| 9/14/1998 12:00:00 AM

Salir con valor

Viene la segunda ola de fusiones y adquisiciones en el sector financiero. La Superintendencia está lista para manejar el proceso.

Casi la tercera parte de las entidades financieras que había en 1996 han desaparecido mediante fusiones, adquisiciones o procesos de liquidación. En total, son más de 50 las marcas que salieron del mercado en estos dos años. Todo el mundo sabe que el proceso no ha terminado todavía. La pregunta del millón es: ¿Cuántas faltan?



Una hipótesis: en el curso de los próximos 18 meses pueden salir del sector 45 de las 118 entidades que hoy existen. La salida se dará por la vía de las fusiones y adquisiciones, y solo excepcionalmente cabría esperar la intervención de alguna entidad. En corto tiempo, los accionistas deberán evaluar el valor que les producen estas entidades y decidir si las mantienen o les buscan cliente para venderlas o socio para fusionarlas. Muchos accionistas preferirán acelerar la salida antes que sus empresas sigan perdiendo valor.



En los próximos 18 meses los resultados serán flojos y una tercera parte de las entidades podría salir del mercado.



Este es el planteamiento que presentó Javier Fernández Riva & Asociados (JFR&A) en el seminario de Prospectiva Económica organizado por Dinero y esta empresa el pasado 27 de agosto. La conclusión suscitó una fuerte controversia dentro del sector financiero. Por considerar que el tema tiene gran interés para nuestros lectores, presentamos una versión resumida de sus puntos esenciales y del debate que siguió.



Cambió el panorama



El proceso de consolidación de entidades en los dos últimos años fue tan rápido y fuerte que muchos llegaron a creer que, en lo fundamental, está terminado. Sin embargo, el análisis de Javier Fernández indica que no es así. La combinación de una situación económica difícil con capitales insuficientes y bajos ingresos va a deteriorar aún más la rentabilidad de un número grande de entidades. Para muchos dueños va a ser mejor salir, en lugar de mantener su capital donde no pueden obtener los retornos requeridos.



Jorge Humberto Botero, de Asobancaria:

que el mercado decida sobre la multibanca.



El foco de este análisis es la evaluación de valor. Aparte de la supervisión financiera realizada por la Superbancaria y la evaluación de riesgo que hoy hacen entidades independientes, la evaluación de valor tiene enorme interés para los accionistas. Se trata de establecer cuál es el valor presente de la corriente futura de utilidades, sumado al valor de liquidación de los activos no vinculados al negocio. Si este monto es inferior al que se podría obtener en actividades alternativas, a los accionistas les conviene salir de la actividad.



Las perspectivas sectoriales de la actividad financiera no son muy positivas en el próximo quinquenio. Los próximos 18 meses serán particularmente difíciles, pues se conjugan tres factores críticos. Primero, la cartera continuará deteriorándose, al menos hasta el año 2000, y a medida que aumenten los meses de vencimiento de la cartera, el costo de las provisiones aumentará más que proporcionalmente. Segundo, el costo de captación de las entidades está aumentando, pues la participación de las fuentes baratas (cuentas corrientes y de ahorro) viene decreciendo, mientras que el de las fuentes con costo (CDT) está aumentando. Y tercero, puesto que la economía estará débil, el crédito de buena calidad no crecerá mucho y los márgenes bajarán como resultado de la creciente competencia.



En este panorama de sostenido deterioro de la cartera y presión sobre los márgenes, Fernández prevé que las pérdidas sobre las operaciones crediticias del sistema en su conjunto, que fueron de más de $304.000 millones en el primer semestre de 1998, superarán los $500.000 millones durante este segundo semestre y su monto será aún mayor durante 1999.



Eficiencia, el nombre del juego



Ante las grises perspectivas sectoriales, las presiones competitivas serán enormes. El valor de cada entidad dependerá de su capacidad para generar ganancias, lo que a su vez depende de un factor primordial: la capacidad de mantener los costos de operación en un nivel consistente con el tamaño de la entidad.



Fernández hizo un análisis econométrico de la relación entre los costos operacionales no financieros, sin provisiones, y el tamaño de la cartera de las entidades. Y llegó a varias conclusiones.



Los costos medios son diferentes dependiendo del tamaño de las entidades: las más grandes tienen la ventaja.



Por un lado, confirmó la existencia de economías de escala en el sector financiero, es decir, que a medida que aumenta el tamaño de la cartera de las entidades, los costos medios son menores y que estos niveles varían también dependiendo del tipo de entidad de que se trate (bancos, CAV, corporaciones financieras o compañías de financiamiento comercial).



En el ejercicio estadístico, los mayores bancos tienen unos costos medios como porcentaje de la cartera cercanos al 10%, mientras que en los bancos pequeños el porcentaje está entre 13% y 15%. La implicación obvia es que las entidades más grandes tienen ventaja sobre las más pequeñas, es decir, que cuando la competencia se agudiza los bancos mayores pueden resistir mejor una caída en el margen que supera entre 3 y 5 puntos porcentuales (como proporción de la cartera bruta) de la que resistirían los bancos pequeños. En situaciones de crisis, la salida de los bancos pequeños es más rápida.



Las estimaciones permiten dar una idea del nivel de eficiencia de cada entidad. Las que tienen unos costos operacionales muy por encima de los niveles estimados son las que tienen más trabajo por hacer (ver cuadro).



El grupo de los cuatro. El Seminario de Prospectiva Económica y de Negocios precisa el alcance de la segunda ola de consolidaciones de los próximos 18 meses.



Fernández concluye que, dado el difícil entorno de los próximos años, les será duro sobrevivir a las compañías de financiamiento comercial con menos de $100.000 millones de cartera bruta, a las corporaciones financieras con menos de $400.000 millones, a los bancos con menos de $500.000 millones y a las corporaciones de ahorro y vivienda con menos de un billón de pesos de cartera (Ahorramás, la menor, supera ese nivel).



La evaluación de valor es el instrumento crítico para las decisiones de los accionistas.



En general, las corporaciones financieras tienen los problemas de ser demasiado pequeñas y de debatirse en una competencia por unos márgenes muy pequeños. Compiten todas por lograr los mismos clientes corporativos que los bancos, pero frente a ellos están en inferioridad de condiciones. Por su parte, en los bancos y las CAV el problema más común es que tienen una estructura de captaciones y colocaciones costosa y compleja, cuando los costos de captación están aumentando y los márgenes de intermediación se están reduciendo. Esta evidencia apunta a que la propia evolución del mercado acelerará el avance hacia la multibanca.



Fernández combina el análisis de costos con otros factores, como la solvencia, el crecimiento de la cartera y el comportamiento de los activos improductivos, para establecer la probabilidad de salida de entidades. Su pronóstico es el anunciado: en los próximos 18 meses saldrán de la industria 45 de las 118 entidades existentes, entre las cuales se destacan 21 compañías de financiamiento comercial y 15 corporaciones financieras. Las ventas seguramente no implicarán para los vendedores las sustanciales primas de precio que se pagaron en los dos últimos años, pues las condiciones de la economía y de los mercados de activos apuntan hoy en otra dirección.



Los accionistas actuales y potenciales de entidades financieras tienen entonces ante sí un enorme reto para "salir con valor" de la situación y las autoridades tienen un reto no menos grande, para evitar que estos movimientos generen desconfianza entre los ahorradores.



La polémica



El anterior análisis suscitó un intenso debate en el seminario de Prospectiva Económica, de Dinero y JFR&A. Los comentaristas discutieron sobre las perspectivas sectoriales, las relaciones entre la evaluación de valor de una entidad y la percepción de riesgo del mercado, y las implicaciones sobre la política y la regulación.



Para Sara Ordóñez, la superintendente bancaria, la evaluación de las oportunidades de inversión en el sector financiero no debería basarse un período tan estrecho como los próximos 18 meses, sino en un horizonte más largo. Además, consideró que la configuración del sector financiero no podría juzgarse sólo con base en las economías de escala, cuya conclusión es el avance hacia la multibanca, sino considerando la existencia de nichos que continúan dando ventajas a entidades especializadas de muy diverso tamaño.



La Superintendente destacó que los instrumentos con que hoy cuenta la entidad a su cargo permitirían que esta consolidación pueda llevarse adelante como un proceso racional, sin pérdida de confianza o traumatismos de mercado. Por su parte, Jorge Humberto Botero, presidente de la Asociación Bancaria, estimó que el pronóstico de consolidación no puede ser entendido como un riesgo para los depositantes ni como una amenaza para la competencia. Destacó que de las últimas 52 entidades que salieron del mercado sólo 6 fueron intervenidas y la ley permite que los procesos de salida puedan darse en forma ordenada.



De otra parte, Botero insistió en que no hay en la experiencia internacional una correlación entre la consolidación y la competencia, pues ésta última depende primordialmente de las regulaciones y en especial de las barreras a la entrada y a la calidad en la provisión de información.



En cuanto a las economías de escala, afirmó que dependen de regulaciones gubernamentales sobre instrumentos de movilización de activos y recursos, o de instrumentos de manejo monetario, como los encajes. En cualquier caso, consideró el estudio como prueba de que las decisiones racionales deberían conducir a la multibanca, pero ésta no debería ser predeterminada por ley, sino por la decisión de los empresarios.



El debate está abierto. Si se cumplen los pronósticos presentados, entre 1996 y 1999 habrían salido del mercado cerca de 100 entidades financieras. Los temas centrales del debate están planteados: encima de los efectos de un ambiente macroeconómico enrarecido, las presiones competitivas conducirán a una sustancial reconfiguración de las caras del sector financiero.



Salir con valor, en este contexto de dificultades, dependerá de la visión empresarial para generar mayores sinergias y eficiencia en la reconfiguración de las instituciones. Dependerá de mayores innovaciones empresariales y de política para movilizar nuevas fuentes de ahorro de grupos de la población que han dejado de ahorrar. Y, por último, del afinamiento de mecanismos de supervisión y garantía de mercado que logren superar la probabilidad de una crisis sistémica que pusiera en peligro un proceso ordenado hacia la inevitable consolidación financiera.
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