| 10/26/2007 12:00:00 AM

Sismo en casas de cambio

La retención de US$20 millones en billetes en Estados Unidos desencadenó una crisis en las casas de cambio nacionales. Ya una de las diez entidades de este tipo que operan en el país cerró su operación. ¿Qué sigue?

En julio pasado las autoridades de Estados Unidos retuvieron en Miami un envío de dólares y euros en efectivo que hacía tránsito hacia Inglaterra. El dinero, que valía US$20 millones pertenecía en buen parte a ocho casas de cambio colombianas.

El giro de billetes no era una operación inusual. Los datos del gremio de las casas de cambio, Asocambiaria, muestran que se hacían entre tres y cuatro vuelos semanales para transportar dólares y euros. El efectivo se reexportaba porque no circula en el país para hacer transacciones. En el exterior era comprado por otros intermediarios que consignaban el producto de la venta en las cuentas de los cambistas en el exterior. Luego las casas de cambio vendían los dólares a bancos o comisionistas de bolsa colombianos para conseguir pesos que entregaban finalmente a los receptores de giros en Colombia. Sin embargo, a pesar de lo usual, esta vez los estadounidenses quisieron verificar la procedencia de esas divisas.

Hasta el momento no se conoce el resultado de la investigación, pero la retención de esos fondos ya desencadenó la crisis más grave de los últimos años en las casas de cambio nacionales. Cuando se congeló el dinero, la Superintendencia Financiera ordenó provisionar completamente esa suma y, por consiguiente, registrar esa suma como pérdidas del mes. Las pérdidas de esa operación hicieron caer el capital de las casas de cambio afectadas por debajo de los $4.500 millones que es el capital mínimo exigido para funcionar. Por eso, a la vez, la Súper les pidió un plan de capitalización. Siete entidades presentaron su programa y una de ellas, Mercurio, informó que no capitalizará y cerrará el negocio. Algunos de los afectados presentaron recursos para evitar la provisión. Argumentaron que el dinero estaba congelado temporalmente y no perdido. Sin embargo, la Súper no ha dado marcha atrás.

Además, la situación para las que quedan es difícil porque los bancos nacionales e internacionales les cerraron sus puertas, lo que les dificulta enormemente el manejo de los giros y la compra de billetes.

Sequía

La incautación generó más problemas en el mercado cambiario. "Si uno mira las cifras, la compra de divisas en efectivo ha caído. Las casas de cambio no les siguieron comprando billetes a los profesionales del cambio y ese mercado está seco", explica el gerente ejecutivo del Banco de la República, Gerardo Hernández.

Las cifras del Banco muestran que de enero hasta el 28 de septiembre del año pasado, las casas de cambio les habían comprado a los cambistas profesionales US$1.608 millones. En igual lapso de este año las compras valían US$861 millones y en el último mes no se han hecho operaciones. Con esto se comprometió el futuro financiero de cerca de 2.000 empresas pequeñas que se dedican a la compra y venta de divisas, lo mismo que los ingresos de algunas firmas de bolsa que les compraban las transferencias a las casas de cambio. Según Asocambiaria, en los últimos tres meses desapareció la mitad de los profesionales del cambio.

Al parecer, los billetes represados se están yendo, incumpliendo la ley, hacia Venezuela, Ecuador y Perú, lo que también secó la oferta de efectivo en el país. A pesar de la falta de billetes, los cambistas no quieren recibir efectivo y eso se refleja en su precio. Mientras la TRM para los euros es de $2.900, el mercado paga por un euro $2.200. Aunque están escasos, nadie los quiere. "Para conseguir divisas hay que encargarlas", señala un cambista profesional.

Para empeorar la situación, Cambios y Capitales, otra casa de cambio, fue incluida en lista Clinton este mes. De modo que aunque el estado financiero de las ocho casas de cambio involucradas está por verse, el mayor problema parece estar en el costo de la reputación para todas ellas. El resultado de lo que sería un pequeño sismo en la Florida, puede convertirse en un Tsunami para el negocio de los giros. Falta ver también si lo aprovecharán los bancos, que hoy tienen apenas el 25% de ese mercado.
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