| 7/1/1993 12:00:00 AM

Pensiones: si, pero no

TAL COMO salió de comisiones el proyecto de seguridad social, los fondos privados de pensiones nacieron casi muertos. Puede ser que la ley los cree, pero es difícil que en la práctica operen. Sería el mismo caso de otras inciativas "bienintencionadas" que no funcionan, tales como las acciones preferenciales sin derecho a voto o el Fondo Colombia.

Empezando por las empresas, éstas no van a propiciar que los empleados se pasen a los fondos privados, porque tendrían que cotizar cinco años más la porción patronal. Esto porque en los fondos privados hay que cotizar 250 semanas más que en el ISS, para poderse jubilar. Como la pensión máxima del ISS es de 15 salarios mínimos, sólo los trabajadores que

ganen mas de esa suma ($1.200.000 hoy) se pasarán a la seguridad privada, porque la posibilidad de una pensión mayor les compensa el tener que cotizar mas tiempo y una edad de jubilación mayor. Ninguna mujer se va a pasar al sistema privado, porque en el ISS se jubilan con 55 años, contra 60 años en los fondos privados.

Estudios serios hechos por Fedesarrollo demostraron que la cotización mínima para asegurar las pensiones y pagar los gastos de las administradoras de los fondos era de 13.5% del salario. Al Congreso esa cifra le pareció muy alta, y arbitrariamente la bajó al 12.5%. El sistema entra cojo.

El sistema, tal como está en este momento, simplemente perpetúa el saco roto del ISS: no se le obliga a formar reservas, ni a arrojar un rendimiento mínimo como a los fondos privados, ni hay un límite a los gastos de administración.

Todavía queda la esperanza de que en las plenarias del Congreso se corrija el tratamiento discriminatorio contra los Fondos Privados; de lo contrario la iniciativa se quedará en eso: mera iniciativa.
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