impuesto a la nómina, sólo en pensiones. Los trabajadores que ganen más de cuatro salarios mínimos cotizarán un punto adicional, destinado a alimentar un Fondo de Solidaridad, destinado a cubrir las pensiones que no alcancen el mínimo requerido para rentar un salario mínimo mensual. Un tercio de la cotización la asume el trabajador, y el resto el empleador. Así como el tope de la jubilación en el ISS es de 20 salarios mínimos, el tope de la base de las cotizaciones en los dos sistemas, ISS y AFP, será del mismo monto. La idea es que si no se coloca un techo a la cotización, los impuestos a la nómina se hacen excesivos y se incentiva la evasión.

Tal como sucedió con la Ley 50 de 1990 (reforma laboral), en la ley de seguridad social se intercambió políticamente que pasaran las reformas, por temporalidad: algunos de los cambios introducidos no tendrán vigencia sino desde el año, 2014. Este tipo de concesiones se traduce en que no se espera que los hombres mayores de 40 años y las mujeres mayores de 35 años ingresen al nuevo sistema, puesto que la ley consagra que para estos grupos de la población las condiciones para acceder a la pensión continúan iguales: jubilación a los 60 años para hombres y 55 años para las mujeres, con 1.000 semanas de cotización, mientras que en el régimen privado las edades de jubilación son de 62 y 57 años respectivamente, y se deben cotizar 1.150 semanas (tres años más). "Para que este grupo de edad se pase a las AFP se requeriría que los rendimientos reales de los fondos sean superiores al 9% anual; eso es imposible", dice Javier Fernández, director de ANIF. Los estudios actuariales dicen que únicamente con rendimientos financieros de ese nivel y 30 años de cotización los trabajadores mayores se pasarían al nuevo sistema.

Lo que sí cambia para los trabajadores que permanecen en el ISS es la forma de liquidar la pensión: anteriormente se basaba en el salario de los dos últimos años. Con la reforma la base de liquidación es el salario de los últimos 10 años, actualizados por la inflación. El régimen del ISS es un sistema de cotización definida (13.5% de la base salarial) y prestación definida: 85% de la base de liquidación, aunque, como dice Germán Sánchez, gerente de Cesantías Colmena "sumando la mesada adicional de diciembre que tienen los, pensionados del ISS, la jubilación es de 92% del salario". En el sistema privado no existe mesada adicional.

A los ojos de Pablo Albir, presidente de Porvenir, "en este punto el ISS gana por punta y punta. En una fórmula financiera, si el resultado final está predeterminado, las cuotas para lograrlo deben ser la variable a encontrar. En las AFP las cuotas están definidas (13.5% del salario) y el resultado, que es la pensión, es indefinida. El ISS tiene el mejor de los mundos: cuotas y resultado definido. Si las cuentas no dan, el Estado respalda". Y es cierto. Un artículo de la ley determina que el Estado responderá con aportes del presupuesto nacional los posibles déficit del ISS.

El sistema de las AFP se define ' como un régimen con cotización definida y prestación indefinida. La cotización mensual es del 13.5%. Diez puntos se destinan para el fondo del trabajador y el 3.5% restante se utiliza en la contratación de seguros de invalidez y en administración. Cada trabajador tiene una cuenta individual conformada por sus aportes y los rendimientos de los mismos. Trimestralmente recibe un extracto donde se le informa su estado de cuenta. Si así lo desea, puede aportar mayores cantidades a su cuenta, lo cual no se puede hacer en el ISS. Mayores aportes significan mayor pensión de jubilación.

Por otra parte, después de haber pasado por la obligatoria curva de aprendizaje, las AFP pueden reducir sus costos de administración o de seguros. Por ley, la diferencia tiene que dedicarse a engrosar la cuenta del trabajador. En el ISS esa diferencia, si la hubiera, debe destinarse a la gran olla común.

Para pasarse del ISS a las AFP el trabajador debe expresar su voluntad por escrito al empleador y solicitar un bono de reconocimiento al ISS. Este bono rinde el DTF, es emitido por el ISS o Caja (en el caso de empleados públicos), la fecha de redención es la edad de jubilación del trabajador, es negociable en el mercado y con él se abre la cuenta en la AFP. El valor del bono es un determinante clave en la decisión de dar el paso al nuevo sistema, y cada persona es un caso particular. El bono debería reflejar el número de semanas cotizadas por el trabajador traídas en términos monetarios a valor presente. Pero las cosas no son así de sencillas. Si así fuera, el valor de los bonos sería muy bajo y nadie se pasaría de sistema.

Ulpiano Ayala, viceministro económico de Hacienda explica: "El bono busca un valor equivalente al capital requerido, bajo supuestos realistas de tasas de interés, para que el trabajador se jubile bajo las condiciones del ISS. El valor del bono pensional es la variable a encontrar en la fórmula. La idea del bono es que su efecto sea neutro, que su valor no actúe como incentivo para que la persona cambie o permanezca en el sistema".

La fórmula consagrada en la ley relaciona el salario de la persona y el salario que tendría a la edad de jubilación con el salario medio nacional a ambas edades, añadiendo puntos por tiempo cotizado en el ISS. Lo que no se sabe es cuánto se va a demorar el ISS no sólo en expedir, sino en calcular los bonos individuales. "Espero que no toque hacer cómo en Perú. Allí la desorganizacion era tal, que para que el sistema comenzara a funcionar la gente tuvo que jurar cuanto tiempo llevaba cotizando, y con esa base se expidieron los bonos. Al que se sorprendiera mintiendo era severamente penalizado", dice Alejandro Alzate.

Con el bono en la mano, ya la persona puede cambiarse de sistema. Los trabajadores que ingresan por primera vez a la fuerza laboral son los candidatos de primera línea para las AFP. A menor edad, resulta más conveniente cambiar de sistema, con una sola excepción: si la persona lleva cotizando menos de tres años no hay bono. Hay que completar 150 semanas de afilición al ISS para tener derecho. Ulpiano Ayala sostiene que "el 70% de los afiliados al ISS tiene menos de 35 años. El mercado para las AFP es muy grande".

El cuadro muestra cómo la pensión que alcanza un trabajador de 20 años y que se jubila a los 65 años, suponiendo un rendimiento real del fondo de 5% anual, recibe una pensión del 138% del salario base de cotización, contra 92% que recibiría en el ISS. Por el contrario, un hombre de 40 años que entre hoy al sistema y se jubile bajo los mismos supuestos, recibiría una pensión de sólo el 38% de la base de cotización, sin tener en cuenta el bono de reconocimiento. La diferencia básica entre ambos casos es el tiempo de cotización. Pero las cosas cambian si se hacen cotizaciones adicionales. En Cesantías Colmena han calculado que una persona que entra de 20 años al sistema sin bono pensional, cotiza 42 años, le sobrevive una cónyuge cinco años menor, con un rendimiento real del fondo de 5% y una inflación anual del 18%, se pensiona con 100.53% de su salario. Pero si la persona hace una cotización adicional mensual del 2% de su sueldo, se jubila con un 121% de su salario. "Las cotizaciones adicionales son determinantes en el valor de la pensión, y sólo se pueden hacer en las AFP", dice Germán Sánchez.

Hay otro grupo de personas a las que les conviene dar el paso. Son los trabajadores que devengan el salario mínimo y que no esperan pasar de esa escala en toda su vida. Como la pensión mínima debe ser igual a ese monto, a este grupo de trabajadores se les justifica ensayar las AFP, puesto que si alcanzan rendimientos financieros superiores al 7% real, pueden superar en ciertas edades la pensión mínima.

Habría una lotería similar sin riesgos para trabajadores de ingresos más altos. Podrían cotizar en las AFP esperando altos rendimientos. Si ellos no se dan y el trabajador no alcanza a pensionarse con el 92% del salario base, en el último año de vida laboral se pasa al ISS donde sí le garantizan este monto. Al respecto comenta Alejandro Alzate: "Hace mucho tiempo nos dimos cuenta de ese hueco en la legislación. Vamos a reglamentar con mucho cuidado los cambios de sistema en los últimos años de vida laboral del trabajador".

O simplemente los que desean un mejor servicio, se pasarían a las AFP. "En el ISS no existe la cultura de vender un servicio. Los clientes llegan porque no hay otra opción. Con la competencia de las AFP el ISS tiene que desarrollar una cultura de ventas", comenta Alzate. Las AFP van a especializarse en servicio. Ese será su gancho de ventas en un principio. "Nosotros no podemos vender ofreciendo un rendimiento del fondo del 10% en términos reales. Eso es una mentira y la Superbancaria debe reglamentar los argumentos de la fuerza de ventas", dice Germán Sánchez. Los clientes deben ser muy cuidadosos cuando se les ofrezca el producto. Las tasas de rendimiento del fondo que hay que tener en cuenta son las reales, o sea la tasa nominal de interés menos la inflación. Aunque históricamente las tasas han estado alrededor del 6% y 7%, hacia el futuro no se esperan rendimientos tan altos. Cálculos realistas de tasa de rendimiento de los fondos son los que se aproximan al 4% y 5%. Por su parte David Bojanini, gerente de Protección, arguye: "Nosotros vamos a vender un mejor servicio. Vamos a aprovechar al máximo la posibilidad de contratar con la red de oficinas de nuestros accionistas (BIC, Conavi, Suramericana) para llegar a todo el país".

Ahora, para las AFP obviamente los mejores clientes son los de mayores ingresos, porque generan una mayor comisión de administración. "El gasto de administrar un cliente de salario mínimo es igual al de un alto ejecutivo, pero el de altos ingresos le da mayor comisión a la AFP", comenta un directivo de una de ellas. Pero obviamente la masa la dan los trabajadores de salario mínimo. Los actuales fondos de cesantías serán los administradores del nuevo sistema. Sus directivos tienen muy claro cuál es su mercado. "Este es un negocio masivo", dice Pablo Albir; "el 85% de la fuerza laboral se jubila con el salario mínimo". No obstante, las AFP más pequeñas van a buscar los trabajadores de ingresos altos. No sólo generan más comisión de administración, sino que son los que presentan mayor estabilidad laboral. Para una AFP es muy costoso un trabajador que cambia de puesto. El tiempo promedio de cesantía es de seis meses, período durante el cual la AFP debe administrar unos recursos sin recibir ingresos.

Una vez que la persona cumple con las condiciones para jubilarse y/o desee hacerlo, tiene tres opciones:

1 Retiro programado. Se pacta con la AFP una renta mensual acorde con la esperanza de vida de la persona y el fondo acumulado. Si la persona muere antes de tiempo, sus herederos reciben lo que quede del fondo. Si la persona vive más del tiempo esperado y el fondo se agota, adiós pensión y la persona pasa a depender de la caridad del Estado.

2 Renta vitalicia con compañía de seguros. Se contrata con una compañía de seguros una renta vitalicia, a cambio de una prima que se paga con el fondo acumulado. Bajo esta modalidad la pensión no cesa, pero si la persona muere no deja herencia (o más bien se la deja a la aseguradora).

3 Una combinación de las dos anteriores. Se pacta con la AFP una pensión por un período determinado. Al finalizar el mismo, con el fondo restante, se contrata la renta vitalicia con la aseguradora. Esta última alternativa parece la más razonable.

El dinero que exceda a un fondo que garantice una pensión del 110% del salario mínimo se considera de libre disponibilidad, una vez que la persona se jubile. Antes no puede hacer uso de esos recursos.

Una figura muy interesante en las AFP (no existe en el ISS) es la de la jubilación anticipada. La ley consagra que si la persona tiene un fondo acumulado que le permite jubilarse con una pensión 110% superior al salario mínimo puede hacerlo, independientemente del tiempo de afiliación. El jubilado está exento de cotizar para seguridad social. Una persona de altos ingresos puede acumular relativamente rápido un fondo con estas condiciones y se jubila con el 110% del salario mínimo, que no le alcanza para vivir, pero le permite varias opciones: dejar de cotizar del todo, cotizar en forma voluntaria en una AFP el monto que desee, o cotizar en fondos voluntarios en el país, no necesariamente administrados por AFP. Las sociedades fiduciarias, por ejemplo, aunque no fueron incluidas en la ley como AFP, manejan fondos de pensiones voluntarios. Una ventaja adicional de estas cotizaciones es que, al igual que las cotizaciones obligatorias para seguridad social, bajan la base para retención en la fuente para el empleado y son deducibles de renta para el empleador.

Resumiendo, el paso al más allá no lo deben dar las personas con más de 15 años de cotización al ISS ni las mujeres que no le gustan a Miguel Angel Bermúdez, a menos, en ambos casos, que los fondos renten tasas reales (ojo, no nominales) superiores al 9%. Tampoco lo deben dar los jóvenes que llevan menos de tres años cotizando en el ISS. Si a usted no le sirve una pensión de 20 salarios mínimos y haciendo los cálculos de la tabla anexa le da una pensión mejor, cambie de sistema. El resto de los colombianos láncense. Les conviene.
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