| 7/1/1993 12:00:00 AM

Un hueco más al cinturón

Hay un negocio en Colombia que aguanta una disminución del 66% de sus ingresos. Hay un grupo de trabajadores que accede a que se disminuyan sus sueldos. Son los corredores de Bolsa.

Los ingresos de los corredores de Bolsa consisten en comisiones que reciben por cada negocio efectuado. Esas comisiones eran un porcentaje determinado fijado por el gobierno, que fluctuaba alrededor de un rango, de acuerdo con el volumen de cada operación. Como las comisiones tenían un piso, por debajo del cual no podían bajar, muchos negocios financieros se hacían por fuera de Bolsa. Llevarlos a la misma los encarecía demasiado.

Cuando se creó la Bolsa de Occidente en 1987, empezó la competencia. Esta Bolsa colocó pisos inferiores hasta en un 75% a los de las Bolsas de Bogotá y Medellín. La consecuencia fue que los negocios grandes empezaron a canalizarse a través de la Bolsa de Occidente. Las firmas de esa Bolsa abrieron oficinas en Bogotá, Medellín y otras ciudades grandes, para captar negocios y realizarlos en Cali. Las firmas que tenían puesto de Bolsa en Bogotá o Medellín, además de Occidente, empezaron a llevar sus clientes a esta última donde las operaciones salían más favorables. La Bolsa de Occidente pasó de tener un 11% de las operaciones bursátiles de todo el país en 1988, a un tope del 41% en marzo de este año, solamente un punto por debajo de Bogotá.

La competencia no era justa. Los corredores con puesto en Cali tenían un arma de la que carecían los demás. Esta situación llevó a que el Superintendente de Valores, Luis Fernando López, liberara las comisiones a partir de mayo de este año. Con esta medida, el volumen negociado en la Bolsa de Occidente se redujo a menos del 20% del total nacional. Ahora las tres bolsas compiten en igualdad de condiciones. Firmas de Bogotá que planeaban comprar puesto en Cali se abstuvieron. Ya no es necesario.

1992 fue un año muy bueno para las bolsas. Infortunadamente, la liberación de comisiones se hizo en un año de destorcida como el 93.

Hay corredores muy golpeados con la liberación de comisiones. En algunos casos no alcanzan a cubrir los costos de operación. Varios abrieron oficinas en ciudades intermedias, que probablemente no alcanzan a cubrir sus costos de operación. Los sueldos (para el caso de los que ganaban sumas fijas) o las comisiones de los corredores eran demasiado altos para soportar una baja en los

ingresos netos de las firmas del 66%.

Sobre el volumen negociado, las comisiones totales eran un 0.76%, hasta abril de este año. En mayo, cuando se liberaron las comisiones, la proporción fue de 0.30%.

Los corredores que recibían comisiones variables vieron bajar su ingreso en proporción. Los que ganaban sueldo fijo se tuvieron que someter a que se lo bajaran.

Con la liberación de comisiones aumentó el volumen negociado en bolsa.

Operaciones que se hacían antes a través de mesas de dinero o entre tesoreros pasaron a este mercado. En Bogotá se pasó de un promedio mensual de operaciones de $274.000 millones a $523.667 millones en mayo.

En Medellín el promedio era de 574.000 millones y en mayo se hicieron $127.000

millones. Sólo en occidente el volumen cayó un 20%, porque las operaciones que

se canalizaban por allí pasaron a los otros dos mercados. En el agregado el volumen creció un 48%, pero no alcanzó a compensar la caída del 66% en el cobro del servicio de corretaje. En efecto, en Bogotá por ejemplo, los ingresos promedio por firma bajaron de $59 millones mensuales hasta abril, a $46 millones en mayo.

La solución a una caída de tal tamaño en los ingresos es ajustar los gastos. La fusión de varias firmas no es de gran ayuda. Los clientes grandes reparten sus operaciones entre todas, o casi todas las firmas. Al fusionarse dos firmas las operaciones no se suman uno a uno, pero el gasto más grande, que es el de los corredores, sí aumenta en proporción.

Lo que se compra en una firma es el equipo de gente. La inversión de capital es prácticamente el puesto de Bolsa. Lo más valioso e s el equipo humano. El las actuales condiciones los únicos compradores capaces de competir provendrían del sector financiero. Por ley estos deben tener el 51 °/o de la firma, lo que al darles la mayoría les permite determinar cuanto es el precio del restante 49%. Los corredores independientes quedan en manos de lo que ofrezca el comprador.

Ahora, los ingresos de las Bolsas de Valores son proporcionales a las comisiones ganadas por cada corredor. Con la presente baja en comisiones y la depresión en los volúmenes de la Bolsa de Occidente, ¿podrá esta bolsa cumplir la exigencia de entrar al Sistema Electrónico de Transacciones, SET? Daniel Mazuera, presidente de la Bolsa de Bogotá, sostiene que -lo único que falta para negociar acciones en el SE' T' es que la Bolsa de occidente ingrese al sistema". ¿Podrá hacerlo"?



"Con la liberación de comisiones el negocio de Bolsa se convirtió en un negocio de mesa de dinero dice Jorge Rodríguez de Consorcio Bursátil; "la utilidad del negocio es el margen entre la compra y venta de papeles". n ese sentido la comisión es variable, y depende de las condiciones de cada operación. Diego

Franco, también de Consorcio Bursátil añade "deberíamos ser mesas de dinero, pero tenemos las manos amarradas. No podemos tener posición propia, o sea que no podemos hacer negocios de riesgo por nuestra propia cuenta".

Los bancos, por ejemplo, tienen un apalancamiento de 12:1, o sea que pueden prestar un monto equivalente de hasta 12 veces su patrimonio. Los corredores de bolsa pueden arriesgar solamente el 50% del capital pagado y algunas reservas. No pueden apalancarse siquiera en la totalidad del patrimonio. Los únicos corredores que podrían tornar riesgos son los que están respaldarlos por entidades financieras, o los que tienen sus propias fiduciarias que proveen los recursos para las operaciones al descubierto, como una inversión propia. Curiosamente, para hacer un firme, que es una operación ale riesgo, no hay requisitos mínimos de capital.

Las firmas independientes están sufriendo con la competencia de las vinculadas al sector financiero: "el año pasado no sentimos la competencia. El volumen fue tan grande que dio para todos. Este ano nos están dando duro", dice un comisionista independiente. "La competencia con los comisionistas del sector financiero no es equitativa. Muchas veces ofrecernos negociosa un banco, que toma la idea y la realiza con su propio comisionista", dice otro corredor. "Otra

ventaja es que pueden hacer volúmenes ilimitados de operaciones, pues su banco los respalda en el canje. Los independientes tenemos un límite de canjes y sobregiros que nos limita el monto de las operaciones. Este es nuestro cuello de botella.- Prosigue el comisionista: "hemos visto a los bancos hacer captaciones primarias a través de Bolsa, con su corredor, a un punto más alto que el mercado para hacer volumen. Para ellos es pasar plata de un bolsillo a otro. Para nosotros es perder mercado. Con esas operaciones lo que hacen es posicionarse en la Bolsa. Al grupo financiero consolidado no le reportan ninguna utilidad".

Hernán Valdivieso, gerente de Casa cíe Bolsa en Bogotá (que pertenece a la Corporación Financiera del Valle) mira las cosas bajo otra órbita: "El problema de ahora en adelante es de chequera. Hay que reglamentar rápidamente la posición propia, para poder actuar en el mercado". Suvalor ale Medellín tiene el respaldo del Sindicato Antioqueño. Sobre este tema dice Emilio Echavarría su gerente: "pertenece¡-,¡ un grupo como el Sindicato, con presencia importante en el área financiera es una ventaja. Es parte de nuestra fortaleza. Tenemos un gran respaldo."

El actuar por cuenta propia es un buen negocio cuando las tasas ale interés tienden a disminuir. Pero con tasas al alza puede ser peligroso. En Venezuela hace un año la tasa interbancaria se trepó al 2.000%. Muchos muertos quedaron en el camino. En estos momentos el sector externo no está mostrando los superávit del año pasado. Por esa razón la liquidez financiera es menor. Eso implica una leve alza en las tasas reales ale interés. Las tasas nominales de interés tienen dos componentes: la paute real, que es la que subirá, y la inflación, que está bajando. Probablemente el incremento en la parte real será compensado por la baja en la inflación, y el efecto neto sea un ligero aumento en el nivel nominal de las tasas de interés. Esto disminuiría el riesgo de los comisionistas que hagan operaciones por cuenta propia. Lo que sí es cierto es que 1993 no será un año de liquidez y bonanza bursátil como 1992.

El futuro es duro para los corredores de Bolsa. Las condiciones han cambiado. Viene un proceso de racionalización de gastos y de ajuste. Los que se adapten a las nuevas condiciones saldrán fortalecidos. Y como dice Alvaro Hernán Mejía "los corredores tenemos que innovar. No podemos esperar que nos reglamenten para hacer nuevas operaciones. Nosotros llevamos la delantera.
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