| 3/30/2007 12:00:00 AM

Reforma a cuentagotas

No habrá una gran reforma para el sector financiero este año, pero sí una buena dosis de normas que modificarán profundamente la fisonomía del sector ¿Qué viene para el sector financiero en los próximos meses?

La entrada del nuevo Ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, corrió los cronogramas para la salida de nuevas normas sobre el sector financiero, pero en pocos días el gobierno comenzará a expedir algunos decretos importantes. El más relevante de ellos, es uno que reglamenta la forma en que se hacen las operaciones preacordadas.

La Superintendencia Financiera prohibió a los agentes del mercado de valores acordar operaciones por teléfono o por cualquier otra vía distinta de los sistemas electrónicos de transacciones. Con esto pretendía evitar operaciones irregulares, tales como las negociaciones a precios muy alejados de los del mercado, detrás de las cuales, muchas veces, se esconden pérdidas.

La prohibición atormenta casi por igual a banqueros, corredores de Bolsa y emisores privados de bonos. "Es el problema número uno de las mesas de dinero", señala Mauricio Guzmán, tesorero de Bancolombia, la mayor mesa de dinero del país.

El problema está en los papeles de baja liquidez, como los bonos privados. La prohibición de hablar les impide a los vendedores buscar gente interesada en los títulos. Para evitar esas dificultades en la venta, prefieren no comprarlos desde un comienzo. "Le quitó liquidez al mercado. Mató los bonos privados porque no se pueden negociar después", dice Mauricio Guzmán.

Con el tesorero concuerda Rodrigo Jaramillo, presidente de la firma Interbolsa, la mayor firma de corretaje de Colombia. "Prohibirlas es ir contra el mercado. Los bonos privados están prácticamente muertos. Nadie quiere saber de ellos".

La solución al problema podría estar cerca. A pesar de que la Superfinanciera se ha manifestado en contra de modificar esta disposición, en el Ministerio de Hacienda están listos para expedir una norma que la cambia. Para Rodrigo Jaramillo, eso sería lo sensato. "Es la única parte del mundo donde las operaciones por teléfono están prohibidas".

La reforma
No será el único cambio. El Ministerio tiene trabajo adelantado en siete familias de normas: estructura del sistema financiero, regulación de intereses, regulación de pensiones, liberalización comercial, fortalecimiento del sistema financiero, competencia y banca pública. Cuál tema va primero en las prioridades, es algo que definirá en los próximos días el director de Regulación Financiera de ese despacho y el propio Ministro.

El año pasado se consideró la posibilidad de hacer una gran reforma financiera que tocara muchos frentes. Ahora, esa estrategia está prácticamente descartada. Expertos en el sector como el codirector del Banco de la República, Leonardo Villar o los investigadores de Fedesarrollo, Mauricio Cárdenas y Natalia Salazar, son partidarios de que en lugar de promover una modificación general de las normas bancarias y bursátiles, es mejor tocar algunos aspectos puntuales para mejorar su desempeño.

"Vale la pena hacer unos ajustes a la estructura, más que una reforma estructural. Sin necesidad de grandes cambios, hay ajustes específicos que serían convenientes y no cambiarían la filosofía básica de la estructura actual del sistema", afirma Leonardo Villar.

En esto coincide Fedesarrollo. "La solución de los problemas debe ser pausada y debe abandonarse la idea de una reforma financiera global o estructural", señala un informe del centro de investigación. "En ese sentido creemos que lo que se necesita son ajustes graduales a la política financiera", añade.

Por eso, se puede esperar que este año se les permita a los bancos hacer operaciones de leasing y fiducia, y se les autorice financiar la compra de empresas. Que se elimine la figura de corporaciones financieras y se fortalezca la actividad de banca de inversión en los corredores de bolsa.
 
Incluso, se podrían discutir temas como el de la creación de una oficina de regulación financiera que actúe como una especie de junta directiva de la Superfinanciera, o el de otorgarle inmunidad al Superintendente frente a las decisiones que tome en desempeño de su cargo. Todo esto sería parte de la gran reforma que, al parecer, se hará a pedazos.

Para los fondos
También se esperan algunas normas controvertidas, en particular, las de fondos de pensiones, porque más que disposiciones financieras, parecen métodos para conseguir resultados sobre la devaluación. Una de ellas sería la de obligar a los fondos de pensiones a comprar dólares.

El codirector del Banco, Leonardo Villar considera que esa iniciativa es peligrosa. No se puede forzar a los fondos a tomar decisiones que les generen pérdidas. "No se debe hacer nada que perjudique a los ahorradores en los fondos, o al mercado", dice. Si se les obliga a invertir en dólares deberían vender sus TES y con ello generarían una crisis en el mercado de deuda pública donde los fondos son los principales tenedores de esos papeles.

En cambio, habría menos controversia si el gobierno les permite hacer mayores inversiones en activos en el extranjero con el fin de diversificar su riesgo. "Desde hace tiempos los fondos han pedido mayor flexibilidad en la regulación, incluyendo lo que tiene que ver con inversiones en el país y en el exterior", dice Santiago Montenegro, presidente del gremio de las administradoras de fondos de pensiones, Asofondos.

Invertir en el exterior es conveniente para contrarrestar tres fenómenos que aparecieron recientemente: el aumento en la correlación de los rendimientos de los activos en el país (todos suben a la vez o bajan juntos); un aumento en la volatilidad de los retornos y una notable disminución de la rentabilidad.

Para que los fondos inviertan por fuera, se debe flexibilizar el régimen de rentabilidad mínima. Hoy, los fondos deben tener cuando menos el 70% de la rentabilidad de un portafolio modelo, y este se concentra principalmente en títulos de deuda pública. La propuesta de Asofondos es bajar el porcentaje al 50%, para poder invertir en títulos más riesgosos pero de mejor rentabilidad. Con esto, se animarían a comprar papeles internacionales y, el efecto - que le llamaría mucho la atención al gobierno -, sería una presión devaluacionista sobre el peso.

Pero para que esto ocurra, hay que reformar también algunas normas. "Los fondos pueden invertir en notas estructuradas, pero para valorarlas y analizar su riesgo hay que desagregarlas en sus componentes. Eso hace imposible dicha inversión en la práctica", afirma Montenegro.

Hay más cambios necesarios. "Tenemos una regulación heredada de la regulación bancaria, que tiene como elemento central la defensa de los ahorradores contra las corridas de depósitos", explica Montenegro. "Por eso, Colombia es el único país del mundo que exige un margen de solvencia a los fondos y obliga a sus ahorradores a pagar una prima a Fogafín para tener un seguro de depósitos", añade.

Los fondos sugieren entonces que se les trate como administradores de portafolio y no como bancos. En ese sentido, les gustaría ampliar sus posibilidades de inversión en proyectos inmobiliarios, de infraestructura, en cultivos de tardío rendimiento.
 
"Es el momento de hacerlo. La inflación y las tasas de interés bajaron a mínimos históricos. No se puede esperar que se reduzcan mucho más, y no se deben esperar las rentabilidades de los últimos años. Por eso hay que buscar otras alternativas de inversión", concluye.

Pero, ¿qué tan pronto puede salir la nueva reglamentación para los Fondos de pensiones? Algunos no son muy optimistas. "Yo llevo más de dos años moviendo el tema", señala el codirector del Banco de la República Juan Mario Laserna. Pero lo cierto es que algo se debe hacer rápidamente. El problema es que las normas para los fondos están atrasadas en 20 años", dice Laserna.

Otras direcciones
Este año se pueden esperar avances en que se les permita a las AFP tener varios fondos para que los ahorradores puedan entrar a inversiones ligeramente más riesgosas. "Los multifondos están en Chile, acaban de implantarlos en Perú y hay desarrollos conceptuales muy avanzados", dice Leonardo Villar.
 
También se implantarán incentivos para que el comportamiento de los fondos de pensiones no sea tan procíclico en sus inversiones en TES y moneda extranjera. Cuando hay una crisis de TES, liquidan estos papeles masivamente, con lo que aumentan las pérdidas del mercado y compran dólares y con ello producen la depreciación del peso. Se podrían definir portafolios de referencia alrededor de los cuales se mueva, sin cambiar mucho, la composición de los activos.

En otro frente, algo se ha hablado de modificar los encajes bancarios. Leonardo Villar considera que los requisitos de encaje, que son cada vez menos relevantes, deben moverse hacia requisitos de liquidez que establezcan cuánto debe tener un banco en inversiones líquidas para respaldar una caída de depósitos.
 
"Para ese propósito, no se necesita que las inversiones estén en dinero, sino en activos líquidos. Unos pueden ser dólares o TES, pero también repos. Hay que moverse hacia un criterio más amplio", concluye. También se espera que se implanten normas de provisiones contracíclicas, es decir, que aumenten en épocas de bonanza para protegerse de las destorcidas de los períodos malos.

Mientras tanto, los bancos esperan cosas como que se les permita hacer operaciones con derivados de crédito en el país (notas estructuradas entre otras). "Todos tienen vehículos off-shore para hacerlas, pero en Colombia el Banco de la República dijo que no las permitía para tener control. Sería mejor que fijara normas claras de contabilización y valoración que prohibirlas", dice Mauricio Guzmán.

Si, finalmente se producen todas estas modificaciones, el sistema financiero colombiano quedaría como si hubiera pasado por una reforma de gran alcance. Solo falta la decisión del Minhacienda.

 
 
 
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