Seguros:cambia el panorama

| 3/21/2003 12:00:00 AM

Seguros:cambia el panorama

Ante los buenos resultados de 2002, las aseguradoras están enfrentadas en una guerra de precios, sin considerar que el país y la industria han cambiado. Así, en el 2003 no será fácil volver a ganar.

El año pasado, la industria aseguradora incrementó en 381% sus utilidades netas. Y su resultado técnico, si bien sigue siendo negativo, mejoró. Es más, en las compañías de seguros generales la parte técnica se tornó positiva. Pero la mejoría del resultado final obedeció en parte al rendimiento de inversiones, por lo que no pueden cantar victoria todavía.

En 2003, la tendencia a hacer más eficiente la operación del negocio se podría reversar. Esto se debe a que las condiciones que permitieron tener la siniestralidad más baja en vehículos en los últimos 15 años están cambiando, justo en momentos en que hay una guerra de tarifas en este sector. El 2003 también será un año crítico en Colombia, porque los reaseguros para terrorismo se están endureciendo.

De ahí que el aumento de 381% en las utilidades netas de la industria, que llegaron a $451.940 millones el año pasado y empezaron a recuperar las pérdidas de años anteriores, no implique que la industria esté en una recuperación sostenida. Si se quiere que esta tendencia sea definitiva, las empresas tendrán que atender tanto su negocio inversionista para seguir generando una alta rentabilidad, como el operacional, para seguir mejorando sus resultados.

Las empresas tienen un amplio potencial de crecimiento dada la baja penetración de la cultura del seguro en el país. La participación del sector ha permanecido relativamente constante en los últimos años (2% del PIB), muy baja si se tiene en cuenta que en Chile es de 4%, España 6%, Estados Unidos 8% y Japón 10%. La meta es que en 2010, el sector represente el 4% del PIB en Colombia.

Los resultados

El aumento de 381% en las utilidades netas se debió al incremento de 74% en el rendimiento de inversiones, que llegó a $745.000 millones al finalizar el 2002. Y por otra parte, el resultado técnico de la industria (que mide el desempeño operacional), si bien continúa siendo negativo en más de $203.000 millones, creció en 16%. Resalta la fuerte recuperación del 119% en el resultado técnico de las compañías de seguros generales, cuya operación fue positiva por primera vez en muchos años.

Las inversiones contrastan con el panorama mundial, pues la caída de los mercados financieros produjo pérdidas a la industria 4 veces mayores que las de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos (US$50.000 millones hasta hoy). En cambio, en Colombia se presentó un repunte, porque la devaluación benefició la inversión en renta fija en el exterior, el mercado accionario local repuntó y las compañías, por su condición de inversionistas de largo plazo, no tuvieron grandes pérdidas con la crisis de la deuda pública. Es más, el incremento de los títulos de deuda -cerca del 57% del portafolio- evidencia que durante esta crisis no liquidaron posiciones (incluso algunas compañías compraron), beneficiándose de la posterior caída en las tasas.

Los cambios en las normas sobre valoración de inversiones implementadas por la Superintendencia Bancaria contribuyeron a que, al finalizar el 2002, la utilidad por valoración de inversiones en títulos de deuda explique cerca del 73% del aumento en el rendimiento de las inversiones de las aseguradoras.

El desempeño operacional

El resultado técnico de las compañías de seguros generales mejoró por el aumento de las primas y la reducción de los siniestros, pues los gastos fueron constantes. El sector incrementó en 18,4% las primas por un ajuste de tarifas y una disminución significativa de los siniestros liquidados en automóviles, incendio y terremoto.

La mejora en el segmento de autos, que representa cerca del 40% de las primas netas, se debió a que las compañías siguieron ajustando sus tarifas en 15% en promedio, y adoptaron políticas de suscripción más estrictas. Además, como es un ramo con una alta retención y las compañías asumen más riesgo, la caída en la siniestralidad beneficia directamente sus resultados. El desmonte del Caguán, la disminución del tráfico por carreteras durante gran parte del año y el reordenamiento del tránsito con el nuevo Código nacional contribuyeron a una caída de más de $18.000 millones en los siniestros del ramo.

En sectores más dependientes del reaseguro internacional, como incendio y terremoto, el mejor desempeño se debió a un ajuste de tarifas cercano al 30% motivado por el endurecimiento del mercado internacional. Por su parte, la siniestralidad en estos ramos cayó 25% pues no hubo grandes tragedias que afectaran la industria.



El 2003

Ante los resultados favorables del año anterior, algunas compañías están relajando sus políticas de suscripción, con lo que se está dando una "guerra de tarifas", sobre todo en automóviles. Debido al peso del sector y la alta retención del ramo, si esta tendencia se mantiene, el resultado técnico positivo de las compañías de seguros generales podría volverse negativo este año.

Según Mauricio García, presidente de Liberty, "en su afán por ganar participación de mercado, algunas compañías están suscribiendo pólizas con tarifas insuficientes sin mirar que las condiciones del país cambiaron". Algunos factores, como el mayor turismo por carretera, han hecho que la accidentalidad esté aumentando rápidamente. Además, el hurto se ha disparado.

Para Harry Grosch, vicepresidente de Colseguros, "el 2002 fue un año bueno, mas no extraordinario. Y volver a la época en la que lo importante era el crecimiento y no la rentabilidad del negocio no es factible, pues las compañías no tienen músculo financiero para aguantar esto".

La tendencia a la reducción de tarifas se evidencia en otros ramos, incluso en daños, como incendio e ingeniería."En el mercado hay cotizaciones claramente insuficientes y hay compañías que no están en línea", agrega Grosch.

Esto se explica porque ante los aumentos de hasta el 300% en la cobertura contra terrorismo y terremoto -que antes se negociaba como un agregado de daños-, las aseguradoras no aumentaron lo suficiente en otros ramos como incendio.

Por esto, algunas reaseguradoras advierten que si la industria no ajusta sus tarifas en estos otros ramos de daños, tendrá problemas de renovación de sus contratos base en 2004. Y calculan que los incrementos deberían estar entre 40 y 50%.

Por su parte, en la cobertura de terrorismo, el problema no es de tarifas sino de disponibilidad. A raíz de atentados como el del Club El Nogal y en centros comerciales, que le costarán a la industria unos US$7,5 millones, hay compañías que están cancelando los contratos por orden de sus casas matrices.

Las compañías que están dando cobertura para este riesgo, lo hacen en condiciones muy diferentes al pasado. Hasta finales de 2001, la cobertura se otorgaba sin límites como parte del paquete de daños. Actualmente, esta cobertura se negocia en paralelo, las tarifas son más altas que las del contrato base de daños y solo se aseguran entre US$5 y US$7 millones en promedio y los deducibles (parte del siniestro que asume el asegurado) pueden llegar hasta US$500.000.

Ante los posibles efectos sobre la inversión empresarial, muchos proyectos de infraestructura o ampliaciones de plantas podrían no hacerse o frenarse si no consiguen cobertura para sus riesgos. Por eso, han surgido iniciativas por parte del gremio asegurador para crear un Fondo de Terrorismo como se ha hecho en otros países. La idea ha tenido gran acogida entre las empresas y el gobierno, y está en discusión el tamaño de los aportes.

Además del terrorismo, otros factores, como los cambios legislativos que se vienen dando, incidirán en el sector este año. Las normas contra el lavado de activos y la reforma financiera implicarán procesos administrativos adicionales que significan mayores costos, mientras las nuevas exigencias de patrimonio técnico por ramo podrían requerir capitalizaciones adicionales a la industria.

Es poco probable que estas inversiones y el capital adicional que requiere la industria provengan de nuevo capital foráneo, pues la difícil situación de las multinacionales tiene frenadas sus inversiones en otras regiones. Y aunque varias compañías locales están interesadas en conseguir un socio extranjero e incluso en vender, no se prevé un aumento de la inversión extranjera y tampoco es probable que haya consolidaciones en el país, si el sector asegurador en el mundo no empieza a recuperarse.

Para que en los próximos años el sector asegurador en Colombia duplique su tamaño y atraiga los flujos de capital que requiere para crecer una vez se recupere la industria mundial, debe seguir trabajando en los factores que están bajo su control, como las políticas de suscripción, la reducción de gastos y la mejora de sus mecanismos y políticas de medición y gestión del riesgo. Solo así será posible que el sector consolide su recuperación.
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