Seguros: a gestionar el riesgo

| 4/5/2002 12:00:00 AM

Seguros: a gestionar el riesgo

El ajuste de precios que se venía dando se acentuará con el endurecimiento de las reaseguradoras por los eventos del 11 de septiembre. Aseguradoras y asegurados están cambiando.

Este año, el sector empresarial en Colombia va a empezar a pagar las consecuencias de los atentados terroristas que destruyeron las Torres Gemelas en Nueva York y parte del Pentágono en Washington. La cuenta de cobro está a cargo de las tarifas de seguros, que tendrán incrementos como mínimo del 100% en ramos como terremoto, incendio y terrorismo.



El aumento en las pólizas refleja el endurecimiento del mercado reasegurador en el mundo, que perdió entre US$30.000 millones y US$60.000 millones por los atentados terroristas en Estados Unidos, y que venía de un período de precios bajos y de menor rentabilidad en sus inversiones.



Las cuantiosas pérdidas generaron un efecto dominó en los precios de este negocio, porque las reaseguradoras aprovecharon para acelerar el incremento en las tarifas que venían aplicando desde finales del 2000, y Colombia no podía sustraerse a esta tendencia. "Los gastos de reaseguros han subido entre 30% y 60%, y hay actividades para las cuales no va a ser fácil conseguir reaseguros", explica Dinand Blom, presidente de Royal & Sun Alliance, que recoge el pensamiento de las empresas aseguradoras en Colombia.



Sin embargo, esta explicación no ha sido convincente para algunos clientes, que no comprenden por qué si se aseguran en Colombia tienen que pagar el costo de las pérdidas que se generaron en Estados Unidos. La respuesta a esta inquietud está en la estructura del mercado asegurador. Este es uno de los sectores que está totalmente globalizado, por lo que las compañías se reaseguran con empresas de mayor tamaño para disminuir su riesgo ante un gran siniestro, lo cual forma una gran cadena mundial de seguros. En el caso particular de Colombia, podría haber una mayor dependencia del reaseguro, considerando la baja capacidad patrimonial de las compañías nacionales.



El 11 de septiembre demostró que los valores asegurados en riesgo son mucho mayores, entre otras razones por el mayor valor que tienen la tecnología y la información, y porque un solo evento puede provocar pérdidas gigantescas. Por esta razón, la industria en el mundo y en Colombia está en un punto de cambio para adaptarse a estas nuevas circunstancias.



El efecto



Aún es muy pronto para predecir cuál será el efecto de los aumentos en los reaseguros sobre los balances en el 2002, aunque lo más probable es que no haya un efecto considerable porque las empresas están trasladando a sus clientes el mayor costo del reaseguro.



Pero, lo más importante, los atentados aceleraron un cambio en la mentalidad de las compañías, que ahora más que nunca comprenden que deben mejorar su resultado técnico, sin descuidar su portafolio de inversiones.



Por esta razón, en el sector hay insistentes planteamientos acerca de la necesidad de mejorar la gestión en la administración del riesgo, la venta y el control de gastos. "Hay que volver al foco de negocio. De un enfoque de ventas se debe pasar a un enfoque de rentabilidad", afirma Mauricio García, presidente de Liberty.



Con la apertura, las compañías se habían metido en la tendencia mundial de ganar participación de mercado, muchas veces sin medir las consecuencias de un crecimiento desaforado. Ahora, comprenden que es más importante crecer sanamente, que tener un gran volumen de clientes. "Hay que mejorar la gestión de ventas para traer clientes más rentables, y la gestión de riesgo para disminuir la probabilidad de ocurrencia del siniestro y, en caso de que este ocurra, controlar los costos asociados", explica José Alberto Vélez, presidente de Suramericana de Seguros.



Este esfuerzo en que están embarcadas las aseguradoras, sin duda, las va a ayudar a controlar mejor sus indicadores. Pero también tendrán que asumir la pérdida de algunos negocios, ya que el incremento de las pólizas cogió al sector industrial y comercial del país en una situación muy difícil, y ha llevado a algunos empresarios a cancelar sus pólizas, a tomar seguros con menores coberturas y, por ende, a trasladar el dinero que antes invertían en una póliza a controlar los eventos que podrían producir un siniestro. Y no es para menos. En sectores como petroquímica y energía, las tarifas han subido entre 100 y 200% para clientes con buenas experiencias en siniestros, mientras que para los que no la tienen pueden subir hasta 3 ó 4 veces, y en el caso de terrorismo, incluso no se están consiguiendo reaseguros.



Esta realidad está llevando a las aseguradoras a considerar la necesidad de diseñar productos más acordes con la situación de los empresarios. "Las compañías se están especializando en los nichos de mercado que conocen, porque al entender las necesidades del cliente pueden diseñar productos acordes a ellas. Hay que trabajar de la mano del cliente", explica Edgar Saavedra, vicepresidente comercial de Chubb.



Los resultados



Si bien el cambio de mentalidad se aceleró con los acontecimientos del 11 de septiembre, en Colombia era paulatino debido a los cambios legislativos y a la cada vez mayor participación de capital extranjero.



La mayor atención que se está dando al manejo del riesgo y a la gestión de venta mediante un precio adecuado, ya se está reflejando positivamente en los balances. La razón de siniestralidad de las compañías de seguros generales y de vida pasó de 60,2% en el 2000 a 55,5% en el 2001, es decir, el porcentaje de primas con siniestro sobre el total de primas emitidas se redujo en 5,1 puntos porcentuales en ese período.



La mejoría en la siniestralidad, un ajuste en los gastos y, sobre todo, los incrementos en tarifas que se habían dado el año pasado, se reflejaron en las utilidades técnicas, que a diciembre de 2001 presentaron una recuperación del 40,7% frente al año anterior, aunque el sector en su conjunto todavía está perdiendo $235.149 millones. Las utilidades finales tuvieron un comportamiento mucho mejor, ya que crecieron 161% frente al 2000, al situarse en $111.271 millones. "Si el sector sigue con esta tendencia, en los próximos años podría llegar al punto de equilibrio técnico", afirma Vélez, quien está muy optimista sobre el futuro de la actividad.



Si se desagrega el comportamiento, se ve que las compañías de seguros generales están teniendo los mejores resultados. De las 25 empresas de esta rama, 11 arrojaron resultado técnico positivo, mientras que de las 21 de seguros de vida, tan solo 2 lo lograron. En los resultados, esto hizo que la utilidad técnica de seguros generales aumentara 78,8%, en tanto que la de los de vida cayó en 11,6%.



Este disímil comportamiento se debe a que las dos actividades están en un momento de negocio distinto. En vida, donde se pronostican los mayores crecimientos dada la baja penetración de mercado de este tipo de seguros, las empresas aún están peleando por participación de mercado, lo que las ha hecho competir por precio y congelar los aumentos de tarifas. Además, la siniestralidad se ha visto afectada por el incremento en el número de homicidios en el país.



En seguros generales, donde el mercado está más maduro, el cambio de mentalidad ha operado más rápido. La pelea por participación pasó a un segundo plano, y las empresas están más concentradas en hacer rentables sus clientes. Por eso, las guerras de tarifas le dieron paso a una racionalización de los precios, y el riesgo se ha controlado mucho mejor.



El 2001 ha sido el mejor año de la industria aseguradora de los últimos cuatro, pero no fue suficiente para tapar las pérdidas acumuladas en los años anteriores. Por eso, las esperanzas del sector están puestas en el 2002, que no va a ser un año fácil debido al endurecimiento de la actividad reaseguradora. El reto de las compañías es seguir mejorando la rentabilidad del negocio, mantener a los clientes, a pesar del aumento en las tarifas, y obtener ganancias en su negocio principal.







Impacto internacional del 11 de septiembre

Los atentados terroristas del 11 de septiembre representaron de lejos la mayor pérdida en la historia de la industria aseguradora mundial. La cifra, estimada entre US$30.000 y US$60.000 millones, supera ampliamente la de la mayor y más reciente pérdida registrada: el huracán Andrew que representó US$20.000 millones. Las consecuencias para la industria aseguradora fueron, entonces, devastadoras, especialmente para las compañías de seguros generales y las reaseguradoras que enfrentaron la mayor parte de las pérdidas. Para las compañías de seguros de vida, se estiman pérdidas de entre US$1.500 y US$4.000 millones. Entre las empresas de seguros que más pérdidas experimentaron están AON, Marsh, Morgan Stanley, Lloyd's y MunichRe.



Estas cifras, sin embargo, aún no contemplan en su totalidad los efectos de la tragedia. Aún falta incluir muchos rubros, por lo cual pasarán años para que se conozcan con certeza las pérdidas que desató el 11 de septiembre.



Lo que sí se sabe es que esta tragedia ha redefinido la manera en que la industria de seguros opera. El riesgo ahora ya no es un concepto abstracto; por el contrario, el mundo entero ahora lo ve como una realidad. Las aseguradoras ahora están más conscientes de él que nunca, por lo que las primas y precios de los seguros subirán y los eventos con cobertura cambiarán. La industria requiere, además, una importante inyección de capital que le permita absorber las pérdidas que generó en el 2001 y la liquidez será primordial para las empresas de la industria. El 11 de septiembre redefinió la industria aseguradora. Lo que nadie imaginó que pudiera ocurrir, finalmente pasó.
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