| 1/1/1995 12:00:00 AM

Sin cuota inicial

El sistema de consorcios es una alternativa para la compra de vehículo con ventajas frente a los sistemas más tradicionales.

Cuando se desea adquirir un bien que no se requiere inmediatamente o que no constituye una herramienta indispensable de trabajo, el mecanismo más sano para hacerlo debería ser el de ahorrar primero para luego disfrutar gastando. Sin embargo, entre nosotros se ha perdido la vieja noción de ahorrar para después gastar y, por lo general, para adquirir un vehículo o cualquier otro bien o servicio, así no se requiera con urgencia, se suele acudir a diferentes mecanismos de endeudamiento, los cuales van desde el simple y hoy costoso crédito bancario hasta las alternativas como el leasing o el crédito directo del proveedor. En otras palabras, es usual la idea de gastar primero para luego buscar la forma de pagar.

Todos los mecanismos de endeudamiento que tanto le gustan a los banqueros llevan a que el consumidor pueda disfrutar de manera inmediata el bien que desea sin necesidad de pagarlo antes. Lo malo de esta situación es que el consumidor queda obligado a pagar altos intereses por un término relativamente largo hasta el final del plazo de vencimiento de la deuda.

Si usted no tiene afán y desea ahorrar para comprar algo específico como un carro, si desea reponer el vehículo que tiene sin endeudarse pero obligándose a ahorrar o si desea comprar vehículo nuevo pero su dinero no le alcanza para la cuota inicial, el sistema de consorcio puede ser la solución, siempre y cuando sea consciente de las reglas de juego de este sistema y no acuda a una sociedad "pirata" de las que se quedan con su ahorro.

El sistema de consorcios lleva ya muchos años funcionando en Colombia y proviene de países como Argentina, México y Brasil en donde ha sido diseñado y utilizado para adquirir desde electrodomésticos hasta planes de vacaciones, pero especialmente vehículos. En México el 10% de la producción total de vehículos se vende por este sistema y en Brasil y Argentina llega a cerca del 30%. En Colombia el mercado para este sistema no es tan amplio, pero cálculos recientes de las mismas ensambladores consideran que en las actuales circunstancias en poco tiempo podrá llegará al 10 % de una sola marca.



¿CÓMO FUNCIONA EL SISTEMA?



Es una clara mezcla entre un sistema de ahorro dirigido a la compra de un bien, por lo general un vehículo, con juego de azar en donde el premio consiste en la posibilidad de contar con el vehículo más rápido de lo que se esperaba, sin importar cuánto lleva ahorrado de manera individual.

Todo el esquema funciona a través de las llamadas Sociedades Administradoras de Consorcios Comerciales, las cuales son vigiladas por la Superintendencia de Sociedades y son las encargadas de manejar el ahorro de quienes participan en un consorcio.

En la actualidad la Superintendencia de Sociedades ha autorizado a 13 compañías, las cuales son las únicas que pueden desarrollar esta actividad. Sin embargo, se ha detectado la presencia de algunas que funcionan sin autorización de la Superintendencia y son las que por lo general se organizan para estafar a los ahorradores. Resulta pues de vital importancia, si se desea ingresar a un consorcio, hacerlo por intermedio de una de las autorizadas legalmente.

a. Cada una de las sociedades administradoras conforma grupos de 50 personas en promedio, los cuales se denomina un "consorcio". Una vez conformado el grupo de suscriptores, éstos se comprometen a realizar, durante cincuenta meses una serie de aportes que son el ahorro y que conforman el patrimonio del grupo. Este dinero es administrado por la sociedad administradora de consorcios y debe ser utilizado para adquirir los vehículos y para sufragar los gastos de administración.

La sociedad administradora está en la obligación de realizar un sorteo mensual que establece cual de los usuarios miembros del grupo va a recibir el bien que desea. De esta manera, todos los meses la sociedad administradora le entrega un vehículo al ganador del sorteo, el cual es adquirido con los recursos que todos han aportado. Dicho en otras palabras, se trata de una "vaca" mensual entre todos los usuarios con un sorteo mensual para determinar quién se queda con ella.

Si usted tiene buena suerte, podrá contar con el vehículo que tanto deseaba desde el principio, pero si no corre con ella es posible que le toque esperar cincuenta meses corno máximo para quo su ahorro se cristalice y usted sea un nuevo propietario. En todo caso, todos los meses, por lo menos uno de los miembros del grupo o consorcio se convierte en beneficiario de la adjudicación del vehículo.

Además de la adjudicación que se realiza por sorteo, es posible obtener el bien que se desea mediante otro mecanismo en la misma reunión mensual en la que se realiza el sorteo. Se trata del llamado sistema de oferta por medio del cual después de realizar la adjudicación obligatoria por .' sorteo, la sociedad administradora puede someter a un procedimiento de oferta o remate un segundo vehículo. En este caso, como en todo remate, quien ofrezca pagar más cuotas anticipadas será quien gane el derecho a obtener el vehículo.

Para que el esquema de los sorteos y las ofertas funcione y resulte viable entregar por lo menos un bien al mes, es necesario que todos los participantes del consorcio cumplan con el aporte que les corresponde. Si esto no sucede, el grupo va a tener problemas de liquidez y los suscriptores cumplidos se verán afectados por el incumplimiento ole los demás.

La permanente relación entre los aportes pagados y los bienes entregados hace que las sanciones para quienes incumplan o se retiren del sistema sean bastante duras. Quien no esté al día en los pagos simplemente no puede participar en los sorteos mensuales y tampoco puede realizar ofertas. De otra parte, quien se retira del consorcio, cual quiera que sea el motivo, no podrá pedir la devolución de su dinero sino hasta que el grupo termine en su totalidad, es decir, después de los cincuenta meses. Puede, eso sí, solicitar el reintegro inmediato sometiéndose a una serie de descuentos los cuales varían de acuerdo con el número de cuotas pagadas: entre menos cuota, pagadas, mayor es el descuento pues, a su vez, mayor daño se causa al grupo.



VENTAJAS Y PROBLEMAS



La asociación que reúne :a las sociedades administradoras de consorcios comerciales, Adaco, considera que la principal ventaja del sistema radica en la posibilidad de ingreso de personas que por lo general no califican para un crédito corriente debido a que no se requiere cuota inicial. Adicionalmente, afirma que las condiciones de pago mensual son más favorables en este sistema que en los mecanismos tradicionales de crédito. En el sistema de financiación tradicional un usuario paga cerca de $45.000 por cada trillón de financiación y requiere un 30 % de cuota inicial; en el sistema de consorcio paga un promedio de $19.000 por trillón y no requiere cuota inicial. De otra parte, el plazo en el sistema de consorcios es de 50 meses en promedio frente a uno de 36 meses en el sistema ordinario.

Si bien es cierto que el sistema de consorcio presenta ventajas en cuanto a menores cuotas v mayores facilidades de acceso, también presenta algunas dificultades que deben tenerse muy en cuenta al momento de suscribir el contrato. El hecho de tener que someterse a la suerte para disfrutar el bien implica que pueden pasar hasta 50 meses para que la compra pueda convertirse en realidad. En el sistema tradicional, en cambio, usted está seguro que primero disfrutará el bien y después lo pagará. Adicionalmente, si se desespera o se aburre y decide retirarse, eso le puede resultar caro pues, como ya se mencionó, el retiro es sancionado y es posible que el usuario pierda todo o gran parte de' lo que ha ahorrado.

Asimismo, el usuario de los consorcios debe asumir los reajustes de los precios del bien que desea. En el caso de los vehículos esto puede resultar perjudicial si los precios suben demasiado pues la cuota subirá igual, pero también puede ser benéfico si los precios se mantienen pues a lo largo de los 50 meses (en las condiciones actuales de pocos reajustes en los precios de los vehículos aumenta el atractivo de los consorcios).

Ahora bien, todo aquel que ingresa al sistema de consorcios debe tener muy en claro cuáles son sus derechos y cuáles son las obligaciones que adquiere, así como cuáles son los derechos de la sociedad administradora y cuáles son las obligaciones que ésta tiene con el usuario.

Los principales derechos para los usuarios consisten en la posibilidad de participar en los sorteos mensuales y realizar ofertas en cada uno siempre y cuando estén al día; si gana el sorteo debe recibir el vehículo en 15 días o apenas constituya las garantías o bien recibir el dinero que ha ahorrado como ultima opción en caso de que resulte imposible entregarlo. Adicionalmente, si la sociedad administradora no cumple con sus obligaciones, el usuario tiene la posibilidad de acudir ante la Superintendencia de Sociedades para que sus derechos como ahorrador sean protegidos. Esa entidad, ante una queja fundamentada, deberá multar o sancionar la empresa e incluso puede llegar al extremo de intervenirla.

A su vez, la sociedad administradora podrá excluir de los sorteos al cliente incumplido que no ha pagado en el momento de realizarlos; en caso de retiro de un suscriptor, la sociedad sólo está obligada a devolver el dinero que está establecido en la tabla de devoluciones, la cual debe constar en cada contrato. La administradora también tiene derecho a cobrar la denominada cuota de administración, la cual se incluye en el pago que realiza mensualmente el usuario. Si llega a presentarse alguna dificultad especial en el mercado, está en la posibilidad de devolver el dinero y no entregar el bien.

Es claro que uno de los mayores problemas con los consorcios se presenta en el momento de realizar la venta del plan a nuevos suscriptores. Es frecuente encontrar vendedores que por el afán de vender o por mal entrenamiento dado por parte de las sociedades administradoras, informan mal a los usuarios e incluso no son pocos los casos en los que se induce a engaño. Por esto, la labor de información por parte de los vendedores de las sociedades administradoras resulta fundamental. Si el vendedor le informa al cliente de manera amplia y clara, el cliente podrá conocer en detalle las ventajas y los riesgos que el sistema presenta.



FUTURO DE LOS CONSORCIOS



Su futuro parece estar en su concentración en el mercado de vehículos, abandonando otro tipo de productos en los cuales no se han visto resultados satisfactorios. Es probable que hacia adelante se vea la aparición de los denominados "consorcios de marca", los cuales son un sistema para adquirir vehículos de una sola marca, en donde por lo general la sociedad administradora de los consorcios está constituida por los ensambladores y los distribuidores.

Este mecanismo está próximo a implantarse en Colombia, pues GM-Colmotores junto con todos sus distribuidores acaban de constituir una sociedad administradora de consorcios y están tramitando las licencias correspondientes. Con este mecanismo, GM-CoImotores aspira a aumentar su participación en el mercado captando los compradores que por diferentes circunstancias no puedan acceder al crédito ordinario para la compra de vehículos. Esto ocasionará que en poco tiempo las demás marcas de vehículos, tanto producidos en el país como algunos importados, constituyan sus propios consorcios.

Una de las dificultades que se seguirá presentando es la presencia de sociedades administradoras que funcionan por fuera de las normas y lejos de la vigilancia de la Superintendencia de Sociedades. Estas compañías ilegales han ocasionado un gran número de estafas y han enturbiado la imagen del sistema en general. Se requiere, entonces, de una acción decidida de control y sanción por parte de la Superintendencia con el fin de acabar los consorcios piratas o ilegales.

Adicionalmente, la Superintendencia está preparando una nueva reglamentación con la cual se busca dar una mayor protección a los usuarios y sobre todo, fortalecer el esquema de entrega de los bienes evitando hasta donde sea posible la entrega de dinero.

De otra parte, el reto de las sociedades actuales estará en el perfeccionamiento de los sistemas de ventas de los planes, pues sólo con la profesionalización y capacitación de los vendedores se logrará dar una mayor transparencia a las ventas evitando así los malentendidos y posibles fraudes.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?