| 9/29/2006 12:00:00 AM

Tesorerías, lo que viene

El mercado de negociaciones de tesorería entre entidades financieras, que mueve más de $6 a $7 billones cada día, está a punto de cambiar. Habrá nuevos actores y más transparencia.

Las tesorerías de las entidades financieras ya no son el área encargada de conseguir al final del día el dinero que requiere el banco para cumplir sus necesidades de caja o colocar sus excedentes de liquidez. Desde hace cinco años, son centros generadores de utilidades y en algunas entidades, la operación de compras y ventas de papeles dejó más ganancias que la de crédito.

En este mercado que transa más de $6 billones cada día, cualquier aumento en eficiencia se transforma en utilidades enormes para el sistema y en un gran beneficio para la economía, que puede tener un sistema de pagos más barato. El más reciente congreso de tesorería de la Asociación Bancaria dejó una lista de aspectos en los que cambiará para hacer su operación más transparente y fluida, que es un propósito que comparten los reguladores y los agentes del sistema financiero.

Autorregulación
Un tema que salió a relucir por su importancia fue el de autorregulación. Este concepto parte de la base de que desde el interior de la institución financiera se debe hacer un manejo que genere confianza en el mercado. Mauricio Rosillo, presidente de Autorregulador del Mercado de Valores (AMV), plantea cuatro pilares que permitirán avanzar en este campo: la integridad, la responsabilidad, la racionalidad y la transparencia. La integridad es clave para defender los valores y principios éticos que rijan una entidad. La responsabilidad implica que quienes hacen operaciones financieras, deben asumir las consecuencias de sus decisiones y responder en situaciones complejas. La racionalidad significa administrar de forma consistente, esto es, actuar de manera similar cuando se presentan circunstancias similares. Finalmente, el concepto de transparencia requiere conocer las reglas y manejar adecuadamente las situaciones de riesgo donde circule la información. En la medida en que estos cuatro preceptos se cumplan, la industria tendrá una administración que genere confianza e incentive la inversión. En esto se espera que se desarrollen nuevas prácticas en lo que resta del año.

La tasa de corto plazo
Otro tema en el que hay casi consenso entre los tesoreros de las entidades financieras es el de la necesidad de tener un indicador monetario de corto plazo. Hoy la DTF, que es la tasa de interés pagada en depósitos a término a 90 días, ostenta el papel de tasa de referencia de corto plazo. Sin embargo, presenta varias dificultades. De una parte, los CDT perdieron su importancia como instrumento de captación en el sistema financiero. Desde hace años, otros depósitos —como los de ahorro a la vista— superaron el valor de los CDT, por lo que el indicador no es una buena muestra de lo que ocurre en el mercado.

De otra, parece que hay algún grado de manipulación en el reporte de la DTF. Se evidencia en la disparidad entre los datos de la DTF y las captaciones a 89 y a 91 días. El efecto es más evidente cuando se observa que dos tasas de interés a la vista —la tasa de intervención del Banco de la República (6,75%) y la interbancaria (6,75% a 7%)— son más altas que la DTF de 90 días, que se ubica en 6,53%.

El gobierno espera tener una fórmula para calcular el nuevo indicador, posiblemente atada a la tasa interbancaria, antes de terminar el año.

Cuatro por mil
Los tesoreros convocados por la Asociación Bancaria resaltaron el efecto negativo del impuesto del 4 x 1.000 a los débitos bancarios.

Sostienen que los depósitos de CDT disminuyeron en parte porque la tasa de interés no compensa los costos de comprar y vender esa inversión. Lo mismo ocurre con otros instrumentos de captación y colocación de tesorería que, por naturaleza, son de muy corto plazo.

Además, el impuesto sacó de los bancos una gran cantidad de recursos que ahora se manejan en efectivo. El efectivo representa el 72% de la base monetaria, una relación similar a la que tenía Colombia hace 50 años, "lo que muestra el atraso del país en la materia", sostiene Asobancaria.

Más inversión
En opinión de Joaquín Bernal, subgerente de operación bancaria del Banco de la República, el mercado de títulos crece muy rápido, pero los intermediarios están evolucionando de manera desbalanceada. Invierten y desarrollan la parte de transacciones y comercial (front office), pero no lo hacen en la liquidación de las operaciones (back office). Por eso, dice, se concentra una gran parte de la liquidación de las operaciones de compra y venta de papeles al final del día, con lo que aumenta el riesgo de que haya problemas operativos o de liquidez.

"Las entidades tienen que modernizar sus aplicativos internos para que de una manera más eficiente su back office reciba las operaciones cerradas por su front office", sostiene.

A las 4:30 de la tarde, cuando cierra la ventanilla del Banrepública que les presta a las entidades financieras se han liquidado el 90% de las operaciones que se transan en el sistema electrónico de transacciones SEN, pero apenas el 70% de las que se negocian por el otro sistema electrónico, el MEC, y el 50% de las que se hacen por fuera de los dos anteriores.

Según Bernal, desde comienzos del mes, el MEC dispone de una aplicación para agilizar el proceso de liquidación; pero eso no implica que los agentes no tengan que aumentar sus inversiones en enlazar sus negocios de front office con los de contabilidad y cumplimiento de las operaciones.

Derivados de crédito
La Superintendencia Financiera tiene casi listas las normas para modificar las disposiciones vigentes sobre derivados y su transacción en el país. El Banrepública había prohibido las operaciones de derivados de crédito hace unos meses, mientras no hubiera claridad sobre su operación. Por eso, se espera que cuando la Superfinanciera las publique, el Emisor levante la prohibición.

Lo que al parecer falta es acercar más el texto local a los estándares internacionales y posiblemente determinar cuáles son los renglones de la contabilidad de las entidades financieras que se deben modificar para acomodar esas operaciones.

La aprobación de una norma de este tipo le daría una mayor profundidad y liquidez al mercado, a la vez que facilitaría la mitigación del riesgo de crédito, y permitiría la aparición de las notas estructuradas, papeles que hasta cierto punto garantizan el capital de los agentes que entran en inversiones riesgosas.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?