| 8/1/2008 12:00:00 AM

Que no lo trasnoche el dolar

El interés y la demanda de las empresas del país por las coberturas cambiarias es cada vez mayor. Sin embargo, aún hay un largo camino por recorrer en la construcción de una cultura de manejo del riesgo.

En la última semana de junio, cuando la tasa de cambio subió alrededor de $300, Germán Lacouture, gerente de Milonga Flowers, utilizó el 100% del cupo que tenía en su banco para cubrirse frente a las fluctuaciones del dólar. Con esta decisión, logró fijar a una buena tasa el precio que le pagarán por sus exportaciones el resto del año, sin importar el rumbo que tome la divisa.

El uso de instrumentos de cobertura, que le permiten a un empresario eliminar o mitigar el riesgo de tasa de cambio y darle mayor certeza a sus flujos de caja, ha crecido considerablemente este año, probablemente ante el aumento de la volatilidad de la tasa de cambio. En lo corrido de 2008 el volumen promedio diario de negociaciones en el mercado forward llegó a cerca de US$700 millones, un 70% más frente a los US$415 millones que se negociaron en promedio en 2007. Por su parte, el promedio de transacciones en el primer semestre de Operaciones a Plazo de Cumplimiento Financiero (OPCF) sobre tasa de cambio alcanzó US$63 millones, un crecimiento del 184% frente al mismo periodo del año anterior. Y en los dos últimos años las coberturas con opciones se iniciaron en el mercado, con cifras cercanas a US$900 millones en 2006 y US$2.575 millones en 2007. "Los volúmenes de negociación de los instrumentos de cobertura han crecido de manera importante. En nuestra entidad lo hacen por encima de cualquier otro producto de tesorería" afirma Carlos Alberto Rodríguez, vicepresidente de tesorería de la Organización Bancolombia. De hecho, al mes de mayo los ingresos por derivados del sector financiero llegaron a $1,8 billones, el 80% de lo que obtiene por ingresos de intereses de cartera comercial.

La mayoría de los grandes bancos están adelantando agresivas jornadas de capacitación con sus principales clientes para familiarizarlos con los instrumentos de cobertura cambiaria a la vez que generan productos cada vez más estructurados que les dan mayor valor a los empresarios. Es el caso de los forward plus o estructuras que permiten obtener cobertura en un rango determinado en lugar de fijarla a un único tipo de cambio (ver recuadro).

Se espera que el desarrollo de estos instrumentos se acelere con la puesta en marcha de un mercado de derivados estandarizados por parte de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) durante los próximos meses, pues el objetivo es que sean productos más líquidos, permitan menores costos y en general ayuden a desarrollar una cultura del cubrimiento y del manejo del riesgo.



Falsas ideas

A pesar del continuo avance en el uso de este tipo de operaciones, aún hay un largo camino por recorrer en el tema de coberturas cambiarias. Las grandes empresas utilizan intensivamente estas herramientas y algunas como ISA, Argos, Bavaria y Ecopetrol, entre otras, tienen tesorerías bastante sofisticadas. Sin embargo, su uso no es generalizado en todo el sector empresarial y persisten visiones erróneas sobre lo que son y no son los derivados.

Según Juan Fernando Cuenca, gerente de estructuración financiera del Banco de Bogotá, uno de los factores más difíciles de hacerle entender a los empresarios es que el cubrirse no es un negocio que genera utilidad o pérdida. Los empresarios miran el derivado de modo independiente y quieren que este les genere dinero y así miden la gestión del tesorero. Es decir, quieren garantizar rentabilidad mediante las variables que no son de su control. Las empresas creen que son capaces de predecir. Y los precios no son predecibles, menos en mercados cada vez más globalizados. Se olvidan que el objetivo del derivado no es hacer dinero ni jugar en los mercados financieros (a menos que sea un especulador) sino estabilizar el flujo de caja y garantizar sus márgenes.

Otra cosa muy difícil en opinión de los banqueros es el proceso de desarrollo de la cultura. Convencer a toda la organización, incluidas las juntas directivas, de la función que cumplen estas herramientas.

Usualmente la decisión de no cubrirse pasa desapercibida ante las juntas directivas, mientras que si hace cobertura, esta es sujeta a un fuerte escrutinio. Muchos directivos creen que al cubrirse con derivados se introduce un riesgo adicional. En realidad, ocurre exactamente lo contrario, pues una cobertura bien construida siempre reduce los riesgos. Entre tanto, las empresas que optan por no cubrirse están "apostando" a que el mercado se va a comportar a su favor. No hacer nada es la mayor especulación.

Más que dólares

Para David Rey, vicepresidente de tesorería del BBVA, uno de los más grandes errores es que las empresas se han concentrado en cubrir la tasa de cambio y se han olvidado de gestionar otras variables que les pueden afectar mucho más sus flujos de caja, como son las tasas de interés y los precios de las materias primas e insumos básicos como acero, aluminio, maíz y aceite de soya, entre otros. "A veces cubren el dólar pero dejan descubiertos sus costos de materias primas que tienen una incidencia mayor sobre el producto final", afirma. Es claro que aún falta avanzar mucho para llegar a una verdadera cultura de manejo del riesgo en nuestras empresas.

El rumbo del dólar y otras variables en una economía globalizada dependen de muchos factores a nivel mundial. Por tanto, no deberían tomar decisiones basados en predicciones sobre estas variables pues están exponiendo su empresa a riesgos o a pedirle al Gobierno y al Emisor que intenten cambiar una tendencia global.

En vez de esto, los empresarios deben aprender a realizar adecuadas estrategias de cobertura para transferir los riesgos de las variables externas que no están relacionadas con la operación central de su negocio a jugadores que saben administrarlos, y concentrarse en hacer rentables sus negocios.
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