Regiones: con el mal de la deuda

| 5/26/2000 12:00:00 AM

Regiones: con el mal de la deuda

El primer consolidado oficial que se conoce sobre la cartera de los entes territoriales muestra que estos créditos equivalen a la mitad del patrimonio de los bancos privados.

Después de manejar sin mapa el problema de la deuda territorial, por fin se cuenta con el primer diagnóstico preciso sobre la magnitud de este pasivo.

La Central de Riesgos de la Superintendencia Bancaria acaba de publicar un informe en el que se relacionan todos los créditos que han obtenido los departamentos, municipios y empresas públicas en los últimos años. La primera conclusión es que el enfermo está mucho más grave de lo que se creía.



De acuerdo con las cifras de la cartera de las entidades territoriales con los bancos privados, nacionales y extranjeros, más del 48% del patrimonio del sector estaría en inminente peligro. Tan solo el capital de la deuda con los bancos supera los $3,7 billones.



Estos créditos fueron concedidos por 52 bancos, corporaciones financieras y compañías de financiamiento comercial. El valor del patrimonio de estas entidades, a diciembre del 99, era de $7,6 billones, lo que las deja con una altísima exposición a cualquier problema de pagos que se presente por parte de estos deudores.



El total del pasivo público, sin incluir las emisiones de títulos y el endeudamiento en el exterior, vale $7,8 billones. El endeudamiento de los departamentos, municipios e instituciones del orden territorial supera los $5,7 billones, mientras que la deuda del nivel central es de $2,1 billones.



Mucha deuda, pocos ingresos



El enorme pasivo territorial es el que ha suscitado la mayor preocupación, entre otras cosas porque el deterioro de la cartera ha sido evidente. A diciembre pasado, el 50% de la cartera departamental, el 39% de la municipal y el 20% de la deuda de otros entes registraba más de 30 días de mora. Y la situación tiende a empeorar, a pesar de los acuerdos de normalización de pagos que se están negociando con los bancos.



Sin embargo, hay un dato que resulta optimista, el valor del capital adeudado se redujo en 14% durante el año pasado, en parte gracias al acuerdo de pagos que suscribió el departamento del Valle con los bancos y a algunas reestructuraciones que se adelantaron con entes que tenían aún un pasivo manejable o pudieron echar mano de algunos activos locales para efectuar prepagos y suscribir convenios de desempeño con la Dirección de Apoyo Fiscal (DAF).



Pero esa reducción no fue suficiente. Bajarle la presión al endeudamiento territorial requiere medidas de fondo, pero también mucho más rápidas. El nivel de ingresos de los municipios, pero especialmente de los departamentos, sigue en franco deterioro debido a la caída en los recaudos tributarios por consumo de licor, cigarrillos, predial y valorización.



Hueco más grande



A las Instituciones Oficiales Especiales, que son las entidades financieras de primero y segundo piso, se les adeudan más de $3,7 billones. La Financiera Eléctrica Nacional (FEN) tiene más del 80% de esos créditos. Así que el asunto no está nada fácil para ninguno de los comprometidos en el tema.



Además, el mayor nivel de deuda lo tienen las gobernaciones y alcaldías que están en una tremenda encrucijada porque en su gran mayoría no tienen plata para ejecutar proyectos de inversión, pues las transferencias están destinadas a gastos en salud y educación pero tampoco cuentan con recursos para sufragar sus gastos de operación.



A pesar de la urgencia que el asunto supone, el tejemaneje político que la convocatoria al referendo generó en el Congreso paralizó la aprobación de un proyecto de ley para promover la reestructuración masiva de la deuda territorial.



Este se basa en un acuerdo suscrito entre los miembros de la Comisión I del Senado, el Ministerio de Hacienda y voceros de las entidades territoriales para permitir que la Nación avale el 40% de la deuda y facilite, con esa garantía, la reestructuración de todos los pasivos ya que la garantía Nación permitiría calificar ese porcentaje de los créditos como cero riesgo. ¿Qué significa para los bancos la no aprobación del proyecto? Básicamente es una señal clara de que antes de esperar eventuales soluciones del Estado, a los banqueros les tocó volver a poner sobre la mesa nuevas alternativas para los entes.



Estas propuestas podrían contemplar puntos como la condonación de parte del capital y los intereses; la reducción drástica de las plantas de personal; la rápida privatización de activos locales o su entrega en dación en pago a los bancos; la ampliación de los plazos a más de 10 años y la reducción de intereses para los créditos reestructurados.



Ese será el único paso lógico para evitar que la cartera se siga deteriorando. El siguiente será enfrentar el tema de la deuda que las entidades territoriales contrataron en el exterior, cuyo manejo constituiría el segundo capítulo en la historia de la explosión de la deuda territorial.
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