| 4/30/2010 12:00:00 PM

Regulación financiera: reforzar sin sobre-regular

A la crisis financiera le seguirá una ola de reformas regulatorias en el mundo que ofrecen una oportunidad de fortalecer nuestra legislación. Sin embargo, hay que evitar los excesos. Comienza la discusión.

El pasado 22 de abril en Wall Street, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, insistió en la necesidad de una reforma financiera profunda. "Creo que estas reformas son, al final, no solo importantes para nuestro país, sino de enorme importancia para el sector financiero".

En una reciente columna del New York Times, el Premio Nobel de economía Paul Krugman, afirmaba que si bien la reforma actual podría lastimar a los banqueros, Obama debería intentar hacer lo que sea mejor para el país. "Un número creciente de analistas sugiere que una industria financiera sobredimensionada está lastimando la economía en general. Reducir esa industria no hará feliz a Wall Street, pero algo malo para Wall Street puede ser bueno para Estados Unidos", señaló.

Las discusiones en el mundo se han centrado en la necesidad de fortalecer los niveles de capital y en mejorar su calidad, así como en redefinir el concepto de regulación macroprudencial y fortalecer la regulación de las instituciones sistémicamente importantes, entre otros.

En Colombia, la discusión apenas comienza y tomará tiempo, pues cualquier cambio en regulación deberá ser producto de un largo proceso de análisis. El único consenso que parece haber por ahora es que la búsqueda de un sistema financiero más seguro no puede frenar su desarrollo ni su innovación.

En principio, para los banqueros, dado que el sistema financiero colombiano no estuvo en crisis y que esta se originó en complejas estructuras financieras inexistentes en el país, no serán necesarios cambios drásticos en nuestra regulación ni mayores exigencias de capital. "La regulación ha respondido bien y hay que tener cuidado con adoptar medidas que estén siendo diseñadas para otros sistemas financieros más complejos, como el estadounidense, pues podría afectar el desarrollo de nuestro sector y poner en riesgo la recuperación del crédito. Hay que evitar la sobre-regulación", afirma María Mercedes Cuéllar, presidente de Asobancaria.

Y, si bien el superintendente Financiero, Roberto Borrás, concuerda en que no hay que incorporar a ultranza cualquier norma internacional, considera que tampoco hay que rechazar de plano las recomendaciones que surjan a nivel mundial. "Es nuestra tarea evaluar qué es incorporable... No vamos a entrar en una carrera de sobre-regulación, pero la regulación debe ser receptiva para ver si puede ser fortalecida", afirma.

Es claro que tarde o temprano los cambios a nivel mundial significarán más requerimientos de capital para las entidades colombianas. Si bien no serían de la magnitud de los de países desarrollados, donde los primeros cálculos indican que tendrían que aumentar entre 3 y 4 veces el capital actual, su impacto dependerá de las definiciones sobre los distintos componentes del capital. Por ejemplo, será crucial la discusión sobre a qué tipo de capital corresponden las acciones preferenciales.

Juan Mario Laserna, ex-codirector del Banco de la República y senador electo, cree que si bien la regulación probó estar bastante bien, se debe fortalecer el tema macroprudencial y darle mayor independencia a la Superfinanciera. "Es necesario tener alguien independiente y sólido que vea todo el riesgo sistémico. Para fortalecer a la Superfinanciera hay dos caminos: nombrarle un Consejo Directivo o que dependa del Banco de la República (esto requiere una reforma constitucional)", agrega.

Borrás propone mejorar el esquema de gobernabilidad de la Superfinanciera, dándole un órgano directivo del más alto nivel, un esquema de protección legal para el Superintendente y mayor coordinación con el Emisor, "tal como lo venimos haciendo", afirma.

Debido a la ocurrencia de dos crisis financieras en el país durante los últimos años hay temas que se incorporaron en nuestra regulación antes que en el resto del mundo, como es el caso de las provisiones anticíclicas. Así mismo, las normas en materia de gestión de riesgos y liquidez, la integración de las Superintendencias Bancaria y de Valores y los avances en protección al consumidor financiero que hizo la más reciente reforma financiera, entre otros temas, podrían considerarse ejemplos de avances que hicieron de nuestra regulación una más adecuada a situaciones de crisis como la que acaba de ocurrir.

El país debe seguir trabajando en la adopción y fortalecimiento de una cultura de manejo del riesgo, la convergencia hacia normas internacionales de contabilidad, el fortalecimiento de la infraestructura del sector y su integración con otros mercados, la educación del consumidor financiero, reglas claras sobre contabilidad, valoración y transparencia de productos estructurados y derivados de crédito, entre otros temas.

La reforma financiera internacional es una oportunidad para desarrollar mercados como el de derivados y titularizaciones, que arrancaron en el país e irán ganando complejidad. Habrá que esperar qué camino toma la discusión en el mundo para ver qué es relevante para Colombia.

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