Juan Pablo Córdoba, director de Fogafin.

| 7/25/2003 12:00:00 AM

Se achica la banca estatal

Con el acelerador a fondo, Fogafin avanza en la reestructuración de las entidades financieras públicas. La capitalización de Bancafé es una necesidad apremiante.

La política estatal frente al futuro de las entidades financieras públicas está plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo y en documentos CONPES aprobados en esta y en la pasada administración. La idea es que el Estado mantenga tan solo una entidad de cada tipo y en este sentido ha venido avanzando la gestión de Fogafin. El principio detrás de mantener una entidad de cada tipo en manos del Estado es asegurar el acceso de toda la población a servicios financieros, debido a que hay muchos lugares del país a los que el sector privado no llega, ya sea por razones de seguridad o porque no es rentable.

Este y otros lineamientos similares ha seguido Juan Pablo Córdoba desde su posesión como director de Fogafin en agosto de 2002. Dinero habló con Córdoba acerca de esta política, los avances en la reestructuración de entidades y más específicamente respecto a los planes del gobierno frente a Bancafé.



Teniendo en cuenta que la estrategia es mantener una entidad de cada tipo, ¿qué sigue ahora en el tema de los bancos públicos?

El Plan Nacional de Desarrollo establece que salvo en el caso del Banco Agrario, el Estado buscará la vinculación de capital privado a los bancos que están en poder de Fogafin. Este es el caso de Bancafé y Granahorrar. Estos bancos en realidad no son de naturaleza pública, ya que pasaron a manos de Fogafin como resultado de procesos de intervención durante la crisis financiera con el único propósito de preservar el ahorro del público y mitigar los riesgos de contagio en el sistema financiero. Llegaron a Fogafin por la misma razón que lo hicieron en su momento el Banco de Colombia, el Banco del Comercio, el Banco de los Trabajadores y el Banco Tequendama, los cuales, una vez saneados, fueron devueltos nuevamente al público. Esto es lo que sucede en todas partes del mundo, donde por lo general los bancos intervenidos son devueltos al sector privado en menos de un año.



¿Cómo puede entenderse la estrategia del Estado frente a Bancafé?

La estrategia por seguir con Bancafé se estableció en el Documento CONPES 3214 del 9 de enero de 2003. Pero antes de referirme a la estrategia, quiero hablar del banco. Bancafé en este momento tiene activos por cerca de $6 billones en tanto que su patrimonio es apenas de $195.000 millones, lo que lo lleva a una relación de solvencia de 3%, muy por debajo de la relación de 9% requerida para este tipo de entidades. En la actualidad, el banco está operando con capital garantía de Fogafin por $250.000 millones. No obstante, el apoyo dado con esta forma de capital es limitado por su carácter temporal y adicionalmente no constituye un aporte de capital en efectivo, lo que significa que el banco tiene que salir a captar esos recursos con el costo que esto implica. En este sentido, se hace indispensable una capitalización en efectivo que le permita al banco operar eficientemente y crecer. Como el Estado no tiene los recursos para capitalizarlo y además su vocación no es ser accionista de entidades financieras, la alternativa para que siga siendo viable financieramente es la vinculación de capital privado.

Volviendo entonces a la estrategia frente al banco, una opción que se está contemplando consiste en la vinculación de capital privado al menos por el 51% de las acciones para permitir retirar el capital garantía y que el socio pueda tener el control de la administración. En este proceso se debe garantizar que el nuevo socio sea un administrador idóneo, tal como lo establece el Estatuto Orgánico del Sistema Financiero. Una vez hecha la capitalización, se procedería a vender el resto de las acciones al sector solidario y/o institucional y al público en general.



¿Qué se ha hecho en el tema de fiduciarias?

El Documento CONPES que establece la política por seguir en el caso de las fiduciarias públicas es de diciembre de 2001. En ese momento había 8 fiduciarias públicas, de las cuales 6 estaban asociadas a Fogafin y dos, Fiducoldex y Fiduprevisora, estaban fuera de nuestro ámbito.

El CONPES ordenó a Fogafin llevar a cabo un estudio que recomendara qué hacer con estas fiduciarias con miras a optimizar el patrimonio del Estado y reducir su participación en el sector fiduciario. A partir de ese momento, se inició el desmonte de la propiedad accionaria del Estado en ellas. Así, se liquidó Fiduestado, se vendió Fiducentral, se está vendiendo Fidufes y se hizo una fusión por absorción de Fiduifi y Fiduagraria. Fiducafé se mantiene como filial de Bancafé y será vendida con el banco. Esto significa que luego de los procesos de venta que están en marcha, quedarían solo tres fiduciarias en manos del Estado.



¿Y las corporaciones financieras?

El Estado solo tiene participación en dos CFC, Ifileasing, que fue adquirida por Bancoldex y opera muy bien; y Finamérica, que también va muy bien y que se concentra en microcrédito. En esta última, el IFI tiene una participación minoritaria en tanto que el resto de los accionistas son fundaciones e inversionistas nacionales y extranjeros con vocación de promover las microfinanzas en el país. Dado que el IFI entrará en liquidación y que Finamérica tiene vuelo propio, la idea es vender la participación del IFI. Esta entidad es idónea para el sector solidario por su especialización en microcrédito.

¿En qué va el tema de los bancos de segundo piso?

En el tema de los bancos de segundo piso, todavía no se ha dicho la última palabra. Bancoldex se quedó con el negocio de segundo piso del IFI y no con el negocio de primer piso ni con las inversiones en empresas, que fueron la principal fuente de dificultades del Instituto. El IFI se ha venido desmontando gradualmente y debe entrar en liquidación próximamente. La FEN también está en una fase de desmonte y está administrando unos créditos al sector energético y garantías de contratos de compra de energía a largo plazo. Quedan tres entidades, que son Finagro, Findeter y Fonade, cuyos patrimonios sumados llegan al $1 billón. En un momento dado se pensó en la fusión de todos los bancos de segundo piso en uno solo, puesto que para el Estado resulta más eficiente tener una sola entidad de segundo piso que las cuatro que hay en operación hoy. La parte sectorial se podría manejar por medio de diferentes ventanillas, pudiendo disminuir significativamente los costos de operación y optimizar el patrimonio del Estado, tal como se está logrando con la integración del IFI y Bancoldex. Además, se evitaría la competencia que hay entre ellas tanto en las captaciones como en las colocaciones. En el Plan de Desarrollo se establece claramente la intención del gobierno de integrar las entidades financieras de segundo piso y volcarlas al apoyo a las mipyme. No obstante, como dije inicialmente, este tema aún no está resuelto.



¿Cuál es la estrategia del Estado en el tema de las aseguradoras?

En seguros, el Estado mantiene aún dos aseguradoras, la Previsora y Central de Seguros. Esta última respalda las pensiones de los trabajadores del BCH en liquidación, por lo cual su venta es inminente. No obstante, esta empresa está sobrecapitalizada, lo que dificulta una eventual transacción, razón por la cual se está pensando en una escisión de sus dos negocios, el de seguros y el de inversiones. Esto no solo facilitaría el proceso de venta de la Central, puesto que su patrimonio estaría más acorde con el volumen de negocios que realiza, sino que permitiría liquidar más ágilmente las inversiones que hoy posee con el fin de obtener recursos líquidos para poder culminar la conmutación pensional. Como mencioné, el patrimonio de la Central respalda las pensiones de los ex trabajadores del BCH y todos estos recursos deben destinarse a cubrir ese pasivo pensional.
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