Rescate, fase II

| 7/19/2001 12:00:00 AM

Rescate, fase II

Tras la decisión de AV Villas de acogerse a la línea de capitalización de Fogafin podría venir una nueva ola de capitalizaciones.

Fogafin está a punto de sacar adelante una nueva línea de crédito para capitalización de las entidades financieras al estilo de la que operó en 1999 en el momento más duro de la crisis financiera. Pero ¿por qué una línea nueva de crédito después de dos años de haber salido la anterior? Y, segundo, ¿por qué las entidades que hace dos años decidieron no utilizar el crédito estarían dispuestas a hacerlo ahora?

En cuanto a la primera pregunta, las razones de Fogafin para ofrecer la línea son múltiples. En primer lugar, la economía no ha evolucionado al ritmo que se pensó a comienzos de este gobierno, lo que ha dificultado la recuperación no solo de los bancos hipotecarios, sino del sector financiero en general. Pero, además, los bancos hipotecarios no solo han estado expuestos a una serie de condiciones ajenas al negocio mismo, como los fallos de la Corte Constitucional, sino que el sector de la construcción, del cual depende su actividad, no muestra señales de recuperación. De hecho, la cartera bruta de estas entidades se redujo 6% en los últimos 12 meses, a la vez que el ritmo de crecimiento de la cartera se siguió deteriorando. De un indicador de cartera vencida de 16% en junio de 2000, se pasó a 22% en junio de este año, un nivel excesivamente alto para provisionar.



Existe, además, otra razón para la existencia de la nueva línea y es la reglamentación sobre cubrimiento de riesgo de mercado que expedirá pronto la Superintendencia Bancaria, la cual afectará negativamente la relación de solvencia de las entidades financieras y, en particular, la de la banca hipotecaria. Sin duda, estas entidades se verán obligadas a capitalizar. Bajo estas condiciones, una línea de crédito que facilite la capitalización de estos bancos no es para nada descabellada y, por el contrario, podría evitar muchos dolores de cabeza en el futuro.



La segunda pregunta quedó resuelta en parte con la decisión de AV Villas de acogerse a la línea de crédito una vez que esta sea reglamentada por Fogafin. El indicador de cartera vencida en esta entidad llegó al 27,5% en junio, mientras que las daciones en pago no se detienen. El efecto ha sido el acelerado deterioro de la relación de solvencia de esta entidad, la cual se redujo de 11,8% a comienzos del año a 9,1% en junio pasado. De hecho, al preguntarle a Sergio Uribe, presidente de AV Villas, sobre el porqué de la decisión de acogerse a la nueva línea de Fogafin, su respuesta fue: "La nueva norma de la Superbancaria, mediante la cual se pretende que las entidades cubran sus riesgos potenciales con fortalecimiento patrimonial, exige un importante esfuerzo de capitalización. Nosotros utilizaremos la línea en la medida en que nos acerquemos a estos requerimientos".



La necesidad de capitalización de AV Villas y del resto de la banca hipotecaria es una realidad de la cual no pueden escapar sus accionistas. Hay dos alternativas. O capitalizan con recursos propios o lo hacen utilizando el crédito de Fogafin. La segunda opción, la de acogerse a la nueva línea, es buena, pues, por un lado, es un crédito que podría resultar poco costoso si se tiene en cuenta que su costo estaría entre el DTF y el DTF más 2 puntos y, por el otro, que tiene un plazo de nueve años más dos de gracia. Pero, además, la experiencia de las entidades que optaron por esta segunda opción hace dos años ha sido positiva.



La percepción negativa, que en un principio se tenía sobre las entidades que se acogían al crédito de Fogafin, cambió totalmente cuando se vieron los resultados obenidos. La mayoría de entidades logró salir de la crisis y sus indicadores se recuperaron notablemente. Cofinorte e Interbanco, las que no lograron sobrevivir, fueron asumidas por Fogafin y actualmente están siendo administradas por esta entidad. La idea con la primera es hacer un desmonte ordenado, mientras que con Interbanco se ha pensado en una fusión de la entidad con la FES y Aliadas. Se cree que una vez se haga la fusión, la entidad que resulte podrá privatizarse a finales del 2001.



Los cambios



Vista en retrospectiva, la línea del 99 fue exitosa en el sentido de que logró su cometido. Sin embargo, en ese momento se trataba de actuar rápido para apagar el incendio, mientras que ahora se trata de evitar un incendio en el futuro. En esta oportunidad, Fogafin ha tenido la oportunidad de interactuar con otras entidades del Estado y las decisiones se han tomado en conjunto con las Superintendencias Bancaria y de Valores, el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República. Además, han sido consultadas con varios expertos internacionales e incluso con el mismo sector financiero.



Aunque todavía no se conocen los detalles, en términos generales la nueva línea prevé lo siguiente. Contempla la posibilidad de que la entidad que acceda al crédito se fusione posteriormente, algo que no estaba previsto en la otra. Los aspectos contables estarán a cargo de la Superbancaria y no de Fogafin, como sucedía en la anterior. El crédito será para los accionistas, pero también para el negocio, con lo cual se espera que el accionista se vea obligado a capitalizar. Otro aspecto importante es la flexibilidad. Aunque en la nueva línea se estipula un plazo de 9 años, con un período de gracia de dos años y medio, las condiciones podrían ser diferentes para cada entidad. Todo depende del proceso de negociación entre esta y Fogafin. En cuanto a las garantías, se prevé que lleguen al 136% del crédito otorgado, al igual que en la línea anterior. Pero lo más importante es que, bajo el nuevo esquema, los estados financieros de las entidades que se acojan no se van a afectar tan negativamente como sucedió en el pasado.



Las necesidades de capitalización de los bancos hipotecarios podrían estar entre $500.000 millones y $1 billón. Las entidades que resuelvan acceder al crédito de capitalización recibirán bonos de Fogafin, los cuales podrán guardar, en caso de no requerir liquidez, o descontar en el mercado secundario en caso de necesitarla. Lo interesante de todo esto es que Fogafin emite los bonos con cargo a su patrimonio, el cual a su vez es el producto de la prima que las entidades del sector financiero le pagan por el seguro de depósito. Esta prima es actualmente equivalente al 0,6% del valor de los depósitos. En otras palabras, cuando una entidad accede a un crédito de Fogafin, está cobrando el seguro que pagó durante años. Claro está que cuando esto sucede, es muy posible que aumente la prima hacia el futuro, como ya pasó en diciembre del 2001. De una prima de 0,3% se pasó a la de 0,6%.



AV Villas tomó la decisión de hacer uso de la línea de Fogafin. Este es un paso importante, ya que detrás de esta decisión está el grupo financiero más grande del país. Es muy posible que una vez se expida la reglamentación de la nueva línea y se conozcan oficialmente las condiciones de la misma, algunas otras entidades o posiblemente todas sigan su ejemplo. Lo importante de todo este proceso es, por supuesto, que las entidades salgan fortalecidas, pero sobre todo que se reduzcan los riesgos para los depositantes.



El hecho



La degradación de la calificación de Cofinorte, poco antes de que la Superbancaria la interviniera, ha impulsado al mercado a examinar el papel de las calificadoras de riesgo en el país.



Las posiciones



Para muchos, la legislación debería exigir la doble calificación con obligatoriedad.



Para otros, incluyendo al Supervalores, es el mercado el que tiene que exigir varias calificaciones, con mayor periodicidad y más exhaustivas.



Lo que viene



El mercado tiene que aprender a hacer buen uso de las calificaciones, y fortalecer su cultura del riesgo.
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